Economía y Empresa, Finanzas 


¿Qué hacer con nuestros ahorros? (I): Las Instituciones de Inversión Colectiva.

En el entorno económico en el que nos encontramos, con los tipos de interés oficiales en mínimos históricos y sin señales de que las autoridades tengan intenciones de modificar esta situación en el corto plazo, los clásicos depósitos a plazo que ofrecen los bancos comerciales y que han sido, junto a la vivienda, el principal vehículo que históricamente ha utilizado la clase media española para obtener cierto rendimiento en sus ahorros, han dejado de ser atractivos. Y es que la exigua rentabilidad que ofrecen ni siquiera puede ser justificada por su aparente naturaleza de inversión “libre de riesgo”.

 

¿Qué podemos hacer entonces los pequeños ahorradores para mantener nuestro dinero a salvo a la vez que lo capitalizamos para disponer de un mayor patrimonio futuro? En la serie de artículos que hoy comienza estudiaremos con detalle todas las alternativas que tenemos, presentando en primer lugar y de forma general las Instituciones de Inversión Colectiva (IICs).

 

Las IICs tienen la función de captar recursos de cientos, miles e incluso millones de personas, ya sean inversores institucionales, grandes patrimonios o pequeños ahorradores, para ponerlos en común e invertirlos en acciones, deuda, derechos y otros activos. El objetivo de las IICs es ofrecer una rentabilidad a sus clientes siguiendo una filosofía de inversión determinada por el perfil de riesgo de éstos: para los más conservadores existen IICs cuyo principal objetivo es el mantener el patrimonio e intentar obtener modestas rentabilidades. Para clientes que deseen tomar más riesgos existen otros vehículos de inversión que buscan obtener unas importantes rentabilidades a cambio de la asunción de mayores riesgos e invirtiendo en activos más volátiles e impredecibles.

 

Los encargados de tomar las decisiones de inversión en estas instituciones se denominan gestores o “portfolio managers” que, apoyados por un equipo de analistas más junior, estudian el mercado para adquirir aquellos activos que pueden ofrecer una mejor rentabilidad ajustada por riesgo. Por esta labor, la sociedad gestora (a grandes rasgos la “dueña” de estos vehículos) recibe unas comisiones cuya cantidad y características dependen de la IIC, siendo parte de estas comisiones las que se utilizan para remunerar a los miembros del equipo de inversión (gestores y analistas).

 

Algunas de estas IICs, de las que hablaremos en detalle en los próximos artículos, son los fondos de inversión y de pensiones, las Sicav, los hedge funds y los fondos de fondos. Aunque no todos estos vehículos son adecuados ni accesibles para todo el mundo (por perfil de riesgo y capital necesario para convertirse en partícipe), la industria en su conjunto está creciendo mucho en España, sumando todas estas instituciones un patrimonio bajo gestión de casi 200.000 millones de € (alrededor del 20% del PIB) a finales de 2014.

 

En la próxima entrega hablaremos en detalle de las IICs más comunes y accesibles: los fondos de inversión y pensiones.

 

Vía| Fuente propia

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