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Ramón Borrell, el Conde de las extrañas espadas de fuego

Durante los siglos que duró la Reconquista se dieron innumerables casos de señales prodigiosas, luminarias milagrosas (relacionadas por los testigos con la Virgen María, aunque el descubrimiento de la tumba del Apóstol Santiago estuvo también relacionado con este fenómeno) y apariciones esterales de santos guerreros a lomos de blancos corceles (Santiago Apóstol, San Millán de la Cogolla, San Jorge o, incluso, San Miguel Arcángel). Por lo general, estos acontecimientos inclinaron la balanza de la batalla a favor de las tropas cristianas.

Hoy quiero presentaros a un personaje histórico que fue testigo de dos de estos hechos extraordinarios. Se trata de Ramón Borrell (972-1017 d.C.), primer Conde independiente de Barcelona, Gerona y Ausona. Asociado por su padre, Borrell II, al gobierno de los condados en 986 d.C. (Otras fuentes afirman que esto sucedió dos años después) los cuales gobernó en solitario desde 992 d.C., cuando falleció su progenitor.

Durante su gobierno tuvo que hacer frente a las acometidas de las tropas musulmanas, especialmente las que llevó a cabo Abd al-Malik, hijo de Almanzor, quien destruyó por completo la ciudad de Manresa. Fue entonces cuando ocurrió uno de los dos hechos extraños de los que nos gustaría dar cuenta en este artículo. Cuentan los escritores Javier Sierra y Jesús Callejo que el caudillo cordobés, una vez destruida Manresa, quiso tomar Monserrat, donde la Virgen ya contaba entonces con un gran número de devotos tras su milagrosa aparición en el año 880 d.C. (si bien cabe decir que la talla escultórica de la Virgen Negra realmente está realizada en el siglo XII). Ante el avance árabe, el conde “sin más recursos que la oración se dirigió a la Montaña Sagrada para implorar la ayuda de la Virgen y de Nuestro Señor cerca de las actuales ruinas  de la ermita de San Salvador. Y justo cuando los dos ejércitos se iban a enzarzar en la lucha, aparecieron en el cielo unas espadas de fuego de un rojo candente que atacaron sin piedad a los atónitos musulmanes. Estos huyeron despavoridos y los cristianos aprovecharon su estamplida para hacer prisioneros (Jesús Callejo y Javier Sierra, 1997, pp. 135 y ss.)”. Tal y como cuentan los autores, esta ermita, levantada sobre restos romanos, se conoce actualmente como San Salvador de las Espadas por la legendaria lluvia de fuego que pareció acudir en ayuda de los desesperados cristianos.

Si bien el toponímico de “Las Espadas” viene en realidad por lo escarpado del terreno, lo cierto es que no sería descabellado pensar en que, efectivamente, debió ocurrir algo que llenase de moral a unas tropas cristianas en minoría que, pese a todo, lograron vencer en aquella batalla. Suele decirse, al fin y al cabo, que detrás de toda leyenda hay algo de verdad. Curiosamente existe otra ermita, en Sant Juliá de Cerdanyola, donde la leyenda cuenta algo parecido, narrado por los mencionados autores en su libro La España Extraña: “Al parecer, el Conde de Barcelona libró una gran batalla contra los moros en ese paraje. Y cuando, desesperado, pidió ayuda ala Virgen, cayó del cielo una lluvia menuda de espadas que se clavaron con precisión de tirador en el corazón del enemigo. En pocos momentos no quedó ni uno con vida. En agradecimiento, el conde erigió una capilla en honor de María Santísimo en aquel mismo lugar, bajo el título de las espadas, en recuerdo de ese prodigio. Y allí sigue”. Sobre esta segunda leyenda no he encontrado ninguna referencia, aparte de la realizada por ambos escritores. Pero, no obstante, el Santuario existe realmente, aunque es del siglo XIX. Quizá esta segunda leyenda sea una creación decimonónica cargada de romanticismo.  En cualquier caso, en los conocidos como Goigs Nous (Gozos Nuevos) devocionales a la Mare de Déu se reza de este modo: “nuestros abuelos te invocaban cuando tenían el corazón triste“. Por lo que, al menos, da la sensación de que en este lugar existía una tradicional devoción a la Virgen María desde tiempos remotos, independientemente de si nuestro Conde estuvo luchando allí contra los árabes o no.

Lo cierto es que, al margen que los prodigios realmente sucedieran tal y como los narra la tradición, el Conde Ramón Borrell debió ser no solo un fervoroso devoto cristiano sino, además, un hombre con una fuerte capacidad de liderazgo. En cualquier caso, parece que lo de presenciar hechos prodigiosos le venía por herencia paterna, pues en 985 el propio Borrell II había vivido otro hecho, aparentemente, sobrenatural y teniendo a San Jorge como protagonista. Sucedió cuando Almanzor arrasó Barcelona pese a que el conde Borrell contaba, según la leyenda,  “con el apoyo de un caballero que galopaba entre las nubes y esgrimía un rayo por arma“. No pudo  evitar que su ciudad fuera arrasada aunque, no obstante, posteriormente la ciudad condal fue recuperada y restaurada. Señalan Javier Sierra y Jesús Callejo que San Jorge, supuestamente, ostentaba sobre su pecho la cruz roja que actualmente luce el escudo de Barcelona.

Lo que la historia si nos cuenta es que Ramón Borrell tuvo más éxitos militares que su padre (venció a Sulaimán cerca de Córdoba y arrasó la ciudad califal). Esto quizá se debió simplemente a que el bueno de Borrell II había sido  más diplomático que militar, o simplemente su hijo era mejor estratega. O, tal vez, contó con el apoyo de “alguien prodigioso” realmente. Ya se ha dicho antes que detrás de toda leyenda hay cierto poso de realidad.

Pero Ramón Borrell no solo guerreó y fue testigo de extraños prodigios, sino que también impulsó la construcción de la Catedral de Barcelona, fue el primer Conde barcelonés en acuñar moneda propia con su imagen y su nombre. Otros aspectos a destacar fue su independencia con respecto a los francos, a cuyos reyes se negó a prestar juramento de fidelidad, y su buena relación con el Papa Silvestre II. En 1002 había presentado al Sumo Pontífice como una suerte de cruzada su deseo de terminar con el empuje árabe.  A su muerte le sucedió su hijo Berenguer Ramón I (1005-1035 d.C.).

 

Vía| Ramón Borrell Conde de Barcelona

Más información| Ramón Borrell (Wikipedia); Castell de les Espases; Castillo de Espases; San Salvador de las Espadas; Santa María de les Esposes; Santuari de Santa María de les Esposes ; Santuari de Santa María de les Esposes II; Goigs a la Mare de Deu de les Espases (o de les Esposes); La España Extraña (Javier Sierra y Jesús Callejo, 1997, Editorial Planeta )

Imagen| Ramón Borrell I de Barcelona

Vídeo|  Condes de la Marca Hispánica

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