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¿Qué es un paraíso fiscal?

¿Qué es un paraíso fiscal?

¿Qué es un paraíso fiscal?

Los paraísos fiscales, también conocidos como “centros financieros offshore”, se caracterizan por aplicar un régimen tributario especialmente favorable a los inversores extranjeros que mantienen cuentas bancarias o constituyen sociedades en su territorio. Podemos considerar que conviven, por tanto, dos sistemas fiscales diferentes: por un lado, los ciudadanos y empresas residentes en el propio país están obligados a pagar sus impuestos como en cualquier otro lugar del mundo; por otro lado, los extranjeros gozan de una exención total o  reducción considerable de los impuestos que deben pagar. En su  mayoría se trata de  pequeños países que cuentan con muy pocos recursos naturales o industriales y ven en los capitales extranjeros la oportunidad de fortalecer su economía. No existe una lista de paraísos fiscales unificada ya que cada país u organización aplica sus propios criterios de valoración, la mayoría de las veces con un importante grado de subjetividad, pero sí podemos destacar una serie de características que definen a un paraíso fiscal:

 – Confidencialidad y secreto bancario: protección de la titularidad, los movimientos de las cuentas bancarias y las transacciones de todo tipo.

– Sistemas fiscales caracterizados por una baja o nula fiscalidad.

– Inexistencia de convenios que incluyan cláusulas de intercambio de información tributaria con otros países.

– Ausencia de controles de cambio y restricción para los movimientos de capital.

– Características extrafiscales tales como estabilidad política, económica y social.

– Excelente oferta de servicios legales, contables y de asesoría fiscal.

– Adecuadas infraestructuras turísticas y de transporte.

Los centros financieros offshore han sufrido un desarrollo espectacular en las últimas décadas y se estima que esconden un tercio del PIB mundial. Generalmente responden a las necesidades de ciudadanos y empresas que huyen de la voracidad recaudadora de sus países de origen y buscan condiciones tributarias más favorables, incrementadas por el desarrollo de  Internet que evita el desplazamiento y abarata los costes de gestión. Tampoco debemos olvidar que el crimen organizado ha visto en ellos un medio seguro de desviar el dinero producido ilegalmente y eludir a los tribunales acogiéndose al secreto bancario. 

Esta fuga de capitales preocupa a los responsables fiscales de los países que la sufren y ven cómo se escapa una parte importante de la recaudación por lo que tratan de buscar fórmulas que hagan menos atractiva la transferencia de activos a paraísos fiscales, tarea nada fácil si tenemos en cuenta que cada día resulta más complejo ejercer un control eficiente sobre el movimiento del dinero. También importantes organismos internacionales como la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico), el G-20 y el GAFI (Grupo de Acción Financiera Internacional) ejercen presión sobre los gobiernos de los paraísos fiscales para que recorten sus leyes de confidencialidad y secreto bancario y poder luchar así contra el terrorismo, el narcotráfico y las redes de blanqueo de capitales.

Lo sucedido en Chipre en los últimos días ha saltado todas las alarmas respecto a la fiabilidad de un paraíso fiscal  que no siempre es sinónimo de una gestión eficiente de los recursos financieros. Durante años, muchos empresarios extranjeros vieron en Chipre un  lugar perfecto en el que guardar a buen recaudo sus ahorros porque les permitía huir de la alta fiscalidad de sus países de origen y disfrutar de la innegable seguridad que aportaba tener el dinero dentro de la eurozona. La situación cambió cuando los bancos chipriotas invirtieron en deuda griega y no diversificaron adecuadamente sus carteras de inversión, la desproporción entre el tamaño de su economía y su sistema bancario, diez veces superior al PIB nacional, propició que el país no tuviera recursos suficientes para afrontar la crisis y la seguridad de los depósitos saltó por los aires.

La solución al problema de los paraísos fiscales es muy compleja ya que para muchos de ellos es su propia supervivencia como nación la que está en juego al no tener otras alternativas económicas viables. Para evitar rescates como el de la economía chipriota la Unión Europea deberá plantearse una política común que evite la competencia fiscal entre países y beneficie a las regiones con impuestos más bajos, algo sumamente complejo en la actualidad; no olvidemos que mientras en las altas esferas europeas se  trataba de gestionar la crisis y coordinar su respuesta, banqueros de otros pequeños países europeos aterrizaban en la pequeña isla para aprovechar la oportunidad y hacer negocios; representantes de bancos de Suiza, Andorra, Letonia, Malta o Luxemburgo cortejaban a los rusos que tenían depositados más de 22.000 millones de euros en los bancos chipriotas.

Vía|paraísos fiscales

Más información| Libremercado |El Imparcial | El Espía Digital | El País

Imagen| Paraísos Fiscales | delincuente fiscal

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