Historia 


¿Qué provocó la creación de la Armada Invencible?

La Invencible ha sido uno de los temas más debatidos en la Historia prácticamente desde el mismo momento de su suceso. Sin duda alguna podríamos tacharlo de un plan con muchos fallos, pero que sin embargo se mostró efectivo hasta el último momento. Es muy delgada la línea que sirve para establecer qué venció a la Armada Invencible de 1588: el combate o el tiempo. Si bien es cierto que son líneas muy clásicas para dar explicación a los sucesos, poco se escapan del hecho de ser los detonantes del desastre en sí mismo, uniéndose a una planificación carente de algún aspecto o a otros muchos fallos.

Representación de la Armada Invencible

Representación de la Armada Invencible, 1588

Se percibe así que la historia es un mecanismo de procesos, en que nada ocurre por algo tajante y sencillo. El episodio de la Armada Invencible cumple esta regla y no solamente en su desarrollo. La decisión de formar una armada para invadir Inglaterra respondió a un cúmulo de circunstancias unidas a un detonante en concreto: el corso.

Esta acción se desarrolló en el marco de una guerra, la Guerra Anglo-española, que mantuvo en constante conflicto directo e indirecto a ambas potencias, reflejando la enemistad entre Isabel I y Felipe II y los dos bloques a los que representaban para la Europa del momento: protestantes contra católicos. El marco temporal en que se desarrolla es 1585-1604, y aunque el factor religioso está más que probado, se le debe unir el político, dibujado en el apoyo inglés a los holandeses en su lucha contra la Monarquía Hispánica por su independencia. Tampoco Felipe II anduvo corto de miras en ese sentido, dando en la medida en la que pudo su apoyo a los rebeldes irlandeses que durante la Guerra de los nueve años (1594-1603), trataron de liberarse del yugo inglés. Sin embargo los enfrentamientos directos entre Inglaterra y España durante esos 19 años de conflictos, nos llevan a atender de manera especial al carácter económico, muy entremezclado a la geopolítica. España controla, con sus vicios y virtudes, buena parte del mundo conocido, ejerciendo un monopolio conciso de las riquezas americanas.

Inglaterra, país comercial y volcado en el mar desde siempre, aspira como potencia a tomar partido a lo largo del siglo XVI de esas riquezas americanas, para lo cual hará uso de una política de apoyo a la corso-piratería, que ligada a las actividades de contrabando, reportarán un amplio beneficio a los particulares que inviertan en tales empresas. Esto se ve favorecido por la incapacidad defensiva de los territorios españoles, los cuales se vuelcan desde mediados del mencionado siglo a la defensa de las Flotas de Indias, desamparando muchos de los territorios y dejándolos a merced de los saqueadores franceses, holandeses y en este caso ingleses. Los beneficios del corso unidos al del contrabando que practican incluso con las mismas poblaciones americanas, llevan a los marinos ingleses a caracterizar las actividades piráticas en torno a estos procedimientos durante la segunda mitad del XVI. Isabel I de Inglaterra no se negará a ello, puesto que el enriquecimiento de sus comerciantes trae amplios beneficios para su Corona, la cual también toma parte del pastel cuando la situación legal lo permite, delegando los beneficios indirectos a la permisividad de estas acciones en tiempos de paz.

Isabel I de Inglaterra

Isabel I de Inglaterra

El desarrollo de estas actividades son las que traerán de cabeza a la Corona española, que se muestra cada vez más incapaz de defenderse de estas acciones por falta de medios, los cuales además deben ir destinados a proteger los caudales y productos de la Carrera de Indias. Esta situación de presión desembocará en la guerra en el 1585-1586, años en que también se toma la decisión de formar la Invencible con el objetivo de deponer a Isabel I del trono inglés para coronar a un rey católico que devuelva a Inglaterra al redil del Papa y permita asegurar ese flanco en la lucha de Felipe II como defensor del catolicismo en Europa y el mundo.

El detonante principal de esta guerra y de los hechos que rodean a la Armada Invencible tiene nombre propio: Drake. Este llevará a cabo una campaña a gran escala de la piratería inglesa contra la Península y las posesiones americanas de la Monarquía Hispánica. Entre 1585-1586, el corsario inglés navegó con una flota de alrededor de 20 navíos, atacando primeramente la Península. Destaca en esta primera etapa de la expedición el ataque a Vigo, donde a pesar de ser rechazado ocasionó daños. Los meses siguientes acosó las rutas comerciales del triángulo de las Azores-Canarias-Península, para finalmente partir hacia América, donde ocasionó la mayor parte de los daños.

Francis Drake

Francis Drake

Destacaríamos el asalto a Santo Domingo de 1586, que sucedió en mala fortuna el incendio previo de Santiago de Cuba. En la capital dominicana estuvieron los ingleses cerca de un mes, sometiendo la ciudad a saqueo y pillaje. Santo Domingo fue el más palpable ejemplo de la carencia de efectividad en la defensa de los territorios americanos, confirmándose la regla con el posterior saqueo de Cartagena de Indias, que culminó la expedición de Drake para volver con “gloria” a la Inglaterra isabelina.

En conclusión, las causas sociopolíticas y religiosas que rodean el conflicto anglo-español de finales del XVI son las que explican, con las económicas de controlar las rutas indianas, los planes de creación de la Armada Invencible. Había que impedir que Inglaterra siguiera sangrando a la Monarquía Hispánica mediante un beneplácito claro a las actividades de robo y saqueo. La patente incapacidad para defenderse de la corso-piratería inglesa quedó reflejada en su máximo exponente con la expedición de Drake, la cual consiguió remendar fracasos como el de 1568 en San Juan de Ulúa, haciendo ver al mundo que los fuertes americanos no siempre vetaban el acceso a las riquezas americanas.

Mapa del sitio de Santo Domingo por Drake en 1586

Mapa del sitio de Santo Domingo por Drake en 1586

Ante tal incapacidad solo quedaba una cosa por hacer: descabezar a la serpiente. Por estos motivos se dispusieron los preparativos de invasión a Inglaterra, puesto que la piratería inglesa había sido, era, y sería durante décadas una de las muchas “enfermedades crónicas” a las que tuvo que hacer frente la Monarquía Hispánica en su andadura durante la Edad Moderna. Así podríamos establecer que a todas las causas generales del conflicto en sí mismo, la propia corso-piratería sino el mismo Drake, fueron el detonante que llevó a Felipe II a impulsar los planes de la Empresa de Inglaterra.

 

Vía | FERNÁNDEZ DURO, C., Armada española desde la unión de los reinos de Castilla y Aragón – Tomo III, Madrid, Museo Naval, 1972

FLORSITÁN, A., Historia Moderna Universal, Barcelona, Ariel, 2011

KELSEY, H., Sir Francis Drake. El pirata de la Reina, Barcelona, Ariel, 2002

FERNÁNDEZ ÁLVAREZ, M., Felipe II y su tiempo, Madrid, Espasa, 1999

LÓPEZ ZEA, L.D., Piratas del Caribe y Mar del Sur en el siglo XVI (1497-1603), México D.F, Universidad Nacional Autónoma de México, 2003

Imágen | Armada Invencible, Isabel I, Francis Drake, Ataque de Santo Domingo de 1586

En QAH| El hombre y el mar en tiempos de Felipe II; Las relaciones diplomáticas entre la Monarquía Hispánica e Inglaterra en la época de Felipe II; Francisco de Cuéllar, el náufrago que sobrevivió al desastre de la “Armada Invencible” y lo contó

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