Economía y Empresa, Finanzas, Jurídico 


¿Qué es un plan de pensiones y qué es un plan de jubilación?

Aunque generalmente usamos los términos “plan de pensión” y “plan de jubilación” indistintamente, lo cierto es que aunque el principio básico que rige su funcionamiento sea el mismo, mantienen características bastantes diferentes. Y es que, en efecto, ambos productos están pensados para que, una vez llegado el momento de jubilación de una persona, tenga facilidades para seguir manteniendo su calidad de vida aunque ya no trabaje. O sea, que los planes de pensiones y jubilaciones complementan cuantitativamente la paga que el Estado efectúa una vez nos jubilemos.

Ahora que sabemos qué tienen en común, veamos sus principales características diferenciadoras:

Para empezar, decir que los planes de pensiones son los que más extendidos están en España frente a los planes de jubilaciones y aparecen en el ordenamiento jurídico con la promulgación de la Ley 8/87 de 8 de junio de 1987, con lo que son un instrumento relativamente reciente. Son gestionados por instituciones financieras, ya que los planes de pensiones son una parte de los fondos de inversión, cuya composición de activos es muy variopinta, lo cual se traduce en que no garantizan una remuneración fija.

Como principal desventaja cabe citar su escasa liquidez, ya que solo en caso de excepciones muy puntuales (fallecimiento, paro de larga duración o enfermedad grave), se podrá rescatar el dinero antes del momento de la jubilación. Las aportaciones al fondo serán periódicas pero podrán ser mensuales, trimestrales, anuales… e incluso se podrá suspender la cuota temporalmente, a gusto del inversor. Incluso se podrá meter en un determinado momento una gran cantidad de dinero en el plan de pensiones, pero siempre sabiendo que únicamente los primeros 8000€ anuales producirán desgravación fiscal. El mismo caso pero a la inversa cuando nos jubilemos; podremos recibir todo en un único pago o bien en fechas periódicas.

Y en cuanto a su tratamiento impositivo, una vez que nos jubilemos, el dinero que hemos ido aportando al plan se entiende que ya ha ido tributando como renta del trabajo, con lo cual, únicamente hemos de pagar impuestos por las cantidades que nunca hayan tributado por la declaración de la Renta.

Bien, vayamos con los planes de jubilación. Son instrumentos gestionados fundamentalmente por las compañías aseguradoras. Su ventaja estriba en la liquidez: se puede retirar el dinero antes de la jubilación si se quiere, aunque a veces pagando unos gastos de cancelación; tendremos que estar atentos a este detalle a la hora de firmar un contrato de este tipo. El sistema de aportaciones por cuotas también es mensual, semestral, anual, etc. según nuestras necesidades.

Como punto débil de esta modalidad de plan, no podemos desgravar nada de las aportaciones que realicemos. Lo que sí se nos permite es pagar únicamente por los ingresos por intereses que genera nuestro dinero, ya que el resto de lo aportado al plan se entiende que lo hemos generado de nuestro trabajo y ya ha tributado previamente en la declaración de la Renta.

Atendiendo a su rentabilidad, aunque fija, suele ser menor que la “ofrecida” por los planes de pensiones en concepto del menor riesgo que se asume.

A modo de resumen, y trivializando la comparativa, podemos decir que los planes de pensiones tienen mayores beneficios de tratamiento fiscal, pero una liquidez muchísimo menor que su competidor, los planes de jubilación, que, además, ofrecen una retribución fija aunque pequeña. Entonces es de suponer que si alguien no goza de gran estabilidad financiera o personal, y además no le preocupe no desgravar sus aportaciones, se decante por un plan de jubilación. Y por el contrario, si puede asumir cierto nivel de riesgo, sabe que su jubilación estará cerca o tenga la suficiente certeza de que no va a necesitar el dinero hasta su jubilación, los planes de pensiones son su producto.

Imagen | psmag.com

En QAH | ¿Qué son los fondos de inversión?

RELACIONADOS