Cultura y Sociedad, Historia 


¿Quiénes eran los cinco de Cambridge? (II)

Después de hacer un repaso en la primera parte sobre los cinco de Cambridge, llega el momento de hablar de Kim Philby, no solo el más relevante hombre de aquel quinteto sino también uno de los espías más reconocidos, populares e importantes de todos los tiempos. Se le ha denominado el espía perfecto y el espía del siglo, lo que teniendo en cuenta que el XX ha sido probablemente el siglo de oro del mundo del espionaje, es mucho decir.

Su nombre real y completo era Harold Adrian Russell Philby y había nacido el primer día del año 1912 en la India. Tomó el nombre de Kim de la famosa obra de Kipling y no tardó mucho tiempo en comenzar a trabajar para el NKVD soviético, siendo fiel a sus creencias marxistas, como el resto de los espías de Cambridge. En 1934, con tan solo 22 años, ya era un espía al servicio de los rusos y cuando su trabajo como periodista le llevó a Viena, aprovechó para ayudar a comunistas y antifascistas. Más tarde sería enviado a España para cubrir la Guerra Civil Española y sus crónicas eran tan favorables a Franco que este llegó a condecorarle, aunque en ningún momento Philby dejó de ayudar a su verdadero bando.

Más tarde ingresó en el contraespionaje británico, lo que le permitió entregar en bandeja a sus jefes soviéticos las cabezas de muchos hombres infiltrados o agentes dobles, como él mismo era, al servicio del espionaje británico. Su labor descubriendo agentes y engañando generó verdadero pánico en el MI6, ya que sospechaban de la existencia de un topo entre sus filas pero no fueron capaces de detenerlo. Después del periodo en España, Philby fue enviado a Estados Unidos, donde trabajó de manera estrecha con la CIA, aún incipiente. La huida de sus amigos a Rusia, como contábamos en la primera parte, provocó que fuera investigado e interrogado, aunque salió casi indemne de todo aquello y siguió operando, si bien perdió parte de la confianza de la que gozaba hasta entonces.

Volvió entonces a ejercer como periodista, sin dejar de tener contactos con el mundo del espionaje, como es lógico. Sus actividades se extenderían hasta 1963, cuando sabiendo que su labor estaba comprometida por las declaraciones de unos desertores rusos, voló hasta Moscú, poniendo finalmente las cartas sobre la mesa. Era el punto final a varias décadas de valiosísimo trabajo de espionaje para los rusos: información del MI6, de la CIA, agentes dobles, operaciones secretas, deserciones… aspectos claves habían sido conocidos por Philby y puestos en manos de los soviéticos. Aquello fue un golpe tan grande al servicio secreto británico que lo estigmatizó, interna y externamente, durante mucho tiempo.

Sus años finales, murió en 1988, en Rusia, no fueron demasiado felices. A pesar de ser reconocido y condecorado, su vida allí no era la que él deseaba y sus conocimientos eran demasiado importantes como para permitirle vivir una vida normal. El KGB lo mantuvo casi prisionero, podríamos decir.

En colaboración con QAH| Curistoria

Más información| Al servicio de Su Majestad (Cien años de espionaje británico) de Gordon Thomas, MI6 de Eric Frattini, The Education Forum

Imagen| BBC, Espionage Information

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