Cultura y Sociedad, Historia 


Quino: genio de raíces andaluzas

Joaquín Salvador Lavado, más conocido como Quino, puede resultar un completo desconocido para muchos.

Sin embargo, aquel que ha leído alguna de sus tiras no lo olvidará fácilmente.

Hijo de emigrantes andaluces (sus padres eran de la localidad malagueña de Fuengirola) que se instalan en Mendoza (Argentina), Quino recibe este nombre desde pequeño para diferenciarlo de su tío Joaquín (curiosamente, no es consciente de su verdadero nombre hasta que ingresa en el colegio), quien le despierta la pasión por el dibujo.

Tras la muerte de su madre ingresa en la Escuela de Bellas Artes de Mendoza, pero harto de pintar ánforas de cerámica, a los 17 años abandona para dedicarse a su verdadera vocación: convertirse en autor de historietas cómicas.

El magnifico humor de Quino es ácido, incluso cínico a veces, tratando temas de la vida cotidiana, ahondando en la miseria y en lo absurdo de la condición humana en general caricaturizando las situaciones más extremas de manera a veces surrealista. No importa la clase social, no importa la condición humana ni siquiera el poder de sus personajes. Solo importa satirizar las mentes obtusas, la estrechez de miras, lo ridículo de algunas situaciones de la vida diaria…etc.

Este enfoque pesimista de la realidad no impide que sus historias estén llenas de ternura y muestren una honda simpatía por las inocentes víctimas de la vida, sin ocultar sus fallos y limitaciones. Incluso en sus caricaturas de jefes opresivos y burócratas sin sentimientos se atisba cierta simpatía, por ser a su vez víctimas de su propia estupidez.

Sin embargo, aparte de personas anónimas presas en sus (a veces) mediocres vidas, Quino es el padre de uno de los personajes más entrañables del mundo: Mafalda.

Cuando empieza a publicar, Mafalda cuenta con 4 años y al año siguiente ingresa en el jardín de infancia.

Sin embargo, que nadie piense que las tiras de Mafalda son la historia de una niña pequeña y sus amigos: en Mafalda, Quino encontró el modo de lanzar al mundo un grito en pro de la paz mundial, la igualdad, el rechazo a las armas, la mala gestión política, la protección del medio ambiente…etc.

En ningún caso Mafalda es una niña cualquiera, al igual que sus amigos.

Mafalda, Felipe, Manolito, Susanita, Miguelito y Libertad forman un elenco de pequeños genios encargados de expresar las preocupaciones de unos particulares niños que perfectamente podrían ser aplicadas a algunos adultos.

Mafalda, representa la aspiración idealista y utópica de conseguir un mundo en paz, un mundo en el que no existan las diferencias sociales, ni la incompetencia de los políticos que tanto la atormentan; envuelta siempre en un pesimismo por la situación y los problemas que lo aquejan diariamente.

Le gusta jugar en el parque a los vaqueros con sus amigos, le gustaría estudiar idiomas y ser intérprete en la ONU para alcanzar la paz mundial lidiando con los litigios entre países.

Si hay algo que detesta sobre todas las cosas es la sopa: “la sopa es a la infancia lo que el comunismo a la democracia”. Sin embargo es capaz incluso de comer un poco a cambio de unos panqueques, su postre favorito.

Manolito es el eterno obsesionado con el dinero, los negocios, las finanzas. Su gran sueño es salir del almacén de ultramarinos en el que trabaja junto a su padre (con alimentos de pésima calidad, por cierto), crear una cadena de supermercados y convertirse en alguien parecido a su ídolo: Rockefeller.

En el caso de Susanita, sus aspiraciones son bastante más simples: casarse con un hombre guapísimo y adinerado y tener muchos hijos. Lo demás, no importa.

Felipe es un caso más peculiar: inseguro por naturaleza y buen amigo de sus amigos. Va un curso por encima de ellos, pero su personalidad es bastante más ingenua que la de los demás. Perezoso y despistado, vive eternamente atormentado por las tareas escolares, por las labores de la casa que su madre le encarga y por lo complicado que le resulta realizarlas. Lee historias de El Llanero Solitario, le gusta el ajedrez y los Beatles tanto como a Mafalda, de la que es vecino.

Miguelito, es enérgico, histérico y contundente, es más soñador que Felipe y tiene un carácter filosófico más profundo que el de la propia Mafalda, haciéndose preguntas más complejas sobre aspectos alejados de la realidad. Su pelo recuerda a las hojas de una lechuga y siempre viste un peto con tirantes. Es hijo único, estando a la orden del día las discusiones con su madre. Egoísta a veces y un enorme defensor de Benito Mussolini, pues así se lo ha inculcado su abuelo.

El hecho de que Libertad sea la más bajita de sus amigos, es un clarísimo guiño político. Es el personaje con quien más conversa Mafalda sobre política y otros temas. Se hacen amigas rápidamente y no suelen tener discusiones, a diferencia de Mafalda y Susanita, ya que suelen estar de acuerdo  salvo por el hecho de que Mafalda es un poco más realista. Su personalidad es incendiaria y proyecta ideas políticas en contra del sistema establecido abiertamente. Es la única del grupo un poco más liberal que Mafalda.

 

Este entrañable grupo de amigos, tiene una repercusión enorme en Argentina, así como en parte de Europa.

Y no es de extrañar, el ingenio y la capacidad de ironizar con las situaciones más extravagantes de Quino no pueden dejar nunca indiferente a nadie.

 

Vía| Quino, Mafalda

Imagen| Quino, sopa, amigos

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