Historia 


¿Quiénes fueron los pueblos del mar?

En torno a finales del segundo milenio antes de Cristo se produce el colapso de varios imperios, sistemas palaciales y sociedades organizadas en el Mediterráneo oriental. Coincidiendo con ello aparecen en la historia los “pueblos del mar”, un conjunto de grupos de mercenarios marítimos que aprovechando la debilidad de los estados, saquearon y trastocaron el rumbo  de muchos enclaves, dejando muchas incógnitas sobre su origen.

En torno a finales del segundo milenio se produjo el colapso del imperio Asirio, la destrucción del imperio Hitita, Egipto sufrió un periodo de gran inestabilidad y desaparecieron los palacios micénicos como núcleos de población. El Mediterráneo oriental se tambaleó en todas sus organizaciones políticas. Todas se relacionan con destrucciones violentas y con la aparición de un conjunto de poblaciones belicosas que se han venido a llamar los “pueblos del mar”.

Estos pueblos tenían grandes conocimientos de navegación y cabotaje, y construcción de barcos, y eran empleados como mercenarios por los estados. Con el tiempo desarrollaron un comercio en paralelo al estatal que competía directamente con este. Era sobre de todo de metales y bronce, el material más codiciado en la época. Cuando las redes comerciales cayeron y no había demanda, se dedicaron al saqueo y la piratería.

A lo largo de la historiografía ha habido bastantes dudas acerca del origen de estos pueblos.  Quizás provenían de la ciudad de Ugarit, de la isla de Chipre, de áreas marginales de los imperios, eran filisteos (actual Palestina) o provenientes de las islas del mar Egeo. En la arqueología se relacionan con la desaparición de los palacios micénicos de la península griega, y también con el resto de destrucciones a finales de la Edad del Bronce. Los egipcios de la dinastía XX también les combatieron como revelan los relieves  de Merenptah que los definen como “pueblos del norte que proceden de todas las tierras”. Mencionados en los relieves de Medinet- Habu como peleset y ataviados con un inconfundible tocado de plumas en la cabeza, representan la estampa de un extranjero colonizador y diferenciado.

Relieves de Medinet Habu

Muchos autores han planteado que no fueron causantes de la destrucción sino que aprovecharon estratégicamente el momento de debilidad de estos estados. Los cambios medioambientes, la escasez de recursos, y el cambio en las relaciones de poder formaron una situación de insostenibilidad y conflictividad de las ciudades- estado que acabaron por destruirlas. Los restos arqueológicos no solo nos descubren destrucciones a finales del segundo milenio sino un patrón de asentamiento de los pueblos más disperso y menos urbano, y un aumento de los recursos defensivos y las murallas.

Aunque los “pueblos del mar” como mercenarios no tenían un punto de poder centralizado, tomaron Chipre como eje de las comunicaciones. La riqueza de sus yacimientos y la extensión entre las élites de todo el mediterráneo del uso de la cerámica bícroma que se creaba allí confirman esto. No eran una nación como tal, ni siquiera una etnia  sino el conjunto de varios pueblos de procedencia mediterránea que se unieron como un grupo socioeconómico. Tenían una economía cambiante, siempre basada en las comunicaciones por mar, siendo una especie de “vikingos de la Antigüedad”. Supusieron una amenaza para los estados tradicionales como Egipto o el Hatti porque eran un poder descentralizado y así no podían entrar en la lucha de estado contra estado.

Mapa del Mediterráneo Oriental a finales del II milenio a.C.

Se han vertido distintas teorías sobre su final. Muchas los asumen como los filisteos de Canaán (actual franja de Gaza)  de forma directa, por las peculiaridades lingüísticas respecto a otros idiomas, la repetición de la cerámica bícroma y su enorme habilidad para forjar el bronce, y especialmente el hierro, el material más novedoso y apreciado de la época, tanto como el oro o la plata. En cualquier caso con el tiempo Chipre iría perdiendo peso y lo iría ganando la costa levantina oriental, de dónde surgieron los fenicios, los grandes comerciantes del mundo antiguo. De una forma u otra estos pueblos acabarían estableciéndose en tierra y convirtiéndose en los filisteos que aparecen en los textos bíblicos, o fundiéndose con las poblaciones locales y la red de comerciantes de todo el Mediterráneo.

Aun hoy los historiadores mantienen intensos debates sobre el origen real, su papel en la destrucción de los imperios y su auténtica identidad. La arqueología y la historia todavía tienen mucho que decir de estos “pueblos del mar”.

En colaboración con QAH | El Bigote Obsceno

Vía| ARTZY, M; Los nómadas del mar, Bellaterra, 2007, Barcelona.

Imágenes|Relieve de Medinet Habu, mapa del Mediterráneo Oriental

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