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¿Qué significa que una obra ha caído en dominio público?

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Autores que pasan a dominio público en 2013 / derechoaleer.org (creative commons)

Una de las peculiaridades de los derechos de explotación de propiedad intelectual es la temporalidad.

La propiedad ordinaria o sobre bienes materiales (por ejemplo, sobre un coche o una casa) carece de todo límite temporal, salvo el derivado de la desaparición o destrucción de “la cosa”. Pero no ocurre igual con los derechos de propiedad intelectual, los cuales perviven durante un periodo de tiempo determinado, trascurrido el cual se extinguen.

Los derechos de explotación de una obra duran toda la vida del autor y 70 años después de su muerte o declaración fallecimiento. Trascurrido ese plazo, la obra pasa al dominio público y podrá ser utilizada por cualquiera sin contar con el permiso de los herederos y sin abonar contraprestación económica alguna.

El “uso libre” de las obra caídas en dominio público implica la posibilidad de adaptarlas, reproducirlas, modificarlas y transformarlas. Por ejemplo, podemos adaptar una novela en obra dramática para su representación (una adaptación consiste en la modificación de una obra para su adecuación a un género distinto para el cual fue concebida). Y puesto que la utilización de las obras caídas en dominio público es libre y gratuita, no cabe que los herederos del autor o las entidades de gestión esgriman pretensiones de cobro respecto a esas utilizaciones. No obstante, esas utilizaciones por terceras persona deben respetar la autoría y la integridad de la obra en los términos previstos en los apartados 3º y 4º del artículo 14 de la Ley de Propiedad Intelectual.

Por tanto, una vez que la obra ha caído en dominio público, el derecho de paternidad y el derecho a la integridad de la obra permanecen. En este sentido, la legitimación para el ejercicio de las acciones por infracción del derecho moral de autoría o de integridad de las obras caídas en dominio público recae en primer lugar sobre la persona física o jurídica que haya designado el propio autor; y en su defecto, en los herederos del autor. En el supuesto de que no existieran tales personas o se ignore su paradero, será el Estado, las Comunidades Autónomas, las Corporaciones Locales y las Instituciones Públicas de carácter cultural las que estarían legitimadas para el ejercicio de estas acciones.

En cualquier caso, es lícito utilizar las obras del dominio público para reconstruirlas o adaptarlas, aunque con ciertas cautelas, ya que este hecho ha dado lugar a algunos problemas. Problemas detrás de los cuales subyace fundamentalmente el eterno conflicto entre “lo moderno” y “lo antiguo”, entre “lo tradicional” y “lo innovador”.

Vía | Real Decreto Legislativo 1/1996, de 12 de abril, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de Propiedad Intelectual

Imagen| Derecho a Leer

 

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