Ciencia, Neurociencia 


¿Qué factores influyen en el trastorno de ansiedad social?

El trastorno de ansiedad social (TAS) es un trastorno psicológico muy prevalente en población infantil y juvenil, siendo la edad de inicio entre la adolescencia tardía y la adultez; corroborando estudios recientes la edad a una media de 13.10 años. Con todo ello, la adolescencia es el momento crucial para una intervención lo más temprana posible.

A pesar de ser un trastorno de inicio temprano, presenta un curso crónico si no es tratado. Consecuentemente, el TAS puede provocar tanto una marcada reducción en diversos índices de calidad de vida, como una interferencia significativa en el funcionamiento emocional, social, escolar y laboral y en el desarrollo individual. Se considera, así, que las potenciales consecuencias de este trastorno son amplias y graves, generando problemas en áreas como la educativa, las relaciones sociales, la vida familiar y el empleo.

El papel de la familia y la emoción expresada en el trastorno de ansiedad social
Distintos estudios se han centrado en el papel que pueden jugar las actitudes y los patrones de conducta de los padres en la competencia social de sus hijos. Un niño escaso de apoyo o afecto emocional y sobreimplicación por parte de sus progenitores podría experimentar grandes dificultades en sus relaciones interpersonales. La sobreimplicación de la madre hacia el hijo es un factor de vulnerabilidad más importante que la falta de cariño de éstas hacia sus hijos para el desarrollo del trastorno de ansiedad social. Este tipo de actitudes de los padres también repercute en el mantenimiento de las respuestas de ansiedad social de sus hijos.

La presencia de crítica en los padres es otro predictor de la ansiedad social, teniendo un efecto directo sobre el desarrollo de ansiedad social en sus hijos adolescentes. Se ha encontrado, una correlación entre sobreprotección parental y críticas negativas con la presencia de ansiedad social en adolescentes. Así mismo, la falta de calidez emocional en el contexto familiar, junto con varias dimensiones del funcionamiento familiar como comunicación disfuncional, respuesta afectiva y sobreimplicación afectiva, está asociado con una mayor persistencia del TAS en los hijos. La interacción de niños con TAS y sus padres esta principalmente marcada por pocas verbalizaciones, menos feedback positivo y más feedback negativo que las interacciones de niños sin ansiedad con sus padres.

1Podemos concluir, que son numerosas las investigaciones que han demostrado una correlación entre la sobreimplicación, la hostilidad y la crítica negativa de los padres con el desarrollo y/o mantenimiento de la ansiedad social. Precisamente, la crítica/hostilidad y la sobreimplicación son dos de los componentes de la emoción expresada (indicador del clima emocional familiar, que hace referencia a una forma de interacción de los familiares del enfermo con éste). Una alta emoción expresada se relaciona con un peor curso del TAS.

Una familia es de alta emoción expresada si alguno de sus miembros muestra una o más de las siguientes dimensiones:
Crítica: El familiar muestra disgusto o desagrado ante la conducta del familiar afectado.
Hostilidad: Crítica generalizada a la persona del enfermo más que hacia su conducta.
Sobreimplicación emocional: Sentimientos y conductas de sobreprotección, autosacrificio… del familiar hacia el enfermo.

Aquellos adolescentes con TAS cuyos padres presentaban alta emoción expresada se beneficiaron menos del tratamiento que aquellos cuyos padres presentaban baja emoción expresada. Por ello, se ha comprobado que la inclusión de un componente familiar en la intervención llevada a cabo en adolescentes produce una mejoría en el tratamiento aplicado a los adolescentes, en aquellos casos en los que los padres pasaron de alta emoción expresada a baja emoción expresada.

Según estos resultados, un aspecto fundamental a evaluar en la familia de adolescentes con TAS es la presencia o no de alta emoción expresada; ya que la presencia de alta emoción expresada en los progenitores puede interferir en la remisión de la sintomatología que presentan sus hijos. En los casos en los que los padres presentan baja emoción expresada, no se requiere la inclusión de los padres en el tratamiento, lo que supone una reducción de tiempo y de costes.

Por tanto, la intervención con familiares de alta emoción expresada supondrá una disminución o eliminación de una fuente de estrés para el paciente. La manera de materializarse esto sería con un cambio en las actitudes, comportamiento y patrón de comunicación familiar-paciente, lo que contribuiría, en este caso concreto del TAS, en un aumento de la seguridad en los adolescentes facilitando la aplicación efectiva de lo aprendido en las sesiones de tratamiento.
Evaluación de la Emoción Expresada

Mediante lo expuesto, podemos considerar que la emoción expresada es una variable que requiere ser evaluada. La evaluación de la emoción expresada tradicionalmente se ha realizado con dos instrumentos, la Entrevista Familiar Camberwell (CFI) y la Muestra de Habla de 5 Minutos (FMSS). Sin embargo, ambos instrumentos presentan desventajas que limitan su uso práctico. Así la CFI tiene el inconveniente de ser una entrevista muy larga (de 1.5 a 2 horas de duración), que requiere entrenamiento tanto para administrarla como para evaluarla y que debe ser corregida interjueces. Esto ha provocado que la CFI no sea práctica para su uso aplicado, reservándose para el ámbito de la investigación. Por su parte, la FMSS a pesar de ser una medida de corta duración y requerir menor entrenamiento para ser administrada, sigue mostrando el problema de tener que ser corregida con acuerdo interjueces (debiendo ser entrenados).

Por este motivo, a lo largo del tiempo han ido apareciendo nuevas medidas de emoción expresada; sin embargo, de manera general, estas medidas presentan pobres datos de correlación con la CFI o con la FMSS.

La E5 como instrumento específico para evaluar la EE en adolescentes que muestran ansiedad social
En el ámbito concreto del TAS se ha diseñado un instrumento para evaluar la emoción expresada: la Entrevista Estructurada para la Evaluación de la Emoción Expresada en Trastorno de Ansiedad Social, que parte del mismo principio que su antecesora la E5e, en la que al entrevistado se le presenta una serie estructurada de situaciones generadoras de emoción expresada y se le ofrece un listado de posibles respuestas ante ellas para que el evaluado seleccione la frecuencia con la que emplea estas respuestas. Está compuesta por 11 ítems con 8 alternativas de respuesta, correspondientes con cada una de las dimensiones de la emoción expresada (críticas, hostilidad generalizada, hostilidad de rechazo, sobreprotección, autosacrificio, desesperanza y manifestaciones emocionales intensas) y una de ellas se refiere a “no emoción expresada”. Cada una de las 8 alternativas, puede contestarse con una escala que va desde 1 (nunca) a 5 (siempre). La ventaja de este instrumento es que no es necesario el entrenamiento ni en la administración ni en la corrección e interpretación de las respuestas (dado que ya están codificadas). Además, su escasa duración (unos 15 minutos) también supone una ventaja.

La E5-TAS presenta una alta consistencia interna (alfa de Cronbach, .93) apropiada estructura factorial, validez de criterio y validez discriminante. Por otra parte, su rapidez en la corrección y la disponibilidad de puntos de corte permite su facilidad de administración en contextos clínicos y sanitarios, todo lo que acredita su valor como instrumento de evaluación de la emoción expresada en el campo de la fobia social adolescente.

Como complemento a este instrumento, los mismos autores han diseñado la versión aplicada a los adolescentes, para evaluar la emoción expresada percibida de padre y madre. De esta manera, se podrá disponer de una información más completa y ajustada del contexto familiar.

* Vía| Espinosa-Fernández, L., Muela, J.A. y García-López, L.J. (2016). Avances en el campo de estudio del Trastorno de Ansiedad Social en adolescentes. El papel de la Emoción Expresada. Revista de Psicología Clínica con Niños y Adolescentes, 3 (2), 99-104.
* Imagen| Imagen del artículo
* En QAH| Enseñame a hacer amigos, El duelo en los niños y niñas

 

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