Cultura y Sociedad, Patrimonio 


¿Quién fue Johannes Vermeer?

Mujer de pie tocando la espineta.

En pleno siglo XXI la figura de Johannes Vermeer vuelve a salir a escena. El motivo es la exposición en Roma de 8 de las 35 obras que hoy conservamos. Desde el pasado 27 de septiembre y hasta el próximo 30 de enero los amantes de la pintura podrán disfrutar de uno de los autores del siglo de oro del arte holandés.

Única y brillante. Destacados críticos otorgan estos elogios a la pintura del genial artista neerlandés nacido en 1632 en la pequeña localidad de Delft.

Los cuadros de Vermeer son identificables por el gran público. Lejos de adoptar la temática de la época, la obra veermeriana es conocida por romper con las tendencias del siglo XVII. No la podemos encorsetar en un estilo conciso. Coetáneo de la época barroca, su legado se aleja de esta corriente donde predominan adornos y detalles. Sus obras carecen de artificio para otorgar más protagonismo al espacio y a la luz.

Vista de Delft. 1658-1660. Museo Mauritshuis de la Haya.

Su obra se sirve de elegantes interiores del ambiente burgués. Composiciones con pocas figuras, muchas veces  una sola, un espacio amplio y una gran maestría en el dibujo de tejados y suelos son pautas comunes en casi todos sus lienzos. Y es que un rasgo peculiar de este artista es el tratamiento de la perspectiva. Acostumbra a situar en primer plano algún elemento doméstico que separe al espectador de los personajes, tales como muebles, instrumentos musicales u objetos domésticos que simulen una naturaleza muerta. Los aposentos  dibujados aumentan la sensación de amplitud con esta técnica.

Igual de llamativo es el trato del color, siempre alegre y vistoso. Utiliza una técnica de puntitos en la que realza sus figuras con una dosis extra de luz. En la mayoría de sus sombras no utiliza el negro sino tonalidades oscuras de dispares gamas. Los distintos tonos llamativos son un claro rasgo de la obra del autor holandés.

Semeja una pintura de carácter realista pero nada más lejos de la realidad. Es realista en cuanto a que lo pintado es verosímil pero difícilmente lo representado pudo ser real de forma íntegra. Se comprende mejor viendo alguna de sus obras maestras como Vista de Delft. En ella se modifica y se redistribuye con gran maestría la altura de diversos edificios para dotar al cuadro de una mayor armonía.

Vermeer fallece en 1675 en su ciudad natal. Al igual que otros grandes genios lo hace endeudado, teniendo su esposa que subastar la mayor parte de su legado para poder hacer frente a antiguas deudas.

 

Vía| Roberta D´Adda. Los grandes genios del arte. Unidad Editorial S.A. 2005.

Más información| ArteHistoria, Museosroma.

Imagen| Mujer de pie tocando la espineta, Vista de Delft.

En QAH| La luz a través de Sorolla

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