Coaching y Desarrollo Personal 


¿Quién dijo miedo?

cambiosEmpecé mi colaboración en QAH hablando de la importancia de enfrentarnos al cambio sin miedo y no quiero terminar el año sin rescatar esta idea que me ha vuelto a la cabeza  haciendo esa habitual recapitulación que cada diciembre repasa el año que toca despedir. Si tuviera que definir de algún modo el 2013, diría que efectivamente este ha sido el año de los cambios,  el año en el que nada volvería ser igual. No ha sido fácil, pero creo que no cambiaría ninguno de los momentos de cada uno de los doce meses a los que ahora digo adiós y que me han traído a donde estoy.

Durante todos estos meses he ido aprendiendo qué es de verdad lo que quiero; algunas de esas cosas han cambiado, otras siguen siendo las mismas, pero en cada nuevo cambio, en cada nuevo reto de este 2013 he ido preguntándome qué es lo que realmente quiero y qué estoy dispuesta a hacer para conseguirlo. He aprendido cuáles son mis prioridades y cuáles son las cosas que estoy dispuesta a dejar atrás; he aprendido que hay cosas que es mejor dejar atrás. Durante estos meses en los que he tenido que tomar decisiones difíciles, he aprendido que a veces hay que tomar decisiones difíciles para poder llegar a donde queremos llegar y que el miedo a esas decisiones complicadas no debe frenarnos nunca.

No quiero que estas líneas den la impresión de que los cambios son siempre buenos, de que las cosas que cambian lo hacen siempre a mejor, porque no es cierto y porque es tan probable que algo cambie para mejor, como que lo haga a peor. Pero después de haber tenido que dejar mi ciudad, de haber encontrado un trabajo que no me gustaba, de haberme despedido de mucha gente a la que quiero, de haber tenido que elegir entre vivir cómodamente o vivir como realmente quiero vivir y de haber pasado muchas horas conversando con la almohada, sí quiero utilizar a estas líneas para, desde mi humilde experiencia, animaros a ser valientes y no dejaros amedrentar por los golpes de efecto que la vida nos tiene preparados. Hay muchas cosas que no dependen de nosotros, pero somos dueños de nuestros pasos y aunque no siempre sea fácil, ni cómodo, ni inmediato, merece la pena saber esperar cuando realmente sabemos a dónde queremos llegar.

No defiendo el cambio porque sí, defiendo la valentía de marcarse un objetivo y no parar hasta conseguirlo, de no conformarse con lo que viene, de no dejarse intimidar porque algo no sea tan fácil como parecía. Defiendo el valor del sacrificio que supone tener la determinación de luchar por aquello que quieres sin importar cuánto cueste.

El comienzo de 2014 puede ser un buen momento para pensar en cuáles son esas cosas que nos apetece cambiar y que no hemos cambiado hasta ahora; es un buen momento para plantearnos si estamos contentos con lo que hacemos, si podríamos mejorar, seguir avanzando, consiguiendo nuestros objetivos, mirando hacia delante. Dicen que hacia atrás solo hay que mirar para coger impulso y el final de este año que ya no volverá, puede ser un buen momento para coger esa fuerza que nos impulse en 2014.

Imagen| No temas al cambio

 

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