Economía y Empresa, Jurídico 


¿Qué es el contrato único?

Durante el período 1990-2007, los trabajadores entrantes en el mercado de trabajo español pasaron una media de 40 meses en empleos temporales (con más de 7 contratos en promedio) y en torno a 20 meses en períodos de desempleo antes de obtener un contrato indefinido. Estas cifras constituyen la mayor demostración de como de ineficiente ha llegado a ser la estructura contractual en España. Sin embargo, la estrategia de reforma seguida por distintos gobiernos ha sido siempre la misma: crear nuevos contratos y dedicar ingentes cantidades de dinero a fomentar, con nulo éxito, la contratación indefinida.
Ninguna de las reformas aprobadas hasta ahora ha logrado reducir la excesiva rotación contractual que sufren muchos trabajadores en España, así como la intensa destrucción de empleo temporal que vemos en periodos de recesión como los actuales. Sin embargo, si se eliminasen las grandes diferencias en costes de despido que existen entre los contratos temporales y los indefinidos, sí que se lograría que las empresas no optaran, como hacen ahora, por la contratación temporal casi en exclusiva. Para ello haría falta eliminar la mayoría de contratos actualmente existentes y diseñar un único tipo de contrato con un perfil de indemnizaciones por despido suavemente creciente con la antigüedad del trabajador en el puesto de trabajo (a modo de ejemplo, se podría usar un perfil de 10 a 20 días para el despido procedente y de 15 a 33 para el improcedente). Es muy importante tener en cuenta que este contrato sólo afectaría a las nuevas contrataciones,  dejando por tanto inalterados los derechos adquiridos por los trabajadores que ya disponen de un contrato indefinido.
La principal ventaja de este nuevo contrato es que, al disminuir de forma sustancial el coste marginal esperado de su permanencia en la empresa, beneficia claramente a los trabajadores que actualmente son temporales cuya máxima aspiración es convertirse algún día en indefinidos. También es importante remarcar que este contrato podría firmarse a tiempo completo o a tiempo parcial. Podría también adoptar las actuales características del contrato fijo discontinuo con lo cual las necesidades estacionales de muchas de nuestras empresas podrían ser fácilmente acomodadas si, a la vez, si hiciera un uso más adecuado de las Empresas de Trabajo Temporal.

Con este contrato, que por supuesto debería tener una causa objetiva o disciplinaria para su finalización que podría ser verificada por un juzgado, si así lo desea el trabajador, se trasladarían incentivos muy importantes tanto al empresario como al trabajador para invertir en capital humano, favorecer la estabilidad laboral y por tanto aumentar el valor añadido del puesto de trabajo.
Simulaciones realizadas en nuestra Universidad en base a historiales reales de más de 200.000 trabajadores españoles muestran que este nuevo contrato indefinido no alteraría en exceso las indemnizaciones por despido medias esperadas. Incluso se podría observar un ligero aumento de las mismas debido a la sustitución de contratos temporales con altas tasas de despido por este nuevo contrato. También muestran que los principales beneficiarios de esta medida serían los parados y los trabajadores temporales (jóvenes en su mayoría) que tendrían una carrera laboral mucho más estable.
¿Qué hace falta, por tanto, para que empecemos a tomarnos en serio, de verdad, el verdadero problema de nuestro mercado de trabajo? Seguramente algún millón más de desempleados…
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