Reflexiones 


¿Qué significa para ti la Navidad?

La temprana decoración de las tiendas, las luces por la ciudad, o los anuncios en televisión son las señales de que  la Navidad se acerca…

Desde finales de Octubre  las grandes empresas esperan ansiosas con sus campañas dar el pistoletazo de salida a unas fiestas que cada año empiezan antes. Así pues, y aunque el calendario no lo confirme, en las calles ya se respira un ambiente plenamente  festivo donde reina el  espíritu navideño. Mas un espíritu que  nada tiene que ver con esa sensación mágica y entrañable que caracterizó siempre a estas fechas.

Por desgracia, dicho sentimiento ha sido utilizado y convertido en un mero slang (argot o jerga) que las marcas aprovechan a la perfección para que los ciudadanos cumplan con la que, tristemente, sí es la  principal singularidad de la Navidad: comprar.

Compras navideñas

Compras navideñas

Hoy día, las fiestas navideñas, cada vez más alejadas de su original significado religioso, se han constituido cómo la época del año en la que con mayor crudeza y desenfreno se manifiesta una de las características más cuestionables de nuestra cultura contemporánea, el consumismo. Los regalos han dejado de ser una forma privilegiada de expresar el afecto a los seres queridos y han pasado a ser casi una obligación. Ahora, todos, independientemente de las posibilidades económicas y de los verdaderos sentimientos, tenemos la necesidad de consumir de forma compulsiva.

¿Navidad?

¿Navidad?

De modo que  para muchas familias, la Navidad, lejos de ser una ocasión para que los ánimos se calmen y los motivos de alegría se multipliquen, se convierte en causa de angustia, ansiedad o, incluso, de codicia y deseo por poseer más y mejores cosas. Y al final,  como lo que se ofrece en el mercado a través de la publicidad es siempre más de lo que se puede adquirir, la Navidad termina siendo, también, una enorme fuente de insatisfacciones  y estrés. (Hasta 32% de los españoles sufren estrés por las compras navideñas según el último estudio De PayPal). Consecuencia  directa de un discurso publicitario que genera una forma colectiva de actuar.

Hecho que ha conseguido destruir a la Navidad, convirtiéndola en la fiesta de las necesidades artificialmente creadas, de los deseos y caprichos provocados y de las frustraciones inducidas. Una celebración en la que es  el consumismo, precisamente,  quien ha acabado por consumirnos y hacernos olvidar el verdadero significado de la Navidad.

Vía| El Mundo, Los Tiempos, Puro Marketing.

Más información| El Mundo, Puro Marketing, RTVE.

Imágenes| Letra, El Confidencial.

En QAH| Santa Claus como icono de marketing en Navidad, Un cuento de Navidad.

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