Economía y Empresa 


¿Qué es la actitud 2.0?

Vivimos, sin ninguna duda, en la era de la comunicación. Los continuos avances tecnológicos propician que cada vez se genere más información, que a su vez es transferida con mayor rapidez por todo el mundo. La cara negativa de la moneda es que este elevado volumen de contenidos acaba por saturar nuestro procesador natural, haciéndonos incapaces de separar lo útil de aquello que no lo es. Se produce así la paradoja de que una mayor comunicación provoca mayor desinformación.

Es uno de los motivos que explica el cambio del paradigma tradicional. De los medios de comunicación 1.0, o unidireccionales, en los que la información fluye únicamente del emisor al receptor, se ha evolucionado hacia los medios 2.0, o lo que es lo mismo, a la interactuación. El papel de la audiencia ya no se restringe a ser espectadora, sino que ahora participa de la generación del mensaje y del desarrollo del proceso.

Con el siguiente video podemos entender muy bien esta diferencia:

 

Internet ofrece a las empresas grandes oportunidades de crecimiento. Según datos del ONTSI (Observatorio Nacional de las Telecomunicaciones y de la Sociedad de la Información), un 70% de los usuarios de Internet lo emplean para buscar información antes de la compra, y un 40% directamente realizan compras online.

Esta demanda tan activa no siempre es atendida correctamente. El informe “Tecnologías de la Información y las Comunicaciones en la empresa española de dicho organismo presenta numerosos datos muy reveladores. Por ejemplo, sólo el 67% de nuestras empresas están presentes en Internet -si bien este porcentaje está creciendo año tras año-. Sin embargo, lo importante no es sólo estar en Internet, sino estar de la forma adecuada. Y ello, hoy en día (y más ante la convulsa situación economía), se traduce necesariamente en adaptarse al 2.0.

 

Las tres características principales de las webs 2.0 son:

Algunas de las principales redes sociales

– No son murales, sino plataformas: las webs ya no son recopilaciones de textos e imágenes, sino servicios de software a los que se accede a través de Internet. Un claro exponente de esta realidad son las redes sociales: Facebook, Twitter, YouTube, Tuenti, Linkedin, Instagram, Wikipedia, Pinterest, Flickr…

– Son sociales e interactivas: su fin no es ser observadas pasivamente, sino convertir a sus usuarios en comunidades fieles que participen de la generación de los contenidos, expresen sus opiniones, se relacionen entre sí, e incluso puedan condicionar las futuras vías de desarrollo.

– Son funcionales y flexibles: deben ayudar a los usuarios a encontrar con facilidad la información que están buscando, así como adaptarse continuamente a sus necesidades. El foco, por lo tanto, ha de ponerse en el usuario y potencial cliente, y no en la empresa.

 

Para terminar, dos consideraciones importantes sobre el 2.0 que muchas veces no son conocidas ni respetadas por las empresas:

El 2.0 no es una herramienta, sino una actitud. Por ejemplo, es habitual que muchas empresas creen perfiles de Twitter o páginas de Facebook para comunicar contenidos sobre sí mismas. Es un grave error pensar que ese es el camino adecuado. La utilidad de estos servicios radica en su capacidad para conectar con el público y, como hemos dicho, interactuar con él: conocer sus opiniones, atender sus quejas con rapidez, y hacer que nuestros clientes estén satisfechos y sean fieles.

La creación y el mantenimiento de un servicio 2.0 debe encomendarse a un profesional. La aparente sencillez del diseño de las webs, y la facilidad de uso de las redes sociales, hacen creer a los empresarios que cualquier persona puede dedicarse a gestionarlas. Sin embargo, en el fondo no es un usuario, sino un experto en marketing, quien debe decidir cómo, dónde y por qué la empresa ha de posicionarse en Internet.

 

Más información | ONTSITecnologías de la Información y las Comunicaciones en la empresa española.

En QAH | ¿Qué son los prosumidores?¿Es el social media una moda pasajera?.

Imagen | Proyecta.

Vídeo: YouTube | La Web 2.0: La revolución social de Internet.

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