Cultura y Sociedad 


¿Qué hacen los mejores sistemas educativos para lograr tan buenos resultados?

Con frecuencia oímos hablar en los medios de  comunicación acerca de los resultados de los escolares de nuestro país en pruebas internacionales de rendimiento escolar, como PISA (Program for International Student Assessment). Como sin duda ya sabemos, nuestro país está bastante lejos de los puestos de cabeza en la mayoría de las dimensiones estudiadas en estas pruebas (lectura, escritura, competencia matemática, etc.). Por el contrario, países como Finlandia, Japón, Singapur o Canadá suelen ocupar los primeros puestos en estas clasificaciones. ¿Qué hacen estos sistemas educativos para ser los mejores? ¿Cómo han llegado hasta ahí? ¿Qué han hecho los países que más han mejorado en los últimos años? ¿Qué políticas concretas pueden explicar estos buenos resultados?

Esto fue, precisamente, lo que se plantearon Barber & Mourshed en su investigación, conocida como informe McKinsey, publicada en 2008 por el PREAL: Cómo hicieron los sistemas educativos con mejor desempeño del mundo para alcanzar sus objetivos. A continuación, nos proponemos resumir y explicar algunas de las principales conclusiones de esta investigación.

El informe al que aludíamos antes pone decididamente el foco de la excelencia de los sistemas educativos en la calidad docente. “La calidad de un sistema educativo tiene como techo la calidad de sus docentes”, afirma un funcionario surcoreano citado en el artículo.  Y no sólo estamos hablando de excelencia: se demuestra también que los alumnos que en sus primeros años de escolaridad (etapa Primaria) son atendidos por un mal docente, sufren una pérdida educacional que puede marcar, incluso, su futuro universitario.

Si bien es cierto que los sistemas de los que hablamos tienen diferencias insalvables entre ellos, también se encuentran llamativas similitudes, que apuntan hacia ciertas políticas esenciales que son efectivas en todos los contextos en los que se han aplicado:

– En primer lugar, consiguieron a los mejores profesores. Esto es, consiguieron reclutar a sus docentes de entre el primer tercio de cada promoción universitaria (el mejor 5% en Corea y el mejor 10% en Finlandia). En sistemas como el nuestro, por el contrario, los maestros tienden a proceder del tercio inferior de estudiantes de secundaria que sigue estudios universitarios.

Aquí conviene incidir en dos aspectos importantes. El primero de ellos es el proceso para la selección del personal docente: casi todos los sistemas educativos (incluyendo España) forman primero a los futuros docentes, generalmente en grados de fácil acceso, para después seleccionar a los que accederán a la docencia mediante distintos procedimientos (mediante concurso-oposición, en el caso de España). Este sistema resulta caro, (se forman miles de maestros más de los que el país va a necesitar), satura la formación universitaria (disminuyendo la calidad de la misma), y además provoca una sobreoferta de candidatos, que influye negativamente en la valoración social de la profesión. Los países con más alto desempeño, por el contrario, eligen a sus profesores antes de formarlos, disminuyendo sensiblemente la oferta de formación de profesorado, y haciendo un ingreso muy selectivo. Forman menos profesores, pero casi todos los que terminan su formación tienen un puesto de trabajo asegurado.

El otro aspecto está relacionado con los salarios iniciales de los docentes. Ofreciendo una alta remuneración desde el principio, estos sistemas consiguen atraer a la docencia a los mejores graduados. Estos altos salarios iniciales no significan necesariamente un mayor gasto público, sino que se trata de un anticipo de retribución. Los docentes cobran más al principio, pero su sueldo crece menos con la antigüedad, en comparación con otros sistemas.

– En segundo lugar, desarrollaron profesionalmente a estos profesores, hasta convertirlos en excelentes instructores. Esto lo hicieron mediante varios mecanismos:

– Trasladaron la formación inicial de los docentes a las escuelas (haciendo de la práctica real un elemento cotidiano durante toda la formación).

– Utilizan a los docentes más experimentados para entrenar en el puesto de trabajo a los recién incorporados.

– Consiguieron que las escuelas estuvieran dirigidas por los mejores docentes, que fueron formados para desarrollar un liderazgo centrado en la enseñanza.

– Facilitaron el aprendizaje mutuo entre los profesores.

– Por último, se plantearon como objetivo elevar el estándar de todos los estudiantes, y no sólo de una minoría. Se fijaron objetivos exigentes para todos los alumnos, creando unas altas expectativas. A continuación, se monitoreó el avance del alumnado hacia estos objetivos, tanto mediante autoevaluaciones e inspecciones externas a nivel de centro, como mediante un control individual del progreso de cada alumno. Además, se flexibilizó muchísimo la organización de apoyos puntuales hacia el alumnado, desestigmatizando la educación especial o adicional, y asegurando que el alumnado que lo necesite reciba los apoyos lo antes posibles.

En conclusión, el estudio de Barber & Mourshed parece demostrar que, más allá de los condicionantes socioculturales que afectan a cada sistema educativo, el énfasis en la calidad del profesorado aparece como una constante en aquellos sistemas que han logrado un desempeño educativo excelente.

Imagen | Viajaryestudiar, New Teachers Collaborative

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