Economía y Empresa, Finanzas 


¿Qué es Basilea para la banca?

Los Acuerdos de Basilea son recomendaciones sobre la legislación y regulación bancaria, emitidos por los gobernadores de los Bancos Centrales de las principales economías del mundo, y que luego pueden ser o no trasladados a la normativa de cada Estado o zona económica común.

Existen tres acuerdos en la actualidad. Estos son: Basilea I, Basilea II y Basilea III.

Basilea I: En 1988, el Comité de Basilea, firmó el primero de los Acuerdos de Basilea, que no era más que un conjunto de recomendaciones, con un objetivo común: fijar un límite para el valor de los créditos que puede conceder una entidad bancaria en función de su capital propio.

El acuerdo establecía también que el capital mínimo de la entidad bancaria debía ser el 8% del total de los activos de riesgo (crédito, mercado y tipo de cambio sumados).

bancosBasilea II: El acuerdo Basilea II, aprobado en 2004, en España no se llegó a aplicar hasta el 2008. Eso sí, desarrollaba de manera más extensa el cálculo de los activos ponderados por riesgo que Basilea I y permitía que las entidades bancarias aplicaran calificaciones de riesgo basadas en sus modelos internos ,que eran supervisados y aprobados por el Banco de España. Este acuerdo incorporaba, por lo tanto, nuevas tendencias en la medición y el seguimiento de las distintas clases de riesgo. También se hizo énfasis en metodologías internas, revisión de la supervisión, así como en la disciplina de mercado. Estos tres aspectos vinieron determinados de la siguiente manera:

En cuanto a las metodologías internas,  se tiene en cuenta la calidad crediticia de los prestatarios y los riesgos de mercado y operacional.

Las características más importantes son:

— Se determinan los requerimientos mínimos, más vinculados a los riesgos subyacentes, como es el caso del crédito, mercado y operacional.
— Bajo ciertas condiciones: uso de los propios modelos.
— Incentivos económicos a mejorar dichos modelos.

En el proceso de supervisión de la gestión de los fondos propios los supervisores de cada país (en el caso de España, el Banco de España) tienen la capacidad para incrementar, según sus criterios, el nivel de solvencia de estas entidades, quedando las entidades obligadas a almacenar esos datos durante, al menos, cinco años. Esto obliga a las entidades a mantener suficiente capital en función de los riesgos. La supervisores determinan el nivel de solvencia de la entidad lo que hace que estas sean más cuidadosas en la concesión de créditos.

En la disciplina de mercado se  establecieron normas de transparencia y se define la información acerca de su posición crediticia y nivel de riesgo a los mercados financieros, con el fin de que existan buenas prácticas bancarias y sean homogéneas de forma internacional.

Los mayores requerimientos de capital y exigencias de solvencia a la banca, tienen su consecuencia directa, como es el caso de una menor rentabilidad de los bancos y menor pago de dividendos, con su consiguiente efecto bajista sobre las bolsas; el endurecimiento de la actividad crediticia a empresas y familias (se cierra el llamado grifo del crédito ); el encarecimiento de los créditos y la eventual venta de participaciones empresariales por parte de bancos para generar recursos con los que atender las nuevas exigencias normativas.

El acuerdo  Basilea III, aprobado en diciembre de 2010, intentó adaptarse a la magnitud de la crisis económica, atendiendo a la exposición de gran parte de los bancos de todo el mundo a los “activos tóxicos” en los balances de los bancos y en los derivados que circulaban en el mercado.

Los estándares de regulación bancaria de Basilea III se acordaron tras la crisis de las hipotecas basura, que entre 2007 y 2009 hundió a la economía mundial en la recesión más profunda desde 1930. Fueron promovidos por el Foro de Estabilidad Financiera y el G-20,  conllevando su aplicación mayores niveles de liquidez que permitan al sistema enfrentar crisis financieras con más robustez.

Lo más destacado de la reforma de Basilea III son dos ratios de liquidez: el “LCR” (Liquidity Coverage Ratio) y “NSFR” (Net Stable Funding Ratio).

El primero (Ratio de Cobertura de Liquidez) es una relación de un mes, que tiene como objetivo permitir a los bancos soportar graves crisis de liquidez (tanto sistémicas como específicas para el banco) por período de un mes. Se fundamenta en lo siguiente: las reservas de liquidez deben ser mayores a la fuga de liquidez generada por la pérdida de opciones de refinanciación en el mercado por la fuga de depósitos, así como otros factores que pueden ocurrir durante una crisis de liquidez.

El NSFR (Ratio de Financiación Estable Neta) es una relación de un año que tiene como objetivo permitir a los bancos resistir un año a una crisis específica de la institución. Su filosofía es la siguiente: el importe de los requisitos de recursos estables (financiación necesaria estable) debe ser menor que la cantidad de recursos disponibles (financiación estable disponible).

El Scrip Dividend, una solución a la recapitalización de los bancosEste acuerdo debería obligar a los bancos a aumentar sus reservas de capital para protegerse de posibles caídas. Por orden de este acuerdo, los bancos tendrían que triplicar en un 7% del total de sus reservas para protegerse de una eventual crisis en el futuro.

Por otra parte, los bancos tendrán que construir gradualmente entre 2016 y 2019, dos “colchones de capital” con el fin de que estos pudieran ser utilizados en futuros tiempos de crisis:

– Colchón de conservación de capital: será equivalente al 2,5% de los activos ponderados por riesgo. Junto a esto, se deberá añadir al colchón para final de 2019 un capital de alta calidad que ascienda al 7%. Se mantiene el requisito mínimo de capital Tier I del 8%, aunque teniendo en cuenta la creación del colchón, este pasa al 10,5%. Los bancos podrán utilizar, en determinadas circunstancias, el capital de este colchón pero, si el banco está cerca del porcentaje mínimo requerido, deberá reducir su margen de beneficios y dividendos.  En definitiva, el objetivo es evitar que las instituciones sigan pagando altos dividendos y bonos incluso cuando sufren un deterioro del capital.

– Colchón de capital anticíclico de alta calidad: Será entre el 0% y el 2,5% y puede ser requerido de acuerdo a las necesidades de cada país signatario del acuerdo. Este segundo colchón dependerá del nivel de capitalización de mercado y tiene por objeto proteger el sistema bancario en los períodos de expansión del crédito , cuando los bancos tendrán que guardar una parte de su capital a la formación de sus colchones.

Por lo tanto, teniendo en cuenta los dos colchones, el requisito de capital mínimo puede llegar al 13%.

Los acuerdos de Basilea han evolucionado en función del ritmo de los acontecimientos, siempre con el fin de reducir al máximo el endeudamiento de las entidades financieras y garantizar la capacidad de respuesta ante el riesgo operacionales, de crédito y de mercado.

El grupo de los 101 grandes bancos internacionales examinados por el Comité de Basilea registraban al cierre de 2012 un déficit de capital de 115.000 millones de euros de cara a cumplir las reglas impuestas por Basilea III, que entrarán en vigor de manera completa en 2019.

Más información| La influencia de Basilea II en la gestión del riesgo hipotecario

En QAH| ¿Cuáles son las funciones del Sistema Financiero Español? ; ¿De qué se componen mayoritariamente las Operaciones de Inversión?

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