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¿Qué son las plusvalías?

¿Qué son las plusvalías?Estos días las plusvalías han estado ocupando gran parte de la información económica de los medios y en boca de muchos ciudadanos preocupados por un nuevo incremento de impuestos en su IRPF. En este artículo nos proponemos aproximar una visión “sencilla” de las mismas para entender qué repercusiones podría tener un cambio en su fiscalidad.

La plusvalía es el término coloquial que asociamos al concepto más técnico de ganancia (o pérdida) patrimonial. Podemos definirla como las variaciones en el valor del patrimonio del contribuyente que se pongan de manifiesto con ocasión de cualquier alteración en la composición de dicho patrimonio. Es una de las fuentes de obtención de renta que grava el IRPF (como los rendimientos del trabajo, del capital inmobiliario o mobiliario, procedentes de actividades económicas o por imputación de rentas) y su regulación específica se encuentra en los arts. 33 a 39 de la Ley 35/2006, de 28 de noviembre, del IRPF.

Debemos distinguir a su vez dos clases de ganancias o pérdidas patrimoniales:

a)    Derivadas de una transmisión de elementos patrimoniales. Por ejemplo: venta de un inmueble, transmisión de acciones o permutas.

b)    No derivadas de una transmisión patrimonial. Por ejemplo: premios, subvenciones o indemnizaciones.

Lo esencial es que cada clase de plusvalía va a tributar a un tipo impositivo distinto. Esto es porque las primeras, derivadas de una transmisión se integran en la denominada Base Imponible del Ahorro; mientras que las segundas, no derivadas de una transmisión, se integrarán en la Base Imponible General.

Nuestro sistema de IRPF se divide por tanto en dos rentas, la renta general a la que se aplicará un tipo de gravamen progresivo o por escalas y la renta del ahorro a la que se venía aplicando un tipo único o proporcional, aunque se le han ido introduciendo elementos de progresividad. Aún así, se puede afirmar que la renta general se grava a tipos bastante superiores que los que gravan la renta del ahorro. En definitiva, parece que nuestro sistema tributario es más benévolo con las rentas obtenidas del capital que con las rentas obtenidas del trabajo.

Concretamente, para el IRPF de 2011 (declarado en 2012), la Base Imponible del Ahorro se grava al 19% hasta una base de 6.000€ y, a partir de dicha base, al 21%. Para los años 2012 y 2013 se ha establecido un gravamen complementario, por lo que pasarán a tributar al 21% hasta una base de 6.000€, al 25% hasta los 18.000€ y, a partir de dicha base, al 27%.

Por su parte, las ganancias y pérdidas patrimoniales no derivadas de transmisión, formarán parte de la Base imponible General y tributarán por tanto al tipo general del IRPF, aplicable según escala.

Dicho esto, la reciente propuesta del Gobierno, aún sin concretar, supondría que las plusvalías que se obtuviesen en menos de un año, pasarían a tributar al tipo general (que podría llegar a superar el 50%), en lugar de al tipo inferior aplicable a la Base Imponible del Ahorro. Las declaraciones apuntan a que sólo se aplicará a la transmisión de acciones, para incrementar la tributación sobre los movimientos a corto plazo en bolsa. En definitiva, la medida que podría tener un impacto recaudatorio bastante relevante, se traduciría en una nueva subida del IRPF para las clases medias o medias-altas que tengan inversiones en bolsa. Sin embargo, los grandes patrimonios escaparían a dicha medida, ya que emplean vehículos de inversión más sofisticados con entramados societarios, fondos de inversión o SICAV que los alejan de la tributación por IRPF.

Imagen | Plusvalía.

Más información | Manual Práctico de Renta 2011 de la AEAT.

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