Patrimonio 


Rascacielos: La ambición por acariciar la Bóveda Celeste (I)

¿Existe una necesidad espacial para el levantamiento de grandes rascacielos? ¿Es solo un motivo de mostrar al mundo el poder económico de una ciudad o país? ¿Son los rascacielos el nuevo icono de las ciudades?

Edificio Woolworth. Nueva York

El deseo y la esperanza de alcanzar el cielo, es algo que va parejo con la existencia del ser humano. A lo largo de la historia, los hombres han querido demostrar su poder, de forma propagandística a través de la construcción de enormes edificios. Pero no será hasta las primeras décadas del siglo XX, cuando podamos hablar de la palabra rascacielos. El Edificio Woolworth, conocido como la catedral del comercio, por la utilización de elementos góticos, y edificado en 1913 por Cass Gilbert, puede ser considerado el primer edificio de gran altura. Cuenta con 241 metros, y está edificado en la ciudad de Nueva York. Otros señalan al Edificio Home Insurance de Chicago como el primer rascacielos, pero por su escasa altura, hoy en día no tendría dicha catalogación. Poco a poco, gracias a los grandes avances tecnológicos, no solo en materiales, sino también en modernas maquinarias, como las grúas de torre, los rápidos ascensores, así como los sistemas de seguridad, reforzados tras los atentados del 11 de Septiembre, han podido acelerar esta carrera contrarreloj por rasgar verdaderamente el cielo.

Un edificio de gran altura no solo transforma de forma drástica el paisaje literal de una ciudad, sino también el simbólico.” Adrian Smith, Socio consultor de diseño de S.O.M.

La frase introduce uno de los aspectos a reseñar en este artículo. En las últimas décadas, podemos afirmar que numerosas ciudades, poco conocidas en el ámbito internacional, han recurrido a la construcción de superrascacielos, para hacerse visibles al resto del mundo. Sobre todo por el nuevo protagonismo que han ejercido los Skyline, siendo una gran fuente publicitaria para la propia ciudad. Generalmente, la estructura más alta de una ciudad, cobra el verdadero protagonismo, convirtiéndose en muchas ocasiones, en el símbolo de la urbe.

Torres Petronas. Kuala Lumpur.

Esta búsqueda de un símbolo de modernidad para una nación lo podemos ver ejemplificado en las famosas Torres Petronas de Kuala Lumpur, la capital malaya. Diseñadas por el arquitecto argentino César Pelli, dos enormes torres de 452 metros, se convertirían así en el edificio más alto del mundo entre los años 1998 – 2003, mostrando el poder económico conseguido por Malasia, ya que los rascacielos nos muestran en definitiva la riqueza de los países. Para acelerar la ejecución de dichos edificios, así como abaratar costes, cada torre fue asignada a una constructora distinta. Esta división ocasionó una disputa entre ambas, queriendo ser la primera en alcanzar el titulo de edificio más alto del mundo superando a la antecesora, la Torre Sears, hoy rebautizada como la Torre Willis de Chicago. Finalmente la torre 2 sería la triunfadora, aunque tuviese algún que otro problema durante su construcción, ya que descubrieron que se encontraba 25 mm fuera de la vertical, algo que podría ser peligroso.

Edificio 40 de Wall Street. Nueva York

Edificio Chrysler. Nueva York

Esa fijación por conseguir el título del edificio más alto del mundo nos ha dejado hilarantes carreras constructivas a los largo de la historia del siglo XX. Un ejemplo de ello sería lo ocurrido durante la edificación del famoso edificio emblema del Art Déco, el Chrysler Building, y el edificio 40 de Wall Street, hoy conocido como The Trump Building. Su construcción fue pareja en el tiempo y la rivalidad por su altura, era conocida por los neoyorquinos.

Ambos arquitectos conocían los proyectos planteados, lo que no se esperaba ninguno de ellos, es que tanto uno como otro, tenían un “as” en la manga. El edificio 40 de Wallstreet añadió unos centímetros más a lo proyectado en su edificación, exigiendo así, el título de edificio más alto del mundo; lo que no se imaginaba era que Van Alen, el arquitecto del Chrysler, había construido ocultamente en el interior de la estructura, una gran aguja, que sería colocada en tan solo una tarde y por sorpresa, superando así al resto de los edificios de la isla, arrebatando el título al edificio Trump. Poco le duraría el reinado, ya que meses después, se inauguraba el célebre Empire State.

Edificio Empire State sobresaliendo en la ciudad de Nueva York

La locura por llegar cada vez más alto continua en nuestros días. En el siguiente artículo, veremos que edificio ostenta el título en estos momentos, y que otros proyectos hay en marcha.

Vía| Ramírez, Juan Antonio. Historia del Arte: El mundo contemporáneo, Alianza editorial. 101 of the World´s Tallest Buildings, Arquitectum Tikal Editorial, Madrid.

Imagen| Edificio Woolworth, Torres Petronas, Edificio 40 Wall StreetEdificio ChryslerSkyline de Nueva York

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