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El legado de Suárez (III): ¿Qué supuso la Ley para la Reforma Política?

La Ley para la Reforma Política (en adelante LRP) supuso sin lugar a dudas, el mayor avance democrático en cuanto a aspecto jurídico-normativo que vivió España en la Transición.

En la voladura del régimen franquista, que se dividió en dos fases principales, por un lado el desmantelamiento de la dictadura y por otro el proceso constituyente, la LRP jugó un papel esencial.

Rúbrica Ley para la Reforma Política.

Rúbrica Ley para la Reforma Política.

Fue la última de las ocho Leyes Fundamentales del Reino, es decir, el final del ordenamiento jurídico por el cual se regía el régimen franquista.En los seis primeros meses que Adolfo Suárez estuvo al frente del Gobierno (desde Julio a Diciembre de 1976), se produciría el primer acercamiento hacia un sistema democrático, en el que Torcuato Fernández-Miranda convencería a los políticos del sistema dictatorial, partidarios de una continuación del Antiguo Régimen, de los beneficios de un desmantelamiento de las Cortes franquistas.

Aunque no se trató de una Constitución al uso, sí que gozaba de las características de una verdadera Carta Otorgada, ya que no había sido elaborada por representantes políticos, sino que fue redactada por el entonces Presidente de las Cortes Franquistas, Torcuato Fernández-Miranda, y modificada levemente en su Exposición de Motivos por el Consejo Nacional del Movimiento a principios del mes de Octubre. El Gobierno de Suárez no participó en ninguno de los debates que se llevaron a cabo en el seno del Consejo, dejando claro el distanciamiento que más tarde se manifestó al no tomar en consideración las enmiendas que se realizaron.

El siguiente y decisivo paso sería la aprobación de la última Ley Fundamental del Reino el 18 de noviembre en las Cortes. Y aunque el apoyo mayoritario de los procuradores franquistas no estaba asegurado, Suárez lo consiguió, con 425 votos a favor, 59 en contra y 13 abstenciones, la Ley había salido adelante.

Pero la Ley que por antonomasia proclama los principios de una verdadera soberanía popular tenía que ser respaldada por la ciudadanía y ahora tocaba consultar al pueblo. No fue fácil, el Partido del Trabajo de España, de ideología maoísta, hizo campaña a favor de la abstención; y en el otro extremo del espectro político, la Falange también reclamaba lo mismo pero por motivos diferentes, buscando el mantenimiento del status quo que había dominado España durante 40 años.

El Presidente del Congreso (Torcuato Fernández-Miranda) y el Presidente del Gobierno (Adolfo Suárez).

El Presidente del Congreso (Torcuato Fernández-Miranda) y el Presidente del Gobierno (Adolfo Suárez).

Finalmente, el 15 de diciembre de 1976, ni un mes después de que la LRP se aprobara en Cortes, los españoles con un 77% de participación, dieron un respaldo unánime a la Ley, comenzando así el camino hacia la Democracia.Pero llegados a este punto, debemos plantearnos qué supuso realmente la votación y aprobación de este texto normativo, que aunque no llegaba a las dos páginas, no por ello fue en absoluto una norma baladí:

En primer lugar, la Ley permitió implantar en España un Estado democrático con base en una soberanía popular, y la vinculación de todos los poderes del Estado a los derechos inviolables de la persona.

Supuso también la disgregación de las hasta el momento Cortes unicamerales en dos, introduciéndose el Senado. La representación en ambas cámaras se elegiría por sufragio universal salvo el Senado, donde en sus inicios, se le reservaba al rey la designación de una quinta parte de sus componentes.

Se facultaba también al Rey para convocar un referéndum vinculante sobre una opción política de interés general, fuera o no de carácter constitucional.

Se crea en ese momento un futuro sistema de reforma constitucional, que debía contar con una mayoría absoluta en ambas cámaras y un referéndum de ratificación para su puesta en funcionamiento.

En la tramitación de los proyectos de Ley ordinaria, se concedió una cierta preponderancia del Congreso sobre el Senado, ya que si el texto en cuestión no se aprobaba en la Cámara Alta, se podía de igual forma terminar aprobando en el Congreso de los Diputados, a petición del Gobierno.

Por último, en su disposición transitoria primera, se habilitaba al Gobierno para aprobar la normativa electoral de las primeras elecciones a Cortes.

Fue una norma política cuya redacción puede resultar en apariencia sencilla, pero que escondía tras de sí la mayor de las ambiciones políticas que se podía tener en la época: traer un estado democrático a una sociedad que no conocía las libertades individuales que trajo consigo la Transición y la posterior Constitución Española.

Señor Presidente, somos nosotros, los hijos de la Democracia, los que más le debemos.

Gracias.

“Si puedes soñar sin que los sueños te dominen;
Si puedes pensar y no hacer de tus pensamientos tu único objetivo;
Si puedes experimentar el triunfo y la derrota,
y trata a esos dos impostores exactamente igual:

Tuya es la Tierra y todo lo que hay en ella,
y lo que es más: ¡serás un Hombre, hijo mío!”

El Presidente del Gobierno, Adolfo Suárez.

El Presidente del Gobierno, Adolfo Suárez.

Más información | BOE, El referéndum

Imagen | El Mundo, El Comercio

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