Economía y Empresa 


¿Qué entendemos por conocimiento organizacional?

La irrupción del conocimiento como uno de los principales factores en los que las organizaciones basan la consecución y el sustento de ventajas competitivas ha inducido a que la eficiente gestión de este recurso haya pasado a ser una parcela de creciente interés para la estrategia empresarial. En las últimas décadas se viene apreciando el auge de las denominadas organizaciones basadas en el conocimiento (knowledge-based organizations). Este tipo de empresas se caracterizan por una firme orientación hacia la auto-generación y adquisición de conocimiento y por una apuesta decidida por el desarrollo y la implantación de actividades y estrategias de innovación y aprendizaje. Tal es la repercusión de estas firmas que algunos expertos de gestión apuntan hacia un cambio de paradigma, pasando de la economía industrial a una especie de “economía del conocimiento” .

 

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La experiencia, los valores o el contexto juegan un papel clave en la gestión del conocimiento.

La gestión del conocimiento es la rama de la organización de empresas que se centra en la búsqueda del manejo más eficiente de este recurso. A fin de situarnos de manera apropiada en el marco de la gestión del conocimiento, resultaría favorable aproximarnos y concretar de manera algo más rigurosa el concepto de conocimiento, o lo que es lo mismo, tratar de diferenciar lo que es conocimiento de lo que no.

Resulta relativamente frecuente la asociación de los conceptos “dato, información y conocimiento”. Estos tres conceptos, a pesar de que guardan una estrecha relación, son diferentes en su naturaleza y por lo tanto, sería un error considerarlos como sinónimos. En este sentido, Davenport y Prusak (1998) ofrecen la siguiente distinción entre estos tres conceptos. De acuerdo con estos autores, los datos constituyen un conjunto de hechos objetivos y discretos, relativos a algún suceso o acontecimiento. La cifra de ventas o la cuota de mercado de la firma son ejemplos de datos. La información, en cambio, es entendida como un “mensaje”, generalmente en forma de documento o siguiendo un formato audiovisual. Los datos por sí mismos no contienen juicios de valor y por lo tanto no permitirán o facilitarán el proceso de toma de decisiones. Sin embargo, tras el proceso de agregación de significado a los datos, éstos cobran valor para la toma de decisiones. Obtenemos información de los datos al dotarlos de un contexto y un propósito. Solo tras asignarle significado a los datos, éstos se convierten en información.

Sin embargo, faltaría un paso adicional para llegar al conocimiento. Siguiendo de nuevo el razonamiento de ambos autores, el conocimiento consiste en una combinación de experiencias, valores, información contextual y perspicacia, que proporciona o da pie a la consecución de un marco para la evaluación y adquisición de información y nuevas experiencias. Del mismo modo que los datos se convierten en información cuando un individuo les asigna un determinado valor o significado, la información se transforma en conocimiento cuando el individuo interpreta esta información en combinación con su propia experiencia y su base de conocimientos.

 

La generación del conocimiento individual es eminentemente un proceso de reflexión. Por su parte, el conocimiento organizacional se genera merced a mecanismos de interacción e integración social. Fruto de este proceso continuo de conversión de los datos en información y de ésta en conocimiento, se origina el fenómeno del aprendizaje organizacional, tal como aparece ilustrado en la imagen.

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Vía| Davenport, T. & Prusak, L. (1998) Working Knowledge: How Organizations manage what they know. Harvard Business School Press.

Imagen| Custardy , elaboración propia.

En QAH| ¿Qué es el modelo de Nonaka? Conocimiento tácito vs explícito (I) ¿Qué es el modelo de Nonaka? Conocimiento tácito vs explícito (II) Big Data: la revolución de la información en la empresa

 

 

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