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¿Qué es un procedimiento penal? Diferentes sistemas a lo largo de la historia

En ocasiones y por circunstancias o motivaciones muy dispares alguien golpea los pilares básicos, los valores esenciales sobre los que se asienta un determinado grupo social: comete un delito. La comunidad entera se siente afectada, indignada y reacciona para recuperar la tranquilidad, para poner otra vez las cosas en su sitio. El golpe provoca inseguridad y frecuentemente reacciones violentas que conviene a todos que sean moderadas.

Una de las primeras formas de asegurar esa necesaria moderación y equilibrio en la respuesta social al delito es muy conocida por su nombre pegadizo y elocuente. Me refiero a la Ley del Talión, “ojo por ojo y diente por diente”. Supuso esta norma ancestral un enorme progreso en el modo concebir la respuesta de una comunidad frente el delito cometido. Establecía una suerte de equivalencia retributiva entre crimen y castigo. El avance fue notable pues conforme a un concepto de Justicia asentado en la igualdad, conseguía un efecto práctico pacificador que aseguraba la convivencia tras la reacción: evitaba la interminable espiral provocada por el exceso en la agresión de respuesta que daba pie a nuevas contra-reacciones. Pero el propósito de imponer ese criterio de proporcionalidad o equivalencia obligaba ya a las autoridades de la comunidad a actuar para tomar conocimiento del crimen y controlar la ejecución del castigo, es decir, para hacer el oportuno recuento de los respectivos ojos y dientes. Pues bien, el conjunto de actos por los que las autoridades de una comunidad cumplen esa doble función- conocer el crimen y establecer el castigo -, constituyen la primera expresión de lo que puede ya puede denominarse un procedimiento penal.

Evolución histórica de los sistemas de enjuiciamiento

La evolución histórica del procedimiento penal en Europa (dejando aparte el mundo anglosajón) puede describirse a grandes rasgos del siguiente modo:

El modelo de procedimiento penal del derecho romano asimilaba la reacción frente a un delito a la reacción de un ciudadano frente a quien le había provocado cualquier daño o perjuicio. Por tanto, las autoridades se limitaban a escuchar en un acto público la petición de la víctima y tras dar ocasión al acusado de defenderse, decidir lo que consideraran más justo e imponer a ambas partes el acatamiento de su decisión. Si releéis este esquema aparecerá en vuestra mente un triangulo: la base es la línea que va del denunciante al denunciado y los lados las que unen a cada uno de estos con le Pretor romano. Ese modelo de procedimiento penal se denomina Sistema Acusatorio y viene caracterizado por el impuso de parte, la igualdad de armas entre las partes, la oralidad, la publicidad y la inmediación.

En la Edad Media se produce una progresiva identificación entre Iglesia y Estado, y en correspondencia con ello, entre delito y pecado. Así ocurre hoy en algunos países islámicos. El Estado ahora no puede esperar a que sea la víctima del delito (del pecado) quien tome la iniciativa de su sanción y nace la investigación estatal o de oficio. El objetivo de esa investigación – inquisitio – es descubrir La Verdad, a toda costa – incluso por medio de la tortura – y la mejor forma de conseguir ese objetivo es conseguir la prueba considerada más valiosa e irrefutable en ese modelo, la confesión del reo. Las autoridades investigan de forma secreta y en actas escritas, nacen así los legajos que inundan los juzgados. Este modelo es conocido popularmente por ser el desarrollado por el Tribunal de la Inquisición y podríamos decir gráficamente que frente al anterior triángulo se basa en un esquema vertical en donde arriba se sitúa el juez inquisidor y abajo el acusado.  A este modelo de procedimiento penal se denomina Sistema Inquisitivo.

El Siglo de las Luces, la Ilustración, la Revolución Francesa, Descartes, Beccaría son referencias históricas del fin de las Monarquías Absolutas y el nacimiento del Estado Moderno. En este nuevo contexto político y cultural nace un nuevo modelo que se caracteriza por dividir el procedimiento en dos fases. En la primera – fase de instrucción – el Estado persigue descubrir lo ocurrido y se parece al modelo inquisitivo pues se rige por los criterios de investigación de oficio (el juez de instrucción), escritura y secreto. En la segunda se trata de someter los hechos previamente investigados a enjuiciamiento y se rige por el modelo Acusatorio. Es decir aparece el triangulo romano en el que el lugar de la víctima es ocupado por el Fiscal, representante de la comunidad social que se entiende que debe considerarse perjudicada por casi todos los delitos (excepto algunos que se consideran privados, como las calumnias y las injurias). En esta segunda fase del procedimiento rigen las reglas de la oralidad, la publicidad, igualdad de armas e inmediación. Este sistema, nacido en la mente de Napoleón como tantas otras instituciones jurídicas de nuestro derecho, se denomina Sistema Mixto o Acusatoria Formal.

Este es el sistema al que se ajustó nuestra Ley de Enjuiciamiento Criminal creada a final del siglo XIX y, aunque parezca imposible, todavía vigente. El mes de Julio pasado fue aprobado un Anteproyecto de Ley que propone un nuevo modelo de procedimiento penal pues, como podéis imaginaros, el vigente ha sufrido numerosas reformas parciales, está lleno de parches y hace aguas por todos sitios tras más de un siglo de vigencia. Quizás sea interesante ver cómo ha evolucionado ese modelo español desde su entrada en vigor y cuáles son las claves del nuevo modelo, pero eso es ya materia para otra entrega que podría denominarse “ El procedimiento penal hoy en España”.

Imagen | RMG

En QAH | Evolución y reformas del procedimiento penal en España

URL: http://queaprendemoshoy.com/?p=7588

José María Calero Martínez Escrito por el sep 20 2011. Archivado bajo Derecho Público, Jurídico, QAH Profesionales.





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José María Calero

José María Calero Martínez

- Socio de Derecho Penal de Montero-Aramburu Abogados.

- Miembro de la carrera Fiscal desde 1987-2007, Abogado 2007-2011 en excedencia voluntaria. Profesor Asociado de Derecho Penal en la Universidad  de Huelva (1991-1994) y Escuela de Práctica Forense del Ilustre Colegio de Abogados de Huelva (1990 y 2000).Miembro de la Red de Fiscales de Cooperación Internacional entre 2000-2007.

- Programa de Investigaciones Criminológicas del Consejo de Europa: Investigación sobre “Aspectos criminológicos del fenómeno sectario”. Consultor Internacional de la Agencia Española de Cooperación Internacional en Honduras. Experto Internacional de la Comisión Europea TAIEX en Misión de Prospección y Asesoramiento en Programa, ... Ver perfil completo

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