Cultura y Sociedad, Patrimonio 


¿Qué es la Falcata?

guerrero íbero

Recreación de un guerrero íbero con una falcata

Se conoce que los íberos eran un pueblo guerrero, sobre todo a partir del siglo III a.C. cuando empieza la invasión romana de la Península Ibérica. Los romanos comprobaron entonces que la gente que habitaba esa “tierra de conejos” eran unas personas “de armas tomar”. Y si tomaban las armas no debía faltarles una falcata en la mano con la que asestar pesados y afilados golpes al enemigo.

La falcata es un tipo de espada corta de hierro, de forma muy característica, que se suele relacionar con la cultura íbera. Es una pieza de gran valor arqueológico pues aporta gran cantidad de información valiosa de su contexto histórico, siendo uno de los objetos más representativos de ajuar funerario en la Península Ibérica. Generalmente aparecen estropeadas o dobladas, puede que para evitar el posible impulso de saquear las tumbas y robarlas, o bien su destrucción formara parte del ritual funerario como símbolo del fin, de algo que se termina, se desgasta y se deja inservible.

¿Qué sabemos del origen de la Falcata?

 Al contrario de lo que se puede pensar y pese a ser un objeto típico y característico de la cultura íbera, su posible origen se marca cerca de las costas balcánicas desde donde se fue extendiendo por el Mediterráneo. Los íberos modificaron sensiblemente la espada haciéndola más corta y con una curva de hoja menos pronunciada y de doble filo.

armas íberas

Armamento íbero roto a propósito para enterramiento, expuesto en el Museo MARQ

El nombre de falcata es un término anacrónico puesto que los íberos o hispanos no la llamaban así. Este término proviene de los investigadores que, en el siglo XIX, decidieron referirse a ella de este modo en referencia a otro objeto, la hoz, que se denomina falx en latín. La falcata es todo un tesoro arqueológico. Es un objeto tan característico y de tanta riqueza técnica que la hace un documento histórico en sí misma.

¿Qué características posee?

La falcata probablemente se fabricaba por encargo y, por tanto, eran personalizadas. Consistía en tres láminas de hierro soldadas entre sí, y una lámina central que unía la hoja con la empuñadura, con forma de cabeza de caballo y que solía llevar un remache (¿para engancharlo al cinto?). La hoja estaba trabajada profundamente y con gran calidad generalmente, con surcos en su hoja con el fin de aligerar su peso pero sin pérdida de su flexibilidad y resistencia. Se realizaban grabados en la propia empuñadura que se pintaban o rellenaban con metal fundido y diferentes colores. La fabricación de un arma como la falcata era todo un arte. Parece ser que no se elaboró de manera masiva sino que era trabajo de unos pocos especialistas.

falcata de cabezo lucero marq

Falcata procedente del Yacimiento de Cabezo Lucero

Con bellas decoraciones y una empuñadura elegante parecería que la falcata era más bien un objeto de adorno que de combate. Sin embargo fue un arma muy eficaz: su pesos unido a la afilada hoja, permitía atravesar las capas de piel de los enemigos con gran facilidad. Era un arma de corto alcance  y como complemento de la lanza, la más utilizada en el campo de batalla.  Muchos soldados se acordarían durante el resto de sus vidas de esta hoja ancha y con mango de cabeza de caballo.

No me  conoces, Cesar, porque una Falcata me destrozó el rostro

                                                                                           Séneca

Vía| Gabaldón, Mar; La Falcata de Almedinilla (Córdoba)

Más información| Quesada Sanz, Fernando;  Armas de la Antigua Iberia. De Tartessos a Numancia

Imágenes| Dorieo; Juanbanjo

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