Economía y Empresa 


¿Qué es un óptimo de Pareto?

El economista, Vilfredo Pareto, uno de los máximos teóricos de la llamada economía del bienestar, demostró que, dada una determinada distribución de la renta y la riqueza, el propio funcionamiento del mercado competitivo conduce a una situación de máximo bienestar (máximo de ofelinidad u óptimo de Pareto), en la que no es posible reorganizar la producción y el consumo de los distintos bienes y servicios para incrementar el bienestar de una o más personas, si no es a costa de reducir el bienestar de las restantes, o al menos una.

Dada una asignación inicial de bienes entre un conjunto de individuos, un cambio hacia una nueva asignación que al menos mejora la situación de un individuo sin hacer que empeore la situación de los demás se denomina mejora de Pareto.

La eficiencia de Pareto es una noción mínima de la eficiencia y no necesariamente da por resultado una distribución socialmente deseable de los recursos. No se pronuncia sobre la igualdad, o sobre el bienestar del conjunto de la sociedad.

¿Dónde aparecen los óptimos de Pareto?

Los óptimos de Pareto están presentes en la economía y en la teoría de juegos, pero… ¿cuándo entra en juego este concepto? Este concepto entra en juego sólo cuando nos enfrentamos a problemas de optimización multi-objetivos, es decir, a búsqueda de soluciones a problemas en los que nos atenemos a varios objetivos y no a un sólo objetivo. En esos casos entran en juego los óptimos de Pareto, siendo ellos un tipo de solución.

En la vida real este principio de Pareto es útil para resolver problemas de elección entre varios objetivos que son contrapuestos simultáneamente y aparecen en problemas tanto económicos como de ingeniería.

Algunos ejemplos:

A) Caso en el que se mezcla la ingeniería, la economía y el riesgo:

Imaginen que quieren recorrer 100 kilómetros con su coche en el menor tiempo posible pero disponen sólo de 7 litros de combustible. Todos sabemos que al aumentar la velocidad de nuestro vehículo el consumo aumenta de tal manera que podríamos quedarnos en el camino. Como se puede observar en este caso, tenemos dos objetivos que se contraponen: reducir el tiempo de viaje a lo mínimo y al mismo tiempo reducir el consumo de combustible al mínimo o sin rebasar esos 7 litros de que disponemos.

Deberemos decidir a que velocidad circulamos para asegurarnos al menos que llegaremos al destino con esos 7 litros o arriesgarnos a ir a una velocidad tal que nos haga poner en peligro el objetivo de llegar a nuestro destino.

La elección de la velocidad determinará el tiempo y combustible que gastaremos. ¿Qué elección tomaremos? Dependerá de las prisas que tengamos por llegar al destino, pero tendremos que asegurarnos que llegamos, ya que no tendría sentido hacer un tramo muy rápido para no llegar a destino finalmente. En este caso podríamos decidir desde ir a 60 km/hora con un consumo mínimo de 5,5 litros a los 100 km ó ir a 110 km/hora y un consumo de 7 litros a los 100 km. Seguro que cada uno de nosotros decidiríamos una velocidad distinta dependiendo de nuestras preferencias del momento.

B) Caso típico en economía:

Imaginen una economía formada por dos individuos (A, B) y dos bienes (1, 2) y partamos que cada individuo tiene una cantidad inicial (dotación inicial) que la determina el punto W.caja-edgeworth

Como se puede observar la zona rallada en marrón reúne combinaciones de los bienes mejores que la situación inicial, con lo cual es lógico que se produzca un intercambio de un bien por otro ya que podrían aumentar utilidad o satisfacción ambos individuos ¿Cuál será la combinación óptima según Pareto? La respuesta es que no hay sólo una combinación optima en el sentido de Pareto, sino un conjunto de combinaciones que marca la línea verde, también conocida como línea de contrato.

No hay una sola solución óptima porque no es posible ni sumar la utilidad total de ambas personas ni comparar utilidades entre individuos. Solo podemos hablar de óptimos en el sentido de Pareto.

Otra de las aportaciones importantes de Pareto a la economía fue la descripción de las curvas de indiferencia, curvas que representan las combinaciones de bienes a consumir que presentan la misma utilidad para el individuo. Estas curvas son hoy día la base de la microeconomía. Junto a estas dos aportaciones(óptimo de Pareto y curvas de indiferencia) que están íntimamente relacionadas, a Pareto se le conoce también por otra aportación: la regla 80-20.

De sus estudios empíricos obtuvo la conclusión de que aproximadamente el 20 % ostentaba el 80 % del poder político y la abundancia económica, mientras que el otro 80 % de población, lo que Pareto denominó «las masas», se repartía el 20 % restante de la riqueza y tenía poca influencia política. Así sucede, en líneas generales, con el reparto de los bienes naturales y la riqueza mundial.

 

Imágenes| Vilfredo Pareto; caja de Edgeworth.

En QAh| ¿Qué nos dice la Ley de Pareto?, ¿Políticas de demanda o políticas de oferta? El dilema de cómo salir de la crisis (IV), Economía real y economía financiera

RELACIONADOS