Reflexiones 


¿Quiénes son los austeros de esta crisis?

Héroes

Héroes

Desde el inicio de la crisis financiera primero y económica después, el conjunto de la población española se ha visto inmersa en infinidad de dilemas vitales precisamente por las consecuencias cotidianas de ese sudden stop que vivieron los mercados mundiales y de los que necesitan tanto los estados para su correcto funcionamiento.

Sin ánimo de extenderme en lo relativo a la crisis económica, lo que sí se ha destapado es la crisis de convivencia que siempre ha existido en la sociedad española y en otras sociedades altamente organizadas de occidente. Me explico.

Se ha consensuado la etapa 2003-2007 como la de mayor crecimiento sostenido y prosperidad en España desde hace decenios pero, ¿acaso no había familias que obtenían rentas del trabajo muy por debajo de la tendencia alcista existente? Por supuesto que sí. Había familias que no notaron la Gran Recesión en sus carnes porque ellos ya padecían su particular “recesión” desde hacía décadas. Y es que parece que la “pobreza aislada” es menos importante en términos agregados que, permítaseme la expresión, la “pobreza organizada”. De esta última se predica la necesidad que preconizan algunos de establecer rentas básicas universales o alargar el fin del subsidio por desempleo sine díe.

Estamos todos de acuerdo en articular un paquete de ayudas que sostengan el tejido social para la contención de posibles estallidos derivados de la fragmentación que existe hoy en España pero, ¿qué le decimos a la gente que no compró una casa porque consideró oportuno seguir de alquiler para no estar sujeto a un leviatán de hipoteca? ¿qué respuesta damos a las familias que en su vida han cogido vacaciones porque preferían pagar el comedor de su hijo durante el curso escolar sin necesidad de contratar un préstamo personal con el banco? ¿y a aquéllas personas que lejos de descansar los veranos, buscaban trabajos extra para poder pagar los gastos corrientes durante el año? Esa gente existía antes del estallido de la burbuja que tanto nos cubrió de sedas a algunos. Esas familias lo único que tenían en mente es el afán de superación y prosperidad que le querían inculcar a sus descendientes para que ellos tuviesen más oportunidades y una vida más confortable, y nada más.

Estas ideas de ricos y pobres que nos lanzan como eslóganes de agitprop no ocupaban ni un instante sus pensamientos, porque lo que tenían y tiene claro es que vivimos en un estado que, exigiéndonos unas obligaciones, nos garantiza unos mínimos sociales que nos permiten focalizar nuestros esfuerzos en la realización del individuo a título personal.

Me gustaría que en algún momento dieran cobertura en los medios de comunicación a alguna de éstas familias que de la nada han conseguido con el sudor de su frente y muchos años de sacrificio prosperar y dar un futuro mejor a sus hijos. Sin pancartas, sin exigencias, sin vociferar la frustración de haber confiado su suerte a un Estado de Bienestar que ha abarcado mucho pero apretado poco.

Imagen| Héroes

En QAH| ¿Existe realmente la conciencia social en nuestro país?

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