Economía y Empresa 


¿Queremos un futuro con minijobs?

Aunque algunas previsiones e indicadores macroeconómicos empiezan a apuntar hacia el fin de la crisis, hay cifras que siguen evidenciando su impacto: según el Informe Social 2013 publicado por la Oficina Federal de Estadística (Destatis), el número de personas en riesgo de pobreza no deja de crecer en Alemania. Durante 2012 la denominada “locomotora” europea alcanzó la mayor cifra de personas empleadas de su historia, 4,5 millones; sin embargo, el volumen de trabajo total se situó en los niveles de 1991 debido al descenso en la media de horas trabajadas desde la aparición de los denominados ‘minijobs’.

imagen minijobLos ‘minijobs’ son trabajos con un salario máximo de 450 euros al mes y un límite de 15 horas semanales. Se benefician de una tributación ventajosa: el empresario paga el 2% a Hacienda y el 28% a la Seguridad Social; el 15% al seguro de pensiones y el 13% al de enfermedad. El trabajador, por su parte, está exento del pago de impuestos, pero puede hacer una aportación voluntaria del 4,5% de sus ingresos que se suma al seguro de pensiones.

 Este modelo de miniempleo tiene su origen en las reformas que inició el canciller alemán Gerhard Schröeder hace una década para desregular el mercado laboral y reducir los cinco millones de desempleados que tenía entonces el país. Actualmente dan empleo a unos siete millones de trabajadores, aunque en su mayoría son tareas de baja cualificación: empleadas del hogar, camareros, cuidadores de niños, repartidores… Los colectivos que más se acogen a esta fórmula son jóvenes, mujeres que buscan conciliar trabajo y familia, y parados de larga duración; con el paso del tiempo incluso han llegado a los jubilados: cerca de 800.000 pensionistas alemanes tienen hoy en día un minijob. ¿Cuáles son las principales ventajas e inconvenientes de este tipo de contratación?

 Ventajas

  • Ayuda a reducir las tasas de desempleo.
  • Complementa el empleo tradicional.
  • Flexibiliza el empleo.
  • Contribuye a introducir a los jóvenes en el mercado laboral.
  • Limita el riesgo de exclusión laboral al mantener al trabajador en el mercado.

 Inconvenientes

  • Fomenta la precariedad y desigualdad salarial.
  • No favorece el incremento de la demanda interna.
  • Destruye empleos a jornada completa para transformarlos en temporales de duración parcial.
  • Puede encadenarse, dificultando la capacidad de progresión y el salario por antigüedad.
  • No suele estar protegido por los convenios colectivos.

El riesgo de estos miniempleos para el sistema de pensiones empieza a preocupar al gobierno alemán; según un informe de su Ministerio de Trabajo, las cotizaciones al seguro de pensiones público de estos trabajadores sólo les dará derecho a 3,11 euros de pensión al mes por cada año trabajado. Si, por ejemplo, una mujer decidiera ser madre a los 30 años y comenzara  a trabajar en un minijob para conciliar vida familiar y laboral, tras 37 años cotizando a la Seguridad Social tendría derecho a una pensión mensual de 115,07 euros. Ante esta situación millones de trabajadores alemanes­ podrían caer en la pobreza cuando se jubilen, lo que ha llevado a la canciller Ángela Merkel a anunciar planes para subvencionar directamente las pensiones más bajas y a plantearse la puesta en marcha de un sistema de pensiones paralelo.

Antes de exportar el modelo de contratación a nuestro país deberíamos reflexionar sobre los inconvenientes que están surgiendo en la sociedad germana. Los miniempleos están diseñados como fórmula para entrar al mercado laboral, son empleos a tiempo muy parcial: el problema es que se empiezan a usar por las empresas para sustituir de forma alarmante empleos a tiempo completo. El salto de un minijob a un trabajo regular no resulta nada fácil, no olvidemos que Alemania tiene una de las tasas de transformación de empleo precario en empleo de calidad más bajas de la Unión Europea. Por otro lado, aunque a priori parezcan pensados para jóvenes y parados de larga duración, la realidad germana muestra cómo casi un millón de jubilados recurren a ellos para incrementar sus pensiones, y numerosos expertos alertan de que este tipo de empleos precarios se agudizan en el caso de las mujeres, que representan ya el  80% de las personas miniempleadas en Alemania.

En España un 80% del PIB depende hoy día de la demanda interna: con salarios que rondan los 450 euros al mes, difícilmente conseguiremos aumentarla. Aquí ya existen el contrato a tiempo parcial y mecanismos para flexibilizar el empleo, así que la clave está en simultanear puestos de trabajo fijos y minijobs para conseguir un menor coste laboral que aumente la competitividad de las empresas nacionales. Es indiscutible que hace falta crear nuevos empleos, pero también que ello no puede traducirse en dividir los contratos laborales ya existentes.

vía|Revista números rojos

Más Información|Infoempleo, Destino Alemania, Tribuna interpretativa, Cinco Días

Imagen| Minijobs

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