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¿Qué nos cabe esperar?

Esta pregunta, que ya se formuló Kant, sigue siendo uno de los interrogantes que más nos inquietan. ¿Por qué ?

En parte, porque no conocemos el futuro. No sabemos qué esperar de nuestros amigos, de nuestra pareja, de nuestro jefe, e incluso de nosotros mismos. ¿O si?

Desde luego, si lo sabemos, lo tenemos muy claro: han de cumplir con su deber, el  determinado comportamiento que se presupone que han de tener.

¿Qué nos cabe esperar?

Decía Cicerón en su célebre tratado Sobre los deberes que “De ninguna acción de la vida, ni en el ámbito público ni en el privado, ni en el foro ni en tu casa, ya hagas algo tú solo, ya juntamente con otro, puede estar ausente el deber, y en su observación está puesta toda la honestidad de la vida y en la negligencia toda la torpeza”

Entonces ¿Sabemos siempre  lo que debemos de hacer?

Siguiendo a Cicerón, Benjamin Franklin añade “Si haces lo que no debes, deberás sufrir lo que no mereces”

¿Somos conscientes de que no hacer lo que debemos aparta de la virtud y en cambio reporta padecimientos injustos?

Es cierto, la vida es muy complicada, y la voluntad siempre tiene más prestigio que éxito. A veces esperamos la llamada que no hacemos. A veces la verdad no tiene reporteros a mano. Pero ¿Cuántas veces tienes la oportunidad de elegir a lo largo del día? Vivir es decidir, y muchas veces negociar. Lo hacemos de manera inconsciente, autómata, sin darnos cuenta de que estamos tan ocupados que no podemos ni hacer lo que nos ocupa.

¿Por qué?

Porque las circunstancias han cambiado. Ya no aprovechamos el momento, sino que el momento se aprovecha de nosotros. El carpe diem se ha dado la vuelta.

¿Cuánto hace que no hablas con tu interior? ¿Cuánto tiempo te dedicas al día a ti, a conocer cómo estás?

El desconocimiento de nosotros mismos es una de las causas escondidas de la frustración. No sabemos realmente qué nos gusta, qué nos hace felices o qué nos apetece. Y cuando disfrutamos, ¿Sabemos por qué?

No sabemos qué necesitamos, o a quién. Esas respuestas, tan ausentes como necesarias, son las que pueden cambiarlo todo, pero tenemos que hacernos las preguntas adecuadas, y estar atentos para escuchar las respuestas.

Mientras tanto, deberían de importarnos más menos cosas, porque hasta los pájaros se posan de vez en cuando.

Vía| Texto cedido por el autor.

Imagen| Esperando

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