Economía y Empresa, Jurídico 


¿Qué es la polarización del mercado de trabajo?

¿Qué es la polarización del mercado de trabajo?

¿Qué es la polarización del mercado de trabajo?

España se caracteriza actualmente por poseer la mayor tasa de paro de toda la OCDE. Para solucionar este gran problema muchos economistas han propuesto numerosas políticas, entre muchas otras mejorar la educación y preparación de los trabajadores. En particular, uno de los objetivos del sistema educativo debe ser mejorar la formación profesional de los trabajadores, ya que se ha demostrado que aquellos países que apuestan más por este tipo de educación disfrutan de menores tasas de paro. Más inversión en promocionar trabajadores cualificados en profesiones específicas implicaría, por lo tanto, menor desempleo.

Pero, aunque esto es cierto, los recientes cambios en los flujos comerciales y avances tecnológicos han provocado nuevas tendencias en la estructura del empleo que hace unos años ni siquiera se vislumbraba. Me refiero a lo que en la literatura específica de economía laboral denominamos como Polarización del Empleo.  Por polarización se quiere identificar cómo el empleo en muchas economías desarrolladas se concentra en puestos de trabajo que, o bien exigen un gran conocimiento tecnológico o una elevada dotación de cualificación y habilidad, o por el contrario en puestos de trabajo que no exigen apenas conocimientos de tecnología ni una elevada habilidad para desarrollarlos, aunque sí cierta destreza manual, y que no puede ser desarrollada aún por máquinas. Estos empleos son definidos respectivamente como empleos abstractos, por la necesidad  de habilidad mental, y empleos manuales.

A cambio, existen empleos que pueden ser rápidamente mecanizados o sustituidos por robots, ya que las tareas que desarrollan son ordenadas y fácilmente replicadas por programas informáticos y/o máquinas. Estos empleos son los que llamaríamos rutinarios. Por ejemplo, gran parte de las tareas desempeñadas en la industria. En consecuencia, estos empleos son cada vez menos numerosos y peor retribuidos. Así, en los EE.UU. los salarios relativos de estos trabajadores han caído desde finales de los ochenta comparado con los de aquellos que desempeñan tareas manuales o abstractas.

Las razones como se han adelantado son dos. En primer lugar los cambios en los flujos comerciales, “outsourcing” en inglés, y el avance tecnológico. En el primer caso es evidente que la aparición de economías emergentes, como es China, ha trasladado la demanda de empleos rutinarios hacia estos países, dada una ventaja comparativa, por lo que la menor demanda en los países desarrollados ha reducido no sólo su número sino su salario relativo. Como se suele decir, las tareas repetitivas o se mecanizan o se trasladan a China. En segundo lugar, el avance tecnológico ha beneficiado a trabajadores abstractos, para los cuáles la tecnología es complementaria (les beneficia) elevando su demanda y salario, pero ha sustituido a los rutinarios, para los cuáles estos avances suponen malas noticias. A cambio, los que antes eran trabajadores rutinarios pasan a empleos manuales o abstractos, polarizando de este modo el mercado de trabajo. Por último, los empleos manuales son relativamente inmunes a la tecnología, ya que de momento, por ejemplo, una cerveza bien servida necesita de manos humanas que sepan tirarlas adecuadamente, las ambulancias  ser conducidas por conductores hábiles o la entrega de paquetes de mensajería ser entregados en nuestra puerta por un agradable mensajero.

Los próximos años lo natural es que se consolide este proceso. El empleo se va a concentrar en lo que llamaríamos extremos de cualificación, mientras que los empleos de cualificación media-baja (los rutinarios industriales) seguirán siendo sustituidos por empleo exterior o por máquinas. A largo plazo es posible que esta sustitución pueda llegar incluso a tareas manuales y abstractas, aunque aún queda tiempo para imaginar que las tareas que realizan un investigador, un programador, un CEO o un barman puedan ser desarrolladas a la perfección por máquinas. Mientras tanto, la política educativa tiene que ser sensible a esta tendencia polarizadora fomentando especialmente la preparación de aquellos empleos que no son fácilmente sustituidos por el avance tecnológico ni por empleos internacionales.

 

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