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¿Qué es el MARF? El acceso de las Pymes a los mercados financieros

En los últimos tiempos se ha generado cierta expectación ante la inminente puesta en marcha del llamado MARF. A continuación vamos a explicar de forma muy somera en qué consiste este nuevo mercado, cuya aspiración es que constituya una vía de financiación alternativa para las empresas medianas de este país, que se están encontrando con verdaderos problemas de acceso al crédito.

Para empezar, las siglas MARF significan Mercado Alternativo de Renta Fija. La renta fija es básicamente la deuda de las empresas. Su nombre deriva de que el cupón o interés que se paga por la deuda es una cantidad fija en términos absolutos. La renta fija que copa los titulares de prensa habitualmente es la pública, la que emite el Estado. Pero las empresas también emiten bonos de deuda que los inversores compran a cambio de recibir un cupón o interés periódico hasta el vencimiento. En España ya hay un mercado organizado para que las empresas puedan emitir deuda, es AIAF (Asociación Española de Intermediarios Financieros). Sin embargo, este mercado está copado casi en su totalidad por grandes entidades financieras y, en un porcentaje residual, por otras grandes corporaciones. Es decir, las empresas medianas que quieren obtener financiación emitiendo deuda no tienen un hueco claro y ese es el vacío que aspira a llenar el MARF.

marfEl MARF será una plataforma multilateral organizada. Eso quiere decir que estará sometido a los requisitos de contabilidad y transparencia que rigen en otros mercados, como el de la Bolsa. Este nuevo mercado estará sometido a la supervisión constante de la CNMV (Comisión Nacional del Mercado de Valores). Las empresas que decidan salir a emitir en el MARF estarán obligadas a difundir información periódica pública sobre la evolución de sus actividades, resultados, endeudamiento y situación financiero-patrimonial. Al ser un mercado organizado, eso significa que habrá una cámara central donde se casarán las órdenes de venta con las de compra. Es decir, en lugar de realizarse una transacción bilateral entre un comprador y un vendedor, habrá múltiples compradores y múltiples vendedores, lo que facilitará que los precios sean más competitivos. Al mismo tiempo, la cámara estará obligada a velar por el buen fin de las transacciones; es decir garantizará el cierre de la operación. La plataforma contará además con los llamados creadores de mercado, que son entidades encargadas de aportar liquidez al mercado para que siempre se puedan realizar transacciones de forma correcta. Con todo esto se garantiza transparencia y seguridad, tanto para el posible inversor, como para el emisor, la empresa que busca financiarse.

La clave del MARF radica en que, respetando los criterios de transparencia y supervisión, su acceso para las empresas medianas será mucho más sencillo y menos costoso que si tuvieran que recurrir al mercado AIAF o a los mercados internacionales, donde es preceptivo salir a cotizar un certificado de rating (una nota de solvencia crediticia) emitida por una firma internacional de rating, que tiene unos costes fijos muy elevados.

En este nuevo mercado, las empresas que quieran emitir en él no necesitarán contratar a bancos colocadores que dirijan la operación, como ocurre en las grandes plataformas, sino que bastará con la figura del llamado asesor registrado, que es el que ejercerá de interlocutor entre la empresa y el MARF. Emitir deuda supone una gran ventaja para las compañías, porque diversifican enormemente las fuentes de financiación, dejan de depender de créditos bancarios, y les introduce una disciplina financiera muy positiva a medio y largo plazo. Por otra parte, las empresas deben pagar el peaje de someterse al escrutinio público: elaborar planes estratégicos, aceptar informes de auditoría y redactar en un folleto informativo todos los riesgos inherentes a su actividad. Esta experiencia ya se ha llevado a cabo con éxito en países como EE UU, Reino Unido, Alemania, Francia o Italia. Para que este mercado sea posible ha sido necesario modificar la Ley del Mercado de Valores, la de Sociedades e incluso los reglamentos que regulan las inversores de los fondos de pensiones y las compañías de seguros, entre otras modificaciones legales. El objetivo es dotar a las pymes una alternativa de financiación al tradicional crédito bancario.

Imagen | 123rf.com

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