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¿Qué ordenamiento se aplica a la sucesión de un británico con propiedades en España? Problemática de la técnica del reenvío

En el post de hoy analizaremos una compleja cuestión que, sin embargo, tiene una marcada presencia en nuestro país. Casi 260.000 nacionales británicos hay censados en nuestro Estado, muchos de los cuales tienen propiedades sitas en España. Con estos ingredientes trataremos de arrojar algo de luz a la complejidad técnica que tiene la apertura de la sucesión de estos británicos cuando fallezcan.

Primeramente, es preciso destacar la distinta concepción del fenómeno sucesorio según el sistema jurídico de que se trate sea de inspiración romanista o anglosajona.

  • Los primeros, entre los que se encuentra España, se basan en el principio de universalidad para concebir el supuesto de hecho sucesorio, esto es, el óbito del causante abrirá una sola sucesión para todos sus bienes, acarreando que se aplique un solo ordenamiento estatal a la globalidad de la sucesión (principio de unidad), el cual se determina según un criterio de conexión de corte personalista (nacionalidad o residencia habitual).
  • Por el contrario, los sistemas anglosajones conciben de manera fragmentada el supuesto de hecho sucesorio, de manera que abrirá tantas sucesiones como Estados en lo que el causante tenga bienes. Así, el sistema anglosajón sigue un criterio de conexión terrirorialista o patrimonialista, implicando, por ende, a una pluralidad de ordenamientos que se concretan en el lugar donde esté sito cada inmueble y en el domicilio del causante en lo que respecta a los bienes muebles.

Sentada las bases de las distintas concepciones sucesorias nos centramos para terminar de plasmar el marco teórico de la cuestión que aquí se contempla, en la técnica del reenvío propia de determinadas normas de conflicto. El reenvío concurrirá cuando la norma de conflicto del Estado del foro llame a la aplicación de un ordenamiento jurídico concreto que, a su vez, remite la regulación a otro ordenamiento, bien el propio del foro (reenvío de primer grado o de retorno) o a un tercer conjunto normativo (reenvío de segundo grado).

Como puede apreciarse de lo hasta aquí expuesto, si fuese aplicable el ordenamiento de un Estado de inspiración anglosajona a una sucesión de un causante propietario de un inmueble sito en España, se estará produciendo un reenvío a nuestro ordenamiento.

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Sin embargo, nuestro Tribunal Supremo aplica con cautela la figura del reenvío, tomando una aproximación casuística y flexible para analizar que en el caso concreto se evite el fraccionamiento legal de la sucesión, y ello por cuanto a los principios de universalidad y unidad que, como hemos comentado, inspiran nuestro ordenamiento. Esta abstracta consideración conviene concretarla en términos prácticos para lo que pasamos a analizar un supuesto concreto.

Ejemplo paradigmático de lo anterior es la Sentencia del TS núm. 490/2014 de 12 enero. La resolución trae causa de un supuesto de hecho en el que un causante de nacionalidad británica, con un único inmueble en su haber sito en España, otorga testamento en el que a uno de sus hijos deja menos de la legítima que le correspondería en base a nuestro ordenamiento.

En esta situación, el descendiente que se cree perjudicado en su derecho interpone demanda ante los Tribunales españoles. Prima facie, atendiendo a la norma de conflicto española aplicada en el caso, art. 9.8 CC, la lex successionis (ordenamiento aplicable a las cuestiones de fondo de la sucesión) se concibe como la ley nacional del causante en el momento de fenecer. Por ello, en nuestro supuesto hemos de acudir al ordenamiento inglés, el cual permite la libertad para testar, es decir, sin sometimiento a legítimas. Sin embargo, el problema viene de que, como se ha indicado, el único bien, del haber hereditario era un inmueble sito en España, ergo el ordenamiento inglés, de inspiración anglosajona, remite a la aplicación de nuestras normas sucesorias, de modo que habrían de tenerse en cuenta las legítimas.

Así, mientras la parte demandante pretendía la aplicación del ordenamiento español, la demandada aducía sobre el reenvío que, en base a reiterada jurisprudencia, el mismo había de interpretarse restrictivamente en aras de lograr la armonía internacional de soluciones, por lo que abogaba por la aplicación de las normas británicas. En este contexto el Juzgado de Primera instancia falla a favor de la aplicación del Derecho británico, mientras que en apelación se considera que debe regir las normas españolas. Finalmente, el TS vuelve recoger el criterio de aplicar con cautela la figura del reenvío, pero sin resolver ab initio, pues abordando el concreto caso concluye que deben aplicarse las normas españolas, y ello por cuanto que el haber hereditario solo presenta un único bien sito en nuestro país. En efecto, en este caso la técnica del reenvío no trae consigo el fraccionamiento legal de la sucesión que precisamente trata de evitar reiterada jurisprudencia, de modo que el TS aboga por su aplicación y falla a favor de la aplicación del ordenamiento español como lex successionis.

Con este ejemplo práctico y real vemos la importancia que tiene la cuestión, y ello toda vez que, como en el supuesto que nos ha ocupado, la aplicación del ordenamiento inglés o español afecta sobremanera en el reparto del haber hereditario debido a la figura de la legítima que nuestro ordenamiento contempla mientras que aquél no.

Hoy día, empero, la virtualidad del Reglamento europeo de sucesiones (650/2012), vigente desde el 17 de agosto de 2015, minimiza la utilización del reenvío. En efecto, esta normativa europea sería aplicable por nuestras autoridades para el caso en que un británico con residencia habitual en nuestro Estado fallezca, y ello dado el carácter universal del Reglamento (art. 20). Bajo esta premisa, serán aplicables las normas de fondo españolas si el causante tenía su residencia habitual en España (art. 21,1º), por lo que no se prevé el reenvío. Del mismo modo se descarta esta figura en caso de que el causante haya elegido el ordenamiento de su nacionalidad como aplicable (art. 22), mientras que tampoco cabe la técnica del reenvío si, como recoge el art. 21.2º, se aplicase el ordenamiento con el que el causante presente “vínculos manifiestamente más estrechos” (34.2 in fine).

Vía|Sentencia del Tribunal Supremo 490/2014 de 12 enero, sala de lo civil
Más información| Manual de Derecho Internacional Privado (Rodriguéz Benot et al). Tecnos, 3º ed.
Imagen| 3djuegos

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