Reflexiones 


¿Qué es la arquitectura vernácula?

Cuenca

Cuenca

La arquitectura vernácula es la doméstica, nativa, de nuestra casa o de nuestro pueblo; la popular  y, como todo lo “popular”, es la que hacemos nosotros (según la R.A.E., perteneciente o relativo al pueblo, que es peculiar del pueblo o procede de él). La que hace el pueblo y el tiempo ya que es producto de un ensayo-error constante hasta que, finalmente, se consigue la construcción que mejor se adecua a la vida y a las condiciones de trabajo de sus moradores, de la manera más económica posible: con los materiales que ofrece el lugar. Luego, resumiendo, la arquitectura popular es funcional, útil, eficaz, económica y reconocible en cada lugar.

De manera genérica y para entendernos, podríamos referirnos al cortijo andaluz, a la masía catalana, el caserío vasco, la quintería manchega, etc., pero centrándonos más en el detalle, estamos hablando de la pequeña vivienda que se construye con la misma piedra dónde se erige, con los mismos barros y lodos, con la madera del árbol que se elimina en su lugar: sobre pilotes en sitios anegados de agua o excavadas en lugares de montaña; con grandes huecos en lugares fríos donde se precisa que el sol entre en el hogar para calentarlo o, por el contrario, con pequeños huecos cuyo fin es ventilar y no iluminar; estas últimas seguro que las encontramos encaladas para reflejar la luz del sol y, en las anteriores, de seguro tendrán el tejado en pizarra negra para absorberla; además sus zócalos serán del color de la tierra del lugar para que cuando llueva y salpique el barro en la fachada, esta no se vea sucia o desmejorada. Tendrán tejados inclinados en zonas de mucha lluvia o nieve y azoteas planas en las zonas secas para poder recoger el  agua en un aljibe en su interior. Y por último, estarán estrechamente relacionadas con las actividades ganaderas y agrícolas del lugar y con el modo de proceder con respecto a ellas.

Así pues, ¿crees que la arquitectura popular permanece presente? o por el contrario, poco o nada se conserva y todo son motivos impuestos y arquitecturas recargadas de materiales  naturales de otros lugares, colores que chirrían, ornamentadas a partir de marcas blancas de cualquier comercial de materiales dónde no existe ni historia, ni trayectoria, ni sentido alguno para colocarlos, para sentir que con ellos, nuestro edificio tendrá algún tipo de identidad, ponerle estos materiales impuestos no es más que disfrazar la arquitectura, vestirla de máscara, ridiculizarla, descomponerla, perderla y, con ella, perder una parte de nuestra identidad.

Todos entendemos que hay que mantener las tradiciones de nuestros pueblos y ensalzarlas porque es lo que nos hace ser quienes somos: nuestras ferias y fiestas, nuestra gastronomía, nuestros parajes,  la artesanía y pintura, música y bailes, trajes, costumbres, dichos, acentos, dejes y tonillos, y lo más visible e incuestionable: el patrimonio monumental que todo el mundo tiene por inquebrantable; las iglesias, conventos, casas solariegas y palacios, castillos y molinos, etc. Pero, ¿por qué no respetar además, los pequeños detalles?

 

Imagen| Casas Colgadas, Palloza

Más información| La arquitectura popular manchega

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