Cultura y Sociedad 


¿Qué es la escuela inclusiva?

Graficamente resulta fácil comprender la esencia de los conceptos de segregación, integración e inclusión

En el mundo de la educación, escuchamos hablar constantemente de términos como “inclusión educativa”, “escuela inclusiva”, “escuela para todos”, etc. Pero, ¿sabemos a qué nos referimos con estos términos? ¿No estaremos vaciando estas palabras de contenido a fuerza de utilizarlas indiscriminadamente? ¿Qué implicaciones reales tiene el discurso de la escuela inclusiva?

En 1978, se publicaba en el Reino Unido el conocido como “Informe Warnock”, que hacía una crítica demoledora a la situación de la Educación Especial segregada en ese país, y proponía un cambio de modelo en la atención educativa a estos alumnos. Era el principio del fin de la segregación educativa en Europa, y comenzaba una etapa en la que se buscó la integración del alumnado considerado “anormal” en las escuelas ordinarias.

Esta integración apareció necesariamente ligada al concepto de normalización (acuñado décadas antes por Bank Mikkelsen). Se buscaba compensar de alguna manera las deficiencias del alumnado “anormal”, de manera que su situación se hiciera lo más similar posible a la del resto de sus compañeros “normales”.

Aunque la integración escolar supuso (y sigue suponiendo) un enorme avance en los derechos de las personas con discapacidad, y en la calidad de los sistemas educativos, a la vez planteaba nuevos problemas. El término integración, de hecho, supone la preexistencia de una situación de partida de marginación, de minusvaloración, por la que la persona necesita ser integrada. Más allá, la filosofía de la normalización es considerada opresiva por algunos autores (García Pastor, 1999), puesto que implica que, para integrarse, la persona con discapacidad ha de reunir unos determinados méritos o condiciones que la equiparen al resto de sus semejantes.

Unido a esto, se generó una gran maquinaria de “gestión de la diversidad” (vigente en la actualidad), que implicaba la perpetuación de la segregación efectiva del alumnado con dificultades, puesto que para gozar de unos recursos considerados extraordinarios, el alumno había de ser diagnosticado por especialistas, y clasificado como “alumno con necesidades educativas especiales”. Pero, ¿acaso no presentan dificultades de algún tipo todos los alumnos, en algún momento de su escolaridad?

En torno a los años 90 aparecen un gran número de autores que defienden un cambio de paradigma en el tratamiento de este problema, y defienden el establecimiento de la inclusión educativa. Desde este modelo, es la escuela la que debe cambiar, adaptarse y flexibilizarse para dar una respuesta adecuada a la diversidad de características que presentan todos sus alumnos. Una escuela para todos es aquella que no pone condiciones para la atención del alumnado, ya sean de nivel intelectual, habilidades motoras, sexo, origen sociocultural, etc.

En definitiva, desde el modelo de educación inclusiva, el sistema educativo se responsabiliza de proporcionar una educación de calidad a todos sus alumnos, proporcionando los resursos necesarios en cada caso, entendiendo que no pueden juzgarse las dificultades de cada uno en base a una pretendida “normalidad”.

 

Vía| Ainscow, M. & Miles, S. Por una educación para todos que sea inclusiva: ¿Hacia dónde vamos ahora? Perspectivas, vol. XXXVIII, n° 1, marzo 2008.

Más información| Verdugo Alonso, M.A. De la segregación a la inclusión escolar, Normalización, integración e inclusión

En QAH| ¿Qué hacen los mejores sistemas educativos para lograr tan buenos resultados?

Imágenes| angelacoarmando nuestro puzzle

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