Neurociencia 


¿Qué es la Atención Temprana?

Se entiende por Atención Temprana (AT) el conjunto de intervenciones, dirigidas a la población infantil de 0-6 años, a la familia y al entorno, que tienen por objetivo dar respuesta lo más pronto posible a las necesidades transitorias o permanentes que Atención Temprana - un mundo por descubrirpresentan los niños con trastornos en su desarrollo o que tienen el riesgo de padecerlos. Estas intervenciones, que deben considerar la globalidad del niño, han de ser planificadas por un equipo de profesionales de orientación interdisciplinar o transdisciplinar.

Los Centros de Atención Infantil Temprana (CAITs) son los encargados de llevar a cabo estas intervenciones, formados normalmente por un logopeda, un terapeuta ocupacional, un fisioterapeuta y un psicólogo. Para así llevar a cabo una intervención global y personalizada del niño. Estos son algunos de los Trastornos del Neurodesarrollo que abarca AT:

Retraso psicomotor.

Discapacidad intelectual.

Epilepsia.

Parálisis cerebral infantil.

Trastorno de Déficit de Atención con Hiperactividad.

Trastornos del Espectro Autista TEA.

Trastornos del lenguaje.

Daño cerebral adquirido.

Problemas de aprendizaje: dislexia, discalculia…

Prematuridad, problemas en el parto…

 

Las Neurociencias suponen un elemento clave para comprender la eficacia de la intervención en Atención Temprana. Entre otras cosas nos aportan:

• Información acerca de la influencia de la estimulación recibida desde el ambiente en el desarrollo del Sistema Nervioso.

• Información directamente aplicable para comprender el desarrollo evolutivo del niño como reflejo de su maduración neurológica.

• Información aplicable para estructurar el desarrollo de la intervención en Atención Temprana respetando aspectos neuroevolutivos y aprovechando al máximo las posibilidades de plasticidad neural sin provocar procesos indeseados de plasticidad maladaptativa.

En el Sistema Nervioso podemos distinguir distintas etapas de desarrollo que nos permiten entender mejor las posibilidades que ofrecen las primeras edades del desarrollo infantil para evitar o paliar las consecuencias de condiciones que ocasionan o pueden llevar a la discapacidad. Cada una de estas etapas tiene sus propias características:

 

Estado inicial.

• Abarcaría los periodos prenatal, perinatal y la infancia temprana.

• Se caracterizaría por el establecimiento y maduración completa de los sistemas sensoriales; proceso que se lleva a cabo con la implicación de sinapsis experiencia-expectantes. Estas sinapsis tienen una determinación genética que les lleva a estar preparadas para captar, durante periodos críticos del desarrollo, determinados estímulos ambientales que llevan a su puesta en marcha, estabilización y mantenimiento. La ausencia de los estímulos oportunos durante esos periodos críticos (afortunadamente amplios en el caso del ser humano), llevaría a su eliminación mediante un proceso de poda natural, siendo posteriormente muy difícil, si no imposible, su recuperación.

En este periodo del desarrollo los cambios se caracterizan por ser muy rápidos, con aprendizajes masivos con implicación de muchas áreas corticales y, a nivel conductual, grandes saltos evolutivos con importantes adquisiciones motoras y cognitivas.

• Es, sin duda, un periodo de máxima receptividad a experiencias ambientales.

 

Desarrollo cerebral durante su estado adulto.

• Finalizada la infancia temprana, a partir de los cinco o seis años de vida, nos encontramos con un Sistema Nervioso relativamente estable, con las principales funciones perceptivas y cognitivas ya asignadas a las distintas regiones corticales.

• Se mantiene habilidad para adquirir y retener nueva información, pero sólo a través de sinapsis experiencia-dependientes disponibles toda la vida (ya han finalizado todos los periodos críticos para el establecimiento de sinapsis experiencia-expectantes).

• Aún se pueden demostrar grandes cambios en respuesta a experiencias ambientales.

 

Tercera edad del sistema nervioso.

• Las capacidades de plasticidad neural están mucho más limitadas. Aunque siempre hay posibilidad de nuevo establecimiento de sinapsis experiencia-dependientes, su mayor o menor disponibilidad y capacidad de respuesta estarán afectadas también por los hábitos adquiridos en periodos anteriores.

• Los cambios ante la experiencia ambiental quedan ahora más circunscritos a áreas con la habilidad previamente adquirida.

 

En conclusión,se puede decir que la atención temprana “termina” a los 6 años por norma pero se transforma en atención permanente y estas actuaciones deben continuar a lo largo de la vida de la persona.

 

Vía| Guía de orientación y sensibilización sobre desarrollo infantil y atención temprana

Más información| Libro blanco de la atención temprana

Imagen| Atención temprana

Video| YouTube: creciendo con la psicología (1-Atención Temprana)

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