Economía y Empresa, Finanzas 


¿Qué es el capitalismo inclusivo?

El término capitalismo proviene de la palabra caput en latín, cabezas de ganado, y se refiere a las posesiones, mientras que capital se refiere al uso de fondos. El término “capitalismo”se usó por primera vez en 1854 por un inglés, el novelista William Thackeray, para referirse simplemente a la propiedad privada del dinero.

La consagración del capitalismo se produce durante el siglo XIX. Con la revolución industrial aparece Karl Marx, quien centró su atención en la apropiación de los medios de producción y predijo que el capitalismo, con sus excesos, llevaba las semillas de su propia destrucción; la acumulación del capital en manos de unos pocos, concentrados primordialmente en la acumulación de beneficios, llevaría a grandes conflictos y crisis cíclicas.

capitalismo inclusivo

¿Cuáles serían los atributos del capitalismo inclusivo? Confianza, oportunidad, beneficios para todos dentro de una economía de mercado, que permita que todos y cada uno desarrollen plenamente sus talentos.

En los últimos años, el capitalismo se ha caracterizado por “el exceso”, en la toma de riesgos, el apalancamiento, la opacidad, la complejidad y las remuneraciones. Todo esto provocó una destrucción masiva de valor, altos niveles de desempleo y recesión. Además de una caída en la confianza en los líderes, en las instituciones y el propio sistema de mercado. Y esto es muy importante, ya que la confianza es esencial en la economía empresarial moderna (difícil de ganar y más fácil de perder).

Entonces, ¿Cómo conseguir que se recupere y se mantenga la confianza?

Pues asegurando que el crecimiento sea más inclusivo y que las reglas del juego sean las mismas para todos, que favorezca a la mayoría y no a unos pocos. Un capitalismo más inclusivo, significa un capitalismo más eficaz, y posiblemente más sostenible.

En este sentido hay que destacar más inclusión en el crecimiento económico y más integridad del sistema financiero.

Inclusión económica. Uno de los temas del momento en la economía es el aumento de la desigualdad del ingreso. Los datos son reveladores, las 85 personas más ricas en el mundo controlan la misma cantidad de bienes que la mitad más pobre de la población mundial, es decir, 3.500 millones de personas. El dinero siempre comprará, por ejemplo, una educación y una salud de mejor calidad. Pero debido a los actuales niveles de desigualdad, demasiadas personas en demasiados países solo tienen el acceso más básico a estos servicios, si es que lo tienen. La evidencia también muestra que la movilidad social se ve más limitada en sociedades menos iguales. Cuando la desigualdad es excesiva, el capitalismo es menos inclusivo y esto impide a las personas participar y desarrollar plenamente su potencial.

Algunas medidas que se podrían tomar son; imprimir más progresividad al régimen de tributación de la renta sin ser excesivo; hacer un mayor uso de los impuestos sobre la propiedad; ampliar el acceso a la educación y la salud, y apoyarse más en programas activos en los mercados laborales y en prestaciones sociales vinculadas al empleo. Para conseguir un capitalismo más inclusivo será necesario abordar la disparidad extrema de ingresos.

Integridad del sistema financiero. En esta época la confianza en el sector financiero ha sufrido un fuerte descenso, y esto no debería sorprender debido a los comportamientos del mismo que causaron la crisis financiera mundial.

Por todos son conocidos los factores que dieron lugar a la crisis; un sector financiero que abusó de los excesos. Provocando una situación en la que las ganancias positivas fueron hacia la industria (unos pocos), mientras que las pérdidas negativas fueron absorbidas por el público (la mayoría).

El origen de algunos de los mayores problemas está en las empresas “too big to fail”, es decir, que el hecho de que una entidad bancaria sea tan grande que sepa que cuenta con el apoyo último del Estado (porque dejarlo caer sería mucho peor) conlleva que esta actúe de forma más arriesgada e irresponsable, lo que a su vez agudiza el riesgo de algún tipo de rescate en el futuro.

Antes de la crisis los balances de los bancos más grandes del mundo aumentaron entre el doble y el cuádruple. Al aumentar su tamaño, también aumentó el riesgo, en forma de un menor nivel de capital, financiamiento menos estable, mayor complejidad y mayor volumen de transacciones. Este tipo de capitalismo era más extractivo que inclusivo. El tamaño y la complejidad de los “megabancos” suponían, en cierto modo, que estas instituciones podían atar a las autoridades económicas de pies y manos. El subsidio implícito que obtuvieron estas instituciones por ser “demasiado grandes para permitir su quiebra” se derivó de su capacidad de obtener préstamos más baratos que los bancos más pequeños, aumentando el riesgo y obstaculizando la competencia. Así pues, la crisis ha impulsado una corrección importante en este sentido, es decir, el verdadero papel del sector financiero es prestar servicio a la economía, y no gobernarla, como también una conducta ética por parte de las instituciones financieras. Su verdadera función es beneficiar a las personas, especialmente financiando la inversión y, por lo tanto, fomentando la creación de empleo y el crecimiento.

Por tanto, si la economía mundial es más inclusiva, todos saldremos beneficiados. El mercado será más eficaz, y el futuro probablemente será mejor para todos. 

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