Neurociencia 

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¿Qué es la neuropsicología forense?

La neuropsicología se ocupa de evaluar y tratar las alteraciones que se producen como consecuencia de un daño o lesión cerebral. Normalmente estas secuelas conllevan grandes cambios en la vida de los pacientes y familiares, cambios que frecuentemente comportan inevitables consecuencias legales. A veces, los jueces deben tomar importantes decisiones a este respecto, por lo que necesitan la colaboración e información de profesionales especialistas en daño cerebral.

La neuropsicología forense, que consiste en la aplicación de los conocimientos de la neuropsicología al ámbito legal, ha experimentado un gran crecimiento en los últimos años y es una subespecialidad de la neuropsicología de gran auge en la actualidad. Así, cada vez se recurre más a la figura del neuropsicólogo como experto que ofrece su testimonio en juicios relacionados con daño cerebral.

La neuropsicología forense aparece en la década de los 80 debido a la creciente participación del psicólogo en los tribunales, el crecimiento de la neuropsicología como disciplina científica y en especial, su contribución al desarrollo de técnicas que valoran objetivamente y de forma fiable la afectación cognitiva, conductual y emocional tas daño cerebral. Además, se observa en la actualidad una progresiva judicialización de la sociedad, con un aumento de las demandas y conflictos dentro del derecho civil en relación sobre todo a casos de daños y perjuicios (Bruna, Roig, Puyuelo, Junqué & Ruano, 2011).

(Imagen tomada de http://www.colombiaforense.com/neurociencia-para-psicologos-03/)

Las principales tareas del neuropsicólogo forense son (McManhon y Sanz, 1981):

– Determinar la existencia de disfunción.

– Establecer el efecto que la disfunción tiene sobre el individuo.

– Establecer el pronóstico.

– Establecer la relación causal entre la disfunción y la lesión cerebral o la causa que se juzga.

La metodología de trabajo incluye una completa anamnesis neuropsicológica y patológica, donde se debe prestar especial interés al nivel premórbido escolar, laboral y social que tenía el paciente antes de la lesión, los antecedentes médicos y psicopatológicos, la sintomatología actual, causa y forma de inicio, evolución, e intervenciones terapéuticas y sus resultados. La anamnesis se completa con una revisión y análisis de los informes médicos y pruebas complementarias, en especial de las pruebas de neuroimagen o electrofisiológicas. A continuación se lleva a cabo una completa evaluación neuropsicológica que valore los aspectos cognitivos, conductuales y emocionales,  así como la repercusión funcional de los déficits encontrados sobre la independencia y autonomía del individuo.

Es fundamental basar las impresiones y conclusiones que se extraigan en los resultados de las pruebas neuropsicológicas, pues constituyen la confirmación fiable y válida de dichas impresiones. Así las conclusiones se basan en la coherencia entre la clínica subjetiva que presenta el sujeto, la clínica objetiva que se observa en la exploración, el rendimiento psicométrico en los test y el nivel de funcionalidad del sujeto.

Existen leyes y baremos (Ley 35/2015, RD 1971/1999) que constituyen los sistemas de valoración en los casos de daños y perjuicios causados a las personas, por ejemplo en accidentes de circulación, que convierten la disfunción y discapacidad halladas en puntos, que a su vez se traducen en percepciones de pensiones o reconocimiento de incapacidades y minusvalías.

Las conclusiones que se derivan de la actuación del neuropsicólogo forense se presentan en un informe pericial que puede ser necesario ratificar en un juicio. En la tabla siguiente se detallan los aspectos que debe contemplar:

Informe pericial
Historia clínica
Funcionamiento premórbido
Especificación de la lesión cerebral
Evolución
Alteraciones y grado de severidad
Relación causal entre la lesión y los cambios producidos.
Valoración de las secuelas
Determinación de la incapacidad
Dependencia para las AVDs
Afectación de la vida familiar, social y laboral
Posibilidad y tipo de intervención
Pronóstico
Conclusiones
Anexos

Respecto al ámbito de aplicación de la neuropsicología forense: en  Derecho civil y laboral, las tareas forenses más frecuentemente abordadas son la incapacitación civil, la valoración de daños, secuelas y minusvalías y la determinación de incapacidad laboral.

En Derecho penal, se contempla la evaluación de la capacidad para enfrentar un juicio, determinar responsabilidad o imputabilidad criminal, la necesidad de tratamiento, la vigilancia penitenciaria y la valoración de víctimas, normalmente en alteraciones cognitivas permanentes como procesos neurodegenerativos o secuelas neurocognitivas crónicas o en estados transitorios como cuadros de intoxicación o episodios amnésicos.

Cabe destacar una situación particular como es la determinación de la simulación. La simulación es la producción intencionada y voluntaria de síntomas tanto físicos como psicológicos falsos o exagerados, con el fin de alcanzar u obtener incentivos de tipo externo (APA, 1994). Normalmente se trata de conseguir una pensión de invalidez, buscar una indemnización por lesiones o evitar a la justicia en procesos criminales. Algunos estudios revelan que entre el 30 y el 40% de los individuos que son evaluados en el contexto de una demanda por lesiones o una indemnización podrían estar fingiendo síntomas (Muñoz-Céspedes & Paul-Lapedriza, 2001).

Se puede sospechar la existencia de una simulación si:

 

–          Existe un beneficio externo (indemnización, incapacidad laboral…)

–          El paciente no realiza trabajo por cuenta propia y su trabajo no es muy especializado.

–          Hace referencia a su incapacidad de volver al trabajo

–          El paciente al alta no tiene síntomas que aparecen tras un intervalo de tiempo.

–          Existen evidentes discrepancias entre las quejas subjetivas y los hallazgos objetivos en las pruebas administradas.

–          Falta de coherencia entre la ejecución de los tests y el funcionamiento cotidiano.

–          Falta de cooperación en la evaluación.

–          Inconsistencia de las respuestas.

–          Incompatibilidad de los resultados de los tests y el perfil neuropsicológico según la lesión.

–          Pobre rendimiento en tareas motoras y sensoriales y normal en cognitivas.

 

Esto ha llevado al desarrollo de técnicas de valoración específicas para detectar la simulación.  Son tests de aparente complejidad pero que operan con simplicidad cognitiva, por lo que pacientes con daño cerebral los resuelven sin problemas, incluso por el simple azar, siendo los simuladores los sujetos que los ejecutan de forma incorrecta. Entre ellos se encuentran: El test de los 15 ítems, el Dot counting Test, el Portland Digit Recognition, el Test de simulación de problemas de memoria (TOMM) y el Victoria Symptoms Validity Test.

Por último, en Derecho de familia el neuropsicólogo forense interviene normalmente en las evaluaciones de la capacidad para ejercer las funciones parentales y la patria potestad en personas que han sufrido daño cerebral.

Vía|

  • American Psychiatric Association (1994). Diagnostic and statistical manual of mental disorders. Washington DC: APA.
  • Jarne-Esparcia, A., Aliaga, A., & Roig-Fusté, J.M. (2011). Neuropsicología forense. En: O Bruna, T Roig, M Puyuelo, C Junqué, & A. Ruano (Eds), Rehabilitación neuropsicológica. Intervención y práctica clínica. Barcelona: Elsevier Masson.
  • McMahon, EA y Satz, P (1981). Clinical neuropsychology: Some forensic applications. En: SB Filskov, y TJ Boll (Eds), Handbook of clinical neuropsychology. New York: Wiley.
  • Muñoz-Céspedes, JM, & Paul-Lapedriza, N (2001). The detection of posible cases of simulation after a traumatic brain injury. Revista de neurología, 32, 773-778.
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