Salud y Deporte 


¿Qué te mueve? (I)

¿Eres activo? ¿Por qué?

¿Eres activo? ¿Por qué?

Es muy probable que todo el que lea esta entrada se sienta identificado con su contenido. Si pensamos en algún momento en el que hayamos adquirido el rol de paciente, recordaremos al sanitario preguntando: ¿Se mueve usted?, ¿Hace algún deporte?

Y es que en ocasiones es una pregunta que esperamos que nos hagan, pero en otras los pacientes no sabemos exactamente a qué viene; incluso me atrevería a decir que la cuestión puede llegar a adquirir una dimensión casi retórica…

Aunque parezca mero protocolo, la realidad es que los profesionales de la salud tenemos el deber de preocuparnos por el nivel de actividad física de nuestros pacientes.

Las siguientes entradas abordan este tema con objeto de mostrar las razones de este interés.  Voy a intentar plantear el contenido contestando a las preguntas que se me vienen a la mente cuando me identifico como paciente.

Espero sinceramente que llegados a este punto hayas decidido averiguar el porqué. Si es así, mi primer objetivo estará cumplido.

¿Por qué? 

La actividad física regular de intensidad moderada , como caminar, montar en bicicleta o hacer deporte, tiene considerables beneficios para la salud.

Realizar algún tipo de actividad física es mejor que no realizar ninguna. (OMS, 2014)

¿Todo movimiento es igual?

A menudo solemos confundir los términos “Actividad física” con “Ejercicio”.

Al referirnos al término “actividad física” hablamos de cualquier movimiento corporal producido por los músculos esqueléticos, con el consiguiente consumo de energía. Ello incluye las actividades realizadas al trabajar, jugar y viajar, las tareas domésticas y las actividades recreativas.

Volviéndonos más activos a lo largo del día de formas relativamente simples podemos alcanzar fácilmente los niveles recomendados de actividad física.

¿Cuánto me debo mover?

La actividad física, tanto moderada como intensa, es beneficiosa para la salud. Pero la intensidad de las diferentes formas de actividad físicas varía según las personas. Por ejemplo, para que beneficie a la salud cardiorrespiratoria, toda actividad debería realizarse en periodos de al menos 10 minutos.

La OMS recomienda:

– Para niños y adolescentes: 60 minutos diarios de actividad moderada o intensa.

– Para adultos ( +18) : 150 minutos de actividad física moderada.

¿Entonces, si mi trabajo es activo, cuenta esto como actividad física?

La expresión “actividad física” no se debería confundir con “ejercicio”, que es una subcategoría de actividad física que se planea, está estructurada, es repetitiva y tiene como objetivo mejorar o mantener uno o más componentes del estado físico.

Por lo tanto, ¿se considera ejercicio lo que hacemos durante las horas de trabajo?.

Buena pregunta a la que contestaremos en la segunda parte de esta  doble entrada.

Con toda esta información nos queda una pregunta más en el aire, ¿Pero, para qué sirve estar activos?

Los datos son sorprendentes y tan interesantes, que os lo dejo bien descritos en la próxima.  ¡Espero que la leáis pronto! (Habré conseguido mi tercer objetivo)

Oh, claro, diréis, “¿cuál era el segundo?”, ustedes respondan al releer la entrada.

Feliz lectura y ¡a moverse!

Vía| OMS

En QAH| La fisioterapia se va de vacaciones , Mitos en fisioterapia 

imagen| De la autora

 

 

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