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¿Qué es el Know-how y cómo se protege?

La expresión “know-how” puede estar relacionada con muchos términos: pericias, destrezas, habilidades, dotes, nivel de conocimiento,… El know-how hace referencia a la forma en la que la empresa hace las cosas, en la que emplea los recursos para conseguir la producción. Más concretamente, a la labor que hace eficiente y diferente a una empresa respecto del resto, lo que se traduce en una ventaja competitiva.

El know-how tiene una directa relación, a fin de cuentas, con la experiencia, ya que sólo mediante la práctica prolongada y consciente de una actividad nos proporciona el conocimiento y habilidad para desarrollarla con éxito. Esa experiencia lleva a múltiples repeticiones de pruebas, en las que, con sus aciertos y errores, se va moldeando una forma de hacer distinta y ventajosa, lo que llamamos innovación. A medida que se va adquiriendo experiencia, se van acumulando conocimientos que mejoran los procesos y los productos. Esto es en esencia el know-how, y precisamente es la clave de la proliferación de la existencia de contratos de franquicia en los últimos tiempos.

Ahora bien, como ya sabemos, es consolidado que las empresas gozan de un importante patrimonio en activos intangibles, y el empresario ya es conocedor de la importancia de proteger jurídicamente la marca, la patente, el modelo de utilidad,… pero ¿qué ocurre con el know-how? Aquí lo relevante es que “el modo de hacer algo” no es objeto de protección industrial o intelectual alguna, puesto que si otra empresa desarrolla los mismos recursos y consigue –aunque sea por casualidad- llevar a cabo el mismo nivel de eficiencia con un proceso de producción idéntico, no puede ni debe ser castigado en modo alguno.

Know-How

La principal herramienta para proteger el know-how es el secreto. El secreto es, en el caso del know-how, un elemento necesario en la estrategia competitiva de la empresa, aunque no todos los secretos empresariales son know-how. En este sentido, la mejor manera de materializar esta protección es mediante un contrato de know-how, en virtud del cual se transmite un tipo de información secreta, que tiene valor comercial por el hecho de ser secreta, y pone a disposición de su titular los medios y garantías suficientes para impedir que terceros se apropien de él o lo usen ilegítimamente, penalizándoles en caso contrario, lo que de un modo u otro permite conservar la ventaja competitiva y aumentar el nivel de retorno económico que se espera del esfuerzo invertido en innovación.

Con todo esto lo que se protege son los actos que puedan suponer una exteriorización de los conocimientos que los trabajadores han adquirido a través de la experiencia. Esto se materializa actualmente en la Ley de Competencia Desleal (art. 13 y 14), reprobando los actos que supongan una vulneración del know-how mediante el traspaso de información del interior de la empresa hacia el exterior de la misma, causándose con esto un perjuicio a la organización empresarial –violación del secreto, espionaje industrial-.

Esto último es de suma importancia, pues desgraciadamente es habitual que los trabajadores despedidos de una empresa terminen aplicando las mismas técnicas para un competidor –con la desdicha de que no existía pacto de no competencia ni contrato de know-how– o que sea una empresa competidora la que induzca a los trabajadores de otra a contribuir en un ejercicio de competencia desleal a cambio de una cuantitativa ventaja.

Imaginémonos cuál es la relevancia de esta cuestión, que en noviembre de 2013 se llevó a cabo una propuesta de Directiva a la Comisión Europea , a fin de que sean instancias comunitarias quienes regulen prima facie el concepto y protección del know how, y ha sido en diciembre del pasado 2015 cuando esta propuesta ha comenzado a tomar arraigo y tanto la Comisión como el Parlamento Europeo han alcanzado un entendimiento para comenzar a elaborar la Directiva. Se prevé que a lo largo del presente año pueda aprobarse la redacción definitiva y, aunque se trate de una norma de mínimos, exigirá una trasposición por parte de todos los Estados de la Unión Europea mediante los mecanismos de derecho interno que desarrollen legalmente la protección de esta figura que tanto se demanda.

Vía| Comisión Europea Ley de Competencia Desleal
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