Economía y Empresa, Finanzas 


Razones por las que Alemania no puede salvar a Europa

La Alemania de Merkel, la más fuerte desde mitades del siglo XX y el más influyente y autosuficiente estado miembro, parece estar sosteniendo sobre sus hombros el peso del destino del euro y de las promesas de integración europea, como si del titán Atlas se tratase. Prácticamente impasibles ante esta situación de crisis, los estados miembro aguardan expectantes a que sea Ángela Merkel quien muestre el camino de salida de este laberinto económico. Sin embargo, Alemania se encuentra en mitad de una encrucijada.

 ¿Por qué Alemania no toma el mando en esta situación?

Es cierto que en el pasado las intentonas de Alemania por hacerse con la hegemonía continental podrían tacharse de deshonestas, pero en el caso de la Alemania Europea parece que el euro ha bastado como declaración de –buenas- intenciones.

Esta ascensión teutona ha tenido dos claves: trabajo duro y ahorro. Durante la “fiesta” inmobiliaria española (The Spanish Fiesta, según el diario británico Financial Times), el aparato de gobierno alemán se esmeró en una liberalización política que trajo consigo un agresivo incremento en la creación de empleo y una reducción de costes en las transacciones que fue empleada para invertir en I+D+i.

Tras la “siesta” de España, Italia, Portugal, Irlanda y Grecia, Alemania propone adoptar su modelo a estos Estados para hacerse así más fuertes, más alemanes. Sin embargo, el virus de la crisis se expande, colocando a España e Italia en situación comprometida y a Grecia, en jaque. Con esto, el crecimiento helénico se contrae hasta el 7,3% en el segundo cuarto de 2011 y las revueltas sociales en las calles griegas bien podrían sustituir a las de la acrópolis en postales.

Ante esta situación crítica, la canciller se muestra tajante: “Si el Euro fracasa, fracasa Europa”. Alemania ha estado ofreciendo dinero a fondo perdido, siendo el único estado que, a regañadientes criticaba la utilidad final de los eurobonos. ¿Y por qué esto? Pues en definitiva, porque “Los Diecisiete” del euro son diecisiete estados distintos, con distintos intereses y metas. Más aún, con Grecia  entrado en la espiral del impago, queda en entredicho la idoneidad de las políticas de integración que, aún defendidas por algunos teutones –como, por ejemplo, Jürgen Stark- , las encuestas revelan que un 93% de los alemanes encuentran inapropiadas.

Los expertos no llegan a ponerse de acuerdo sobre los potenciales efectos de que los acreedores de los helenos no llegaran a cobrar. Ante esto, se plantean dos escenarios posibles:

 

Sin embargo, pese a que la preocupación de Merkel porque Grecia entre en barrena es tildada por sus compatriotas de exagerada o benefactora, lo cierto es que Alemania no puede permitirse el naufragio del euro. La máquina industrial alemana, pensada para la exportación, ha vendido un 40% de su producción a países de la eurozona, y la situación de caos generalizado también se ha reflejado en las estadísticas germanas. En el segundo cuarto de 2011, Alemania ha crecido sólo un 0,1% y su sistema bancario eurodependiente no facilita su recuperación. Y no puede perderse de vista que una recaída alemana comportaría una recaída global.

Actualmente Merkel está atrapada entre dos fuerzas competidoras. Por un lado, una multitud furiosa amenaza su reelección. Por otro, tiene el deber de mantener el milagro alemán con vida. Hasta el momento, parece haber caminado entre dos aguas, pero si Merkel pretende salvar al Euro y la economía global, sólo puede hacerlo abrazando la idea que reside tras la unión monetaria –la Europa unificada y fuerte-. De no ser así, puede que el peso del  euro termine por conseguir que el titán germano se desplome.

 

Vía| Revista TIME, publicación del 3 de Octubre de 2011
Más información| The Economist, canal Europa
Imagen| Revista TIME, noticiesdevalencia
Gráfico| Elaboración propia, a partir del contenido de la publicación citada.

 

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