Cultura y Sociedad 


¿Qué debemos considerar exactamente como “violencia escolar”?

Los procesos de intimidación entre compañeros tienen fatales consecuencias para el alumno víctima.

Los procesos de intimidación entre compañeros tienen fatales consecuencias para el alumno víctima de los mismos.

No podemos considerar dentro de misma categoría un insulto u otra falta más o menos leve de disciplina o, por ejemplo, un episodio de vandalismo o de agresión física con un arma. No obstante, existe una clara tendencia en la opinión pública y tal vez entre muchos profesores a meter todo en el mismo saco y a entender, de manera simplista, que se trata de manifestaciones distintas de un mismo sustrato violento que caracterizaría a los niños y jóvenes de hoy. A pesar de ello, puesto que muchos fenómenos no pueden considerarse propiamente como violentos, se entiende como más inclusiva y adecuada la expresión de comportamiento o conducta antisocial en las escuelas. Podemos diferenciar varias categorías:

La Disrupción en las aulas constituye la preocupación más directa y la fuente de malestar más importante de los docentes. Su proyección fuera del aula es mínima, con lo que no se trata de un problema capaz de atraer la atención pública. No podemos hablar de violencia en este caso, aunque es el que más gravemente interfiere con el aprendizaje de la gran mayoría de los alumnos.

Los Problemas de disciplina son los que conllevan conflictos entre profesorado y alumnado. Las faltas o problemas de disciplina suponen conductas que implican una mayor o menor dosis de violencia, desde la resistencia o el “boicot” pasivo hasta el desafío y el insulto activo al profesorado, y que pueden desestabilizar por completo la vida cotidiana en el aula.

El término Maltrato entre compañeros se utiliza para denominar los procesos de intimidación y victimización entre iguales, ya sean compañeros de clase o de centro (Ortega y Mora-Merchán, 1007). Se trata de procesos en los que uno o más alumnos acosan e intimidan a otro a través de insultos, rumores, vejaciones, aislamiento social, motes,… Si bien no incluyen la violencia física, este maltrato intimidatorio puede tener lugar a lo largo de meses e incluso años, siendo sus consecuencias devastadoras para el alumno víctima de las mismas.

El Vandalismo y la violencia física son ya estrictamente fenómenos de violencia, en el primer caso, contra el material o infraestructura escolar, y en el segundo contra las personas. El porcentaje de estos actos no suponen más del 10% del total de los casos de conducta antisocial en los centros educativos, no obstante, el aparente incremento de las extorsiones y de la presencia de armas de todo tipo en las escuelasm son los fenómenos que han llevado a tomar medidas más drásticas en las escuelas de muchos países, como Estados Unidos, Francia y Alemania.

El Acoso sexual, al igual que el maltrato entre compañeros, supone un fenómeno o manifestación “oculta” de comportamiento antisocial. En Holanda (Moooij, 1997) o Alemania (Funk, 1997), donde se han llevado a cabo investigaciones sobre este tema, las proporciones de alumnos de secundaria que admiten haber sufrido acoso sexual por parte de sus compañeros oscila entre el 4% de los chicos de la muestra alemana y el 22% de las chicas holandesas.

Vía| “La violencia escolar: Prevención e Intervención” de Sonia Luna Arteaga. Editado por Asociación Universitas

Imagen| Diario Época.com.

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