Historia 


¿Qué le pasó a la pintura para que dejaras de entenderla?

A respuesta podría parecer fácil, pero ni  para quienes estudiamos arte si quiera es sencilla. Yo opino que el arte se trata de proceso creativo que se encuentra en continua evolución. Para ello debemos apoyarnos en la historia, esa que cuando hablamos de arte es la que nos ayuda a contextualizar por donde iban las cosas y porque una cosa se dio de una manera y no de otra. Tenía un profesor en la carrera que decía –con toda la razón del mundo- que Ghiberti no se acostó un día gótico y se levantó renacentista a la mañana siguiente, sino que fue un proceso de crecimiento y evolución en base a las nuevas circunstancias del momento. En el caso del arte la historia y la ciencia a partir del siglo XIX son las que más ayuda nos pueden prestar, pues gracias a inventos como la fotografía el arte tomó caminos que pocos de los protagonistas de aquel entonces ni esperaban.

Quizás si hablamos de 1839, no se nos venga nada especial a la mente. Pero dicha fecha fue en la que los daguerrotipos y calotipos eran presentados con éxito ante el público. ¿Qué son los daguerrotipos y los calotipos? –Reducido a lo simple- son los primeros métodos para hacer fotografía inventados por Fox Tabolt en el caso del calotipo y por Louis Daguerre para el daguerrotipo. Dicha fecha será importante desde el punto de vista de que estos procedimientos supondrán (al margen de los debates de la época) un paso adelante en lo que a las representaciones se refiere. ¿Por qué? En primer lugar la rapidez, tanto un método como otro eran capaces de estar listos para que el usuario se los llevara a casa en varios minutos. La durabilidad de estos en ocasiones se acababa deteriorando, sin embargo se podía tener al alcance y de una manera asequible un recuerdo. Ello nos lleva a la siguiente razón, precio. En su momento –siglos atrás- la única manera de tener una imagen de uno mismo era mediante un retrato, bien fuera al oleo u otro soporte. Esto obviamente no se lo podían permitir todos los sectores de la población. Por lo que el hecho de poder disponer de una imagen –pongamos familiar- por un precio asequible era algo muy codiciado.

Como no es de extrañar esto fue la mecha de un gran debate que continuó tras dichas demostraciones. El primer de los debates versó acerca de cómo estos procedimientos iban a influir sobre el mundo del arte y como este iba a responder ante ellos. Aunque ahora nos pueda parecer de cierta simpleza, dicha “polémica” ocupo páginas de periódicos, debates en las tertulias intelectuales de la época, textos y ensayos durante algunas décadas del XIX.  Además, profesiones como la de los pintores venían a sufrir pérdidas, ya que en su gran mayoría vivían de los retratos que hacían, por lo que muchos debieron adecuarse a los nuevos tiempos que corrían. De hecho uno de los debates que se gestaron fue el de la subjetividad. Aunque la fotografía también tiene un grado de subjetividad en lo que a la representación se refiere, la pintura no estaba muy lejos de ello en sus retratos. El mejor ejemplo lo tenemos en las imágenes de la reina

Isabel II que vivió en la época de los retratos de carácter realista que en este caso Federico de Madrazo la hacía y de las primeras fotografías de la época. Lejos de ponernos a hacer análisis o comparativas, a simple vista podemos ver que en el caso del retrato la protagonista queda más “idealizada” en el retrato que en la cámara.

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Fotografía de Isabel II

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Retrato de Isabel II por Federico de Madrazo

 

Pero… ¿Qué pasó? Tiempo, cambios, modas, estilos, reclamos, artistas… Pasaron por reformulaciones a la hora de enfrentarse a los lienzos, se fueron sucediendo una serie de movimientos en los que las características que los definían iban variando. Fue pasando historia en la que sus protagonistas quisieron hacer algo diferente a lo ya hecho. Por un lado nos encontramos los debates académicos entre la evolución o cambio en las formas de expresión; primacía del color sobre la línea, los modos de representación, los temas, los materiales… Y por otro lado nos encontraríamos los debates sobre lo estético o no de los resultados obtenidos.

Vía|  Scharf, Aaron. Arte y fotografía. Madrid: Alianza Forma, 1994.

Imágenes| Fotografia de Isabel II; Isabel II, retrato de Federico de Madrazo

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