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¿Quién es combatiente en un conflicto armado?

Cuando se habla de sujetos combatientes, hay un muro fundamental que separa el Conflicto Armado Internacional (CAI) del Conflicto Armado No Internacional (CANI). Es en el primero de los casos en el que podemos diferenciar “combatientes” de “no combatientes”. Los individuos se clasifican en uno de los grupos y una vez que lo hacen, dejan de estar en el contrario. Ser “combatiente” es tener unos derechos a participar de las hostilidades, que los “no combatientes” no poseen. Igualmente, tiene una serie de implicaciones. Por ejemplo, cuando un combatiente es detenido pasa a ser un prisionero de guerra.

En el Conflicto Armado No Internacional, no hay combatientes. En consecuencia, no hay prisioneros de guerra. Si el sujeto que participa de las hostilidades ha sido capturado por el gobierno, pasa a la disposición de un juez como detenido. Si lo captura una guerrilla, se considera un rehén. Solamente en el caso de la guerra civil española se aplicaron los Convenios de Ginebra de 1929, que normalmente rigen los conflictos internacionales y están diseñados para definir y delimitar los derechos de un combatiente. Podemos afirmar entonces, que en España sí hubo prisioneros de guerra entre 1936 y 1939, de acuerdo al convenio aplicado durante el conflicto.

Los requisitos del combatiente los establecen, además de los Convenios de Ginebra, otros protocolos adicionales. El 12 de Agosto de 1949 se establecieron requisitos colectivos e individuales. Los primeros requieren de la existencia de un líder o mando responsable y del respeto de las leyes y uso de la guerra. En términos individuales, para ser combatiente es necesario distinguirse de los civiles con unsigno colectivo y llevar a la vista las armas que se posean.

¿Quién es combatiente en un conflicto armado?

El 8 de Junio de 1977, manteniéndose los mismos requisitos colectivos, los individuales pasaron a ser más laxos. Dejó de ser necesario distinguirse de los civiles y la exigencia de armas francas se redujo solamente a momentos de despliegue y acción. Esta novedad suscitó voces en contra, ya que había quienes consideraban que un combatiente debería distinguirse siempre de un civil. Este fue el caso de Estados Unidos, que no ratificó el nuevo Convenio.

El fin de los Convenios de Ginebra y los protocolos adicionales desarrollados entre 1949 y 1977 es que una, vez haya estallado el conflicto armado, se pueda diferenciar entre aquellos que participan de las hostilidades de manera legal y aquellos que lo hacen de manera ilegal. Es fundamental distinguir entre combatientes legales e ilegales en un conflicto armado internacional, o lo que es lo mismo, entre aquellos que participan en los combates con derecho a hacerlo y sus contrarios.

Combatientes legales son todos aquellos que se consideran prisioneros legales en caso de caer en manos del enemigo. Tienen por tanto unos derechos aunque caigan apresados. Hay un amplio abanico de este tipo de combatientes, que se clasifican en regulares e irregulares. Regulares son aquellos cuerpos entrenados con el fin de combatir si el conflicto estalla. Las fuerzas armadas, las milicias (como cuerpo no permanente y adicional a las fuerzas armadas) y los cuerpos de voluntarios (se diferencian de las milicias en que éstas son obligatorias). Son combatientes legales, pero irregulares, los guerrilleros (civiles que toman las armas por su propia mano para enfrentarse a un enemigo ocupante) y los partisanos (civiles que circunstancialmente toman las armas, en caso de que el enemigo se acerque).

Son combatientes ilegales aquellos que participan del conflicto internacional sin derecho a ello, por no respetar los requisitos necesarios. Aquí se incluyen los saboteadores (civil o militar que lleva a cabo un acción en territorio enemigo usando un uniforme falso o sin uniforme), los francotiradores (civil que, estando su país en guerra, decide individualmente a quién abate. No recibe órdenes ni depende de nadie), los espías y los mercenarios (civil que combate con ánimo de lucro, en base a un contrato individual).

La delgada línea que separa a unos y otros sobre el terreno, en pleno conflicto, es fundamental. Tener derechos como combatiente supone también tener deberes, que existen para ser respetados. Los Convenios de Ginebra fueron diseñados con la finalidad de hacer de la guerra un juego más justo, en el que las reglas existen y están para ser cumplidas.

Vía|Curso Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario, Cruz Roja Española

Más información|Cruz Roja Española, Convenios de Ginebra 

Imagen|Combatientes Conflicto Armado

En QAH| Normativa ante la guerra, ¿Puede justificarse la guerra legalmente?

 

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