Cultura y Sociedad 


Chaves Nogales: llegó, vio y contó

Sus reportajes eran todo lo contrario al periodismo actual, tan viciado por la inmediatez que permiten las nuevas tecnologías. Manuel Chaves Nogales (Sevilla, 1897 – Londres, 1944) tenía la costumbre de escribir sólo sobre aquello que había estudiado a fondo. Su método era sencillo: viajar al lugar de interés y no abandonarlo hasta realizar más entrevistas de las necesarias para justificar los gastos a su periódico, el republicano Ahora.

Se interesó por todas las grandes cuestiones de su época: el ascenso del fascismo en Europa, las campañas españolas en el norte de África, el movimiento obrero, la religiosidad durante la II República española y el ‘Madrid rojo’. Si en algo coinciden críticos y seguidores es en calificar sus textos como relatos un tanto asépticos para la época. Ciertamente, Chaves Nogales nunca tomó partido por uno de los bandos de la Guerra Civil a pesar de haber sido interlocutor del presidente Manuel Azaña.chaves nogales

Fue en esta época cuando describió al detalle uno de los grandes quebraderos de cabeza de los políticos de la II República: el movimiento obrero y el problema de la tierra, especialmente en Andalucía, en la que pasó largas jornadas con los jornaleros que le sirvieron para desmontar el mito del señorito andaluz. “Donde no hay señoritos los braceros estaban condenados a perecer de miseria. Se puede decir que el jornalero prefería el señorío feudal antes que el moderno explotador industrial”.

Otra de sus grandes contribuciones fue la meritoria biografía novelada que escribió sobre la gran figura del toreo de la época, Juan Belmonte. Publicada por entregas en el la prensa, tuvo tanto éxito que las recopilaron en el libro: Juan Belmonte, matador de toros. El mérito fue doble, pues Chaves Nogales no era un apasionado de la tauromaquia.

Habría mucho que decir de la gran predicción que realizó sobre el futuro de los judíos en la Alemania nazi. Poco después de que Hitler llegara al poder, el periodista sevillano viajó a Alemania, en la que observó el peligro que conllevaba el rápido proceso por el que las élites nazis embaucaron a las masas. La sensación de que a Europa le aguardaba el desastre se acrecentó tras entrevistar al ministro de propaganda, Joseph Goebbels. Entonces, no tuvo dudas: habrá holocausto.

Vía| Bajo el signo de la esvástica,  La república y sus enemigos, Editorial Almuzara

Imagen| Manuel Chaves Nogales

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