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¿Qué es el aprendizaje observacional?

 

Reprimendas, rapapolvos, sermones, charlas educativas, castigos,  sanciones y una lista aún más larga de correctivos, con el único propósito de adiestrar el comportamiento de un niño, parecen ser la principal herramienta del padre/madre español para educar a sus hijos en el buen ser o hacer. Afinando más, y teniendo en cuenta que la educación integral de un niño depende, en gran medida, de todo su entorno y no solo de sus educadores directos, sería necesario incluir dentro de ese grupo además de a los padres, a los profesores, a las autoridades, a los vecinos, etc.

Aprendizaje por Imitación

Aprendizaje por Imitación

Gran cantidad de información llega al niño a través de estas reprimendas o correcciones. Y es importante. Es necesario que esa información de lo que está bien y lo que está mal llegue al niño a través de todos los canales posibles. Pero, ¿es suficiente?

No. Es tan necesario e importante  como insuficiente, y esto es porque el aprendizaje más significativo que recibe un niño es el aprendizaje observacional. En otras palabras, hago lo que veo. En un experimento realizado por el psicólogo y pedagogo canadiense Albert Bandura, se muestran los peligros del aprendizaje observacional en edades tempranas. El experimento consiste básicamente en dividir dos grupos de niños y exponer a uno de ellos a imágenes de conductas violentas y agresivas y al otro no. Como era de esperar, posteriormente en la misma situación los niños del grupo expuesto a imágenes violentas actúan de forma más agresiva que el otro grupo. Actúan incluso de forma más agresiva de la que habían observado. A continuación se muestra un vídeo explicativo del experimento, merece la pena verlo.

Por otra parte, el observar conductas violentas puede distorsionar nuestra comprensión del comportamiento de las otras personas. Por ejemplo, podemos estar predispuestos a interpretar comportamientos no agresivos como si fueran violentos y, por ende, responder nosotros mismos de manera agresiva. También podemos llegar a una insensibilización frente a la violencia y así, lo que antes nos hubiera repugnado ahora nos produce poca respuesta emocional. El dolor o sufrimiento que produce una agresión, a los demás o al medio, puede disminuir y entonces nos parecerá más fácil o normal actuar con agresividad.

Ahora bien, dentro de la crisis en la que nos encontramos inmersos en nuestro país (en la de valores, digo), es totalmente necesario que aceptemos y entendamos nuestro deplorable y pésimo modelo de comportamiento, pues es bien sabido que para la resolución de un problema el primer paso es aceptarlo como tal, para evitar que las generaciones futuras actúen bajo el mismo patrón de comportamiento. Comportamiento que, por cierto, viola, quebranta o descompone cualquier derecho o bien común en busca del interés personal.

Olvidemos de una vez el “Haz lo que yo digo, no lo que yo hago” y, renunciando a nuestra condición conformista y resultadista, digamos lo correcto, hagamos lo correcto y premiemos el comportamiento correcto. Si no es así, todos sin excepción seremos culpables de convertir nuestro país en el hazmerreír del mundo.

 

Vía| Psicocode

Más información| Psicopsi

Imagen| Aprendizaje Obsevacional

En QAH| Claves del Éxito del Sistema Educativo finlandes (II): el Método EducativoClaves del éxito del sistema educativo finlandés (III): autonomía, cultura y principios de la educación finlandesa

Vídeo| Youtube: Albert Bandura-Experimento sobre Agresividad

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