Historia 


¿Qué estaba haciendo el Rey cuando Tejero entró en el Congreso?

El intento de Golpe de Estado de 1981 es uno de los pasajes de la historia reciente de España que más teorías ha dado sobre cómo ocurrieron realmente los hechos, especialmente sobre el papel y las responsabilidades de sus protagonistas. Y una de las personas de las que más se habló ese día fue del Rey Don Juan Carlos y su posición en este hecho. Desde el minuto uno los españoles empezaron a hacerse las primera preguntas: ¿sabía de la existencia del Golpe?, ¿estaba detrás y al tanto de él como decía en esos primeros momentos el general Alfonso Armada?, o si de lo contrario, ¿pararía ese ataque al reciente sistema democrático de nuestro país?

Pero cabe preguntarse otra duda, que aunque sea más bien una curiosidad no deja de ser un detalle: ¿qué estaba haciendo Don Juan Carlos esa tarde de lunes en la que se votaba a Leopoldo Calvo-Sotelo como nuevo presidente tras la dimisión de Adolfo Suárez? Preparándose para una tarde de squash, uno de los deportes preferidos de Don Juan Carlos. Es un deporte parecido al tenis, pero en este caso los dos jugadores tienen que conseguir rebotar la pelota en una pared frontal con una raqueta. ¿Los invitados? Dos grandes amigos del Rey: Miguel Arias e Ignacio Caro.

El Rey Juan Carlos tras conseguir un tanto en el partido de squash que jugó con Nick Greiner, primer ministro de Nueva Gales del Sur.

El Rey Juan Carlos tras conseguir un tanto en el partido de squash que jugó con Nick Greiner, primer ministro de Nueva Gales del Sur.

La tarde del 23 de febrero de 1981, un mal día para decidir pasar un rato de ocio —estará usted pensando—. Eran algo más de las seis y veinte de la tarde cuando el Rey al instante de ponerse el chándal, con la radio de fondo siguiendo la votación para designar un nuevo presidente, escucha los tiros que iniciarán el 23-F y la frase que pasó a la historia: “Quieto todo el mundo” de Antonio Tejero. El Rey, sorprendido, preguntó a Sabino Fernández Campo, su secretario general y principal consejero, qué estaba ocurriendo: “Sabino, ¿sabes qué está pasando en el Congreso? Entérate, rápido”. En ese momento llama el general Juste Grijalba, jefe de la División Acorazada Brunete, pidiendo hablar con Alfonso Armada, pensando que estaba con el Rey maniobrando el Golpe desde La Zarzuela, pero Sabino, con el Rey al lado, pronunció otra frase que pasó a la historia como las palabras que pararon el golpe: “Ni está ni se le espera”, a lo que Juste respondió “Vaya, eso cambia las cosas”, dándose de este modo el primer paso para que el golpe fracasara.

Con el chándal puesto, el Rey pasó estos primeros minutos del que sería uno de sus días más duros y, quizás, cuyas decisiones fueron más decisivas para España. Sus invitados de esa tarde, Miguel Arias e Ignacio Caro, se quedaron pegados a la radio y a la televisión desde La Zarzuela, convirtiéndose así en espectadores desde un lugar privilegiado y viendo como el Rey no sólo no estaba al frente de la operación golpista sino que intentaba pararlo a toda costa.

El Monarca dando órdenes en chándal. Algo que posiblemente no sorprenda a quienes conviven con él ya que nuestro Jefe del Estado ha sido, hasta que su estado físico se lo ha permitido, un gran amante del deporte, practicando sobre todo squash, esquí y vela.

Don Juan Carlos practicando uno de sus deportes favoritos: el esquí.

Don Juan Carlos practicando uno de sus deportes favoritos: el esquí.

Una afición que le ha causado más de un disgusto ya que en estas horas de ocio se han producido algunas de las lesiones que le han acarreado más problemas. Siendo dos de los más graves la sufrida en junio de 1981, tras una partida de squash, precisamente al juego que meses antes iba a jugar si no hubiese sido por el intento del golpe de Estado, con Manuel Santana, el amigo con el que más horas ha practicado este deporte. En esta ocasión el Rey se golpeó contra una puerta de cristal cuando se dirigía a la piscina del palacio, tras esa jornada de squash. Sufrió varias heridas en el tórax, muslo, antebrazo izquierdo, en manos y en la nariz, permaneciendo un mes con el brazo izquierdo escayolado ya que un cristal le cortó el nervio radial de ese brazo. Y otro especialmente grave ocurrió en 1991 mientras Don Juan Carlos esquiaba en Baqueira Beret cuando fue derribado por otro esquiador, sufriendo una lesión en la rodilla derecha, lo que le obligó a utilizar muletas durante meses.

Vía| Don Juan Carlos: Doce operaciones y varias caídas

Más Información| Parrotta, Ricardo: Las mejores anécdotas del Rey, Planeta, 1992;  Preston, Paul: Juan Carlos, el Rey de un pueblo, Plaza & Janés, 2003; Matheopoulos, Helena: Juan Carlos I, el Rey de nuestro tiempo, Vergara, 1996.

Imagen| Casa Real, Vanitatis 

En QAH| 23-F, la noche de los transistores (I)23-F, la noche de los transistores (II); Don Juan Carlos y Santiago Carrillo, dos hombres obligados a entenderse; Historia de la radio en España

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