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¿Qué son las participaciones preferentes?

¿Qué son las participaciones preferentes?

Las participaciones preferentes son valores emitidos por una sociedad que no otorgan participación en su capital ni derecho a voto. Son títulos perpetuos, de baja liquidez y condicionados a los beneficios bancarios. Además, en caso de liquidación de la entidad, las participaciones preferentes ocupan de los últimos lugares de cobro puesto que son perpetuas (cosa que no sucede con las obligaciones subordinadas, con un vencimiento prefijado) y es posible perder la integridad de su valor (ya que no están garantizadas por el FGD, Fondo de Garantía de Depósitos).

¿Por qué siempre aparecen atadas a la palabra fraude? En tiempos de alegría, el poseedor cobraba las rentabilidades establecidas cada año, pudiendo ponerlas a la venta en cualquier momento y siendo esta efectuada en un plazo de 48 horas. Pero obviamente, desde el momento en que la entidad no tiene beneficios, los cupones dejan de ser cobrados, y cuando un activo con cotización a la baja se vende se pierde el dinero correspondiente a la diferencia de precio, y así hasta convertirse en un mercado movido por un bucle de ventas. Del mismo modo, los bonos convertibles, las obligaciones (o deuda) subordinadas y las cuotas participativas no son productos libres de riesgo y deben ser compensados por ello.

Se ha demostrado que las entidades financieras han difundido información falsa e insuficiente a los minoristas garantizando así su adquisición.

Son muchos los usuarios que, dirigiéndose a una oficina en busca de un depósito, salieron de ella con una cartera de preferentes. Estos particulares tienen todos sus ahorros atrapados en productos de los cuales ignoran el funcionamiento. Es ahora cuando descubren que no pueden deshacer su inversión (por la escasa liquidez de la entidad), o ello requiere unas pérdidas de hasta la mitad de su valor inicial (puesto que están cotizadas por debajo de su valor nominal).

Se está empezando a forzar a estas entidades a pagar por dicha mala praxis bancaria (conocida como el corralito español), estudiando cómo fueron vendidos estos productos. Si el cliente firmó el test de idoneidad o conveniencia (que estudia si el producto es adecuado para el inversor) y aceptó, por lo tanto, las condiciones, es difícil que se intervenga. Son aquellos clientes que las obtuvieron mediante teléfono o mail los que pueden beneficiarse solicitando una nulidad del contrato.

Afortunadamente, los bancos deberán ceñirse a la normativa Basilea III a partir de 2013, la cual establece el Tier I como ratio de capital mínimo, un índice que incluye  el capital del banco y el valor retenido con sus activos ajustados al riesgo. Será fijado al 7%, siendo ahora de un 2%. Viendo que las preferentes dejarán de reforzar su capital, los bancos están ofreciendo la posibilidad de canjear sus preferentes por acciones, que no para ayudar a sus clientes.

Imagen|ConfidencialNavarra

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