Economía y Empresa, Jurídico 


¿Qué argumentos quedan en defensa de la sanidad pública?

¿Qué argumentos quedan a favor de la sanidad pública?

¿Qué argumentos quedan en defensa de la sanidad pública?

Hemos vivido el pasado año el periodo de mayores revueltas sociales reivindicando mantener los niveles de gasto público destinados a la sanidad pública. Sin embargo,  tanto a nivel estatal como a nivel autonómico, los distintos gobiernos han ido reduciendo las aportaciones a la sanidad. Por citar los últimos casos más famosos: el cierre de servicio de urgencias nocturno en Castilla La Mancha o, como señalaban nuestros compañeros de El Diario de Sevilla, los recortes de política social en general en Andalucía. Llegados a este punto nos vemos obligados a preguntarnos: económicamente, ¿qué argumentos quedan para seguir defendiendo la sanidad dirigida y sufragada por el estado?

En general, volvemos a la pugna entre privatizar y liberalizar un servicio que ha sido público o mantenerlo público tal y como ha venido funcionando hasta el momento. Los argumentos en este tipo de disociación son de sobra conocidos por el lector de QAH y dejamos citados aquí a modo de corolario alguno de ellos: eficiencia del sector privado, dinamismo, flexibilidad, adaptación a los cambios, mayor sostenibilidad de las finanzas públicas… En definitiva, una serie de argumentos que inclinarían la balanza hacia la privatización (como regla general) tal y como ya han señalado multitud de economistas en el siglo XX.

Empero, en el caso de la sanidad, estamos en un mercado bastante especial. Esto es así porque se está ofreciendo un servicio al ciudadano/consumidor que merece el calificativo de “servicio vital“. Son tres los argumentos que se suelen señalar como base de la defensa de la monopolización por el estado de este servicio y la no privatización del mismo:

– El caso del contagio. En referencia a las externalidades positivas que se producen con la sanidad ya que puede existir una persona con muy pocos recursos que no pueda permitirse un seguro médico (en un sistema privado) que debido a tener menos recursos sea más propenso a padecer una enfermedad contagiosa que, finalmente, acabe causando una pandemia de monstruosas consecuencias para toda la sociedad. Por tanto, si la sanidad se sufraga con el dinero de los contribuyentes, este problema desaparece.

– El caso de la información asimétrica. Esta es más bien una crítica no sólo a la privatización sino al método matemático/econometra de Milton Friedman y la Escuela de Chicago. Se asegura que al no contar con información suficiente las aseguradoras no sabrían a qué precio poner a la cobertura, utilizando modelos que inevitablemente perjudicarían a ciertos colectivos a la hora de fijar el precio. Todo ello llevaría a una racionalización de la demanda (no habría cierre de mercado en esta ocasión como en otros casos cuando tenemos información asimétrica al ser el bien objeto de negocio un servicio vital: la salud). Por lo tanto, al verse reducida la cantidad agregada mayor parte de la población quedaría desatendida y volvemos al caso anterior. En definitiva, gestionada por el estado, esto no ocurriría.

– El caso de la eficiencia. Se habla mucho de gasto público y su reducción en términos de cantidad pero, ¿en términos de eficiencia? La solución a nuestra problemática no pasa por cerrar hospitales o dejar de invertir en investigación. La solución pasa por dar un uso a los recursos de los que disponemos más óptimo y competitivo.

¿Qué respuesta podemos darle a estos argumentos? En el primer lugar, en el caso del contagio, señalar que son casos anecdóticos y habría que ver hasta qué punto el mercado no llegase a ellos. Si efectivamente quedasen esos colectivos fuera del mercado, ¿habría mejorado la salud a nivel general? ¿se habría producido una externalidad positiva de mejora sanitaria generalizada? Este argumento puede resultar complicado, sin embargo, veraz en el medio plazo. Centrándonos en el presente de dicha medida, en muchos otros casos relacionados con la salud las externalidades desaparecen y los ingresos/costes son privados.

El problema de las externalidades y la información asimétrica

El problema de las externalidades y la información asimétrica

 

En el caso de la información asimétrica, el problema del argumento es el desconocimiento de la información que suministra el mercado y las formas de adaptación a los cambios o a la escasez de dicha información. Hayek se ocupó del uso del conocimiento por una sociedad hace ya más de sesenta años. Y el problema de la información del mercado no tiene por qué llevar a una racionalización de la demanda sino todo lo contrario, a la mayor eficiencia del mercado una vez gestionada dicha información. Al fin y al cabo es tomar un análisis dinámico del mercado objetivo y los datos que nos ofrece. La información asimétrica genera desventajas en el corto plazo pero una vez gestionada se van buscando soluciones que satisfagan el interés de todos los que forman el mercado.

Al final, como señalan sus defensores, el debate se vuelve más intenso en el último campo. ¿Eficiencia del gasto público en sanidad o cantidad del mismo? Decidan ustedes.

Vía| Diario de Sevilla: “El ocaso de las políticas sociales”

Imagen| Viñeta El Roto | Imagen 2

Más Información| Hayek: “The use of knowledge in society” | Markets and the information problem | Hoppe: “The rationale for total privatization”

En QAH| ¿Qué son las externalidades? ¿Cómo las regulamos? | ¿Por qué los recortes tienen que ser lineales? | Medicamentos falsos en África

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