Cultura y Sociedad 


¿Qué es la mirra?

La Adoración de los Magos

La Adoración de los Magos

Si hay un día en el año que pueda y deba ser etiquetado como el de la ilusión ése es, sin rival, el 6 de enero. Las palabras regalos, juguetes, nervios, pilas o instrucciones también sirven para narrar el transcurso de la mañana más especial entre 365 en millones de hogares españoles, en los que la presencia de niños es directamente proporcional a la emoción.

La anual llegada de los Reyes Magos es la forma básicamente española de celebrar la Epifanía del Señor (Dios se dio a conocer, se manifestó, como ser humano), festividad determinante del cristianismo, en la que los ortodoxos celebran su Nochebuena. En el Evangelio según San Mateo queda recogido el pasaje que hoy conmemoramos: “Nacido, pues, Jesús en Belén de Judá en los días del rey Herodes, llegaron del Oriente a Jerusalén unos magos diciendo: «¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer?»”. (Mt 2, 1-2)

Poco más adelante, Mateo cuenta algo, al igual que lo anterior, de sobra conocido en nuestros días: los presentes que los tres hombres que hoy descansan en la imponente catedral de Colonia (Alemania) le llevaron al Niño Jesús: “Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra“. (Mt 2, 11)

Lejos de responder a la casualidad, la elección de cada una de estas tres ofrendas tiene un sentido especial. Mientras que el oro es un símbolo de la realeza, el incienso nos remite a la divinidad. Jesús no es sólo un hombre: es el Hijo de Dios hecho hombre. Por su parte, la mirra, muy valorada entonces por su escasez y utilizada para embalsamar cadáveres, es signo de la humanidad del Señor. Desde un punto de vista meramente material, el oro es un metal precioso, determinante en la historia como objeto de cambio y medida de riqueza y poder. El incienso es una mezcla de resinas y otros materiales que al arder despide buen olor, es decir un perfume. Ambos, más o menos comunes y ampliamente conocidos en nuestra sociedad, características que no comparte el tercero de los regalos.

Según recoge el Diccionario de la Real Academía, la mirra es una “gomorresina en forma de lágrimas, amarga, aromática, roja, semitransparente, frágil y brillante en su estructura. Proviene de un árbol de la familia de las Burseráceas, que crece en Arabia y Abisinia“. Aunque en la actualidad sirve como componente en la fabricación de otro de los regalos que portaron los Reyes Magos, el incienso, su principal uso es farmacéutico. La mirra es un ingrediente común en productos bucodentales y en medicinas para indigestión, úlceras, resfriados, tos, congestión pulmonar, etc.

De mayor importancia aún es su papel en la lucha contra el cáncer. En este campo, en busca de compuestos útiles para combatir esta enfermedad que pudiesen encontrarse en plantas, investigadores obtuvieron los extractos de una especie particular de la planta de la mirra (Commiphora myrrha), que probaron contra una línea celular de tumor de mama humano (MCF- 7), resistente a los medicamentos contra el cáncer. Los datos de investigación indican que el extracto mató a todas las células de cáncer en placas de laboratorio.

 

Más información | Evangelio según San Mateo, infocatólica.com, sciencedaily.com

Imagen | La Adoración de los Magos (Francisco de Zurbarán)

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