Economía y Empresa, Finanzas 


¿Qué hacer con nuestros ahorros? (II): Los fondos de inversión.

Como habíamos comentado en el número anterior, las Instituciones de Inversión Colectivas (IICs) más comunes y accesibles son los fondos de inversión; patrimonios separados sin personalidad jurídica.  Para su funcionamiento, los fondos de inversión necesitan una Sociedad Gestora que los represente y administre, y también  un depositario que, en líneas generales, se dedica a llevar un control de sus valores en cartera y operaciones.

Cuando los individuos o empresas confían sus ahorros a un fondo de inversión con la intención de obtener una rentabilidad se convierten en partícipes; realizan una aportación al patrimonio común del fondo mediante la suscripción una participación. Esta participación tiene un precio que se denomina valor liquidativo y que se calcula dividiendo el patrimonio total del fondo entre el número de participaciones. Es decir, si un fondo de inversión capta ahorros de la sociedad por valor de 10 millones de euros y, a cambio, emite 100.000 participaciones, el valor liquidativo de cada participación es de 100 euros.

Sin embargo, el valor liquidativo no es constante: aumenta o disminuye en función de la rentabilidad obtenida. Imaginemos que el fondo anteriormente mencionado, comienza a invertir los 10 millones de euros de patrimonio a principios de 2014. Gracias a la habilidad de su gestor y a unas condiciones de mercado favorables, el fondo obtiene una rentabilidad anual del 10%. ¿Cuál es su valor liquidativo a finales de 2014? Pues si asumimos que no hay nuevos inversores en el fondo y que tampoco hay ningún partícipe que retire su dinero, el valor liquidativo sería de 110 euros (el patrimonio bajo gestión aumenta un 10% hasta 11 millones y el número de participaciones es el mismo).

Además, otra de las ventajas de los fondos de inversión es que esta rentabilidad no está sujeta a tributación siempre y cuando no se retire de la IIC. Es decir, mientras los partícipes mantengan su patrimonio en el fondo, éste se irá capitalizando sin tener que pagar impuestos por plusvalías. Este deferimiento en el pago de tributos permite que la base de capitalización sea mayor y que nuestro patrimonio aumente con mayor rapidez. Por desgracia, una vez enajenadas las participaciones en el fondo, los partícipes deberán tributar al tipo del ahorro por la rentabilidad obtenida.

Por terminar con esta pequeña introducción a los fondos de inversión, es importante que seamos conscientes de que para acceder a estos vehículos no solo tenemos la opción de ir a nuestro banco y elegir uno de sus fondos en función de nuestras preferencias rentabilidad-riesgo. Hoy en día, existen en España numerosas Sociedades Gestoras independientes que ofrecen muy diversos productos que podrían encajar con cualquier tipo de cliente.

Parece ser que la sociedad española es cada vez más consciente de las ventajas de estos vehículos y está abandonando la idea tradicional de mantener sus ahorros en activos inmobiliarios y depósitos a plazo. Y es que el patrimonio bajo gestión de las IICs en nuestro país, ascendía a finales del 2014 a casi 200.000 millones de euros (un 20% del PIB español).

 

Vía| Fuente propia22

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