Cultura y Sociedad 


“Pura vida”: cuando la amistad supera la falta de oxígeno

A más de 7500 metros de altitud estamos más muertos que vivos. El aire contiene sólo el 30% del oxígeno total que se encuentra a la altura del nivel del mar. Por cada paso que damos respiramos una media de 15 veces. Todo esto lo sabía Iñaki. Aún así, la sensación de paz, de elevar los límites de lo posible y de reencuentro con uno mismo allá arriba es más fuerte que el seguro sufrimiento a padecer.

Iñaki Ochoa de Olza

Iñaki Ochoa de Olza

Iñaki Ochoa de Olza se encontraba en el campo 5 del Annapurna (7800 metros) la mañana de la ascensión a la cima. El Annapurna es la décima montaña más alta del mundo (8091 metros) y una de las más peligrosas. El 40 % de quienes la escalan perece en el intento. Junto con dos compañeros (Horia Colibasanu y Alexey Bolotov) inició la ascensión. Alexey fue por un lado y Horia e Iñaki por otro. A mitad de camino empezó a sentirse mal (más mal de lo que uno ya se siente a esa altitud) y le dijo a Horia que se volvía al campamento. Éste decidió bajar y acompañar a su amigo en lugar de ascender por su cuenta. Llegaron hasta el campamento 4 (7400 metros). Horia descubrió que Iñaki tenía un edema cerebral y otro pulmonar. A esa altitud esto es sinónimo de muerte en unas  24 horas. A partir de aquí empezó una carrera contrarreloj por salvar la vida de Iñaki. Una historia que ha pasado a los anales de la alta montaña.

Mapa de los diferentes campos en la ascensión de Iñaki

Mapa de los diferentes campos en la ascensión de Iñaki

14 fueron los montañeros venidos de diferentes partes de Nepal que quisieron ofrecerse a ayudar a Iñaki, aún sabiendo las escasas posibilidades que tenían y el riesgo para sus vidas que una operación de tal calado conllevaba. Ueli Steck era uno de ellos. Había acordado con el campamento base subir a salvar a Horia, ya que no podía bajar a los dos y era el que más posibilidades tenía de sobrevivir. A todo esto, habían transcurrido dos días e Iñaki seguía vivo. Horia se negó a abandonar a su amigo y sólo cuando Ueli le aseguró que sería él quien se quedaría con Iñaki fue cuando accedió a bajar al campo base, por su cuenta y en condiciones lamentables.

Por otro lado, intentaban llegar hasta Iñaki Don Bowie y Denis Urubko. Durante su ascensión se encontraron a Alexey en el campo 2. Le recomendaron que bajara al campamento base porque tenía un edema pulmonar. Alexey se negó, argumentando que necesitaban cuanta más gente mejor para bajar a Iñaki. Otros alpinistas también estaban subiendo pero iban más rezagados. El resto de los 14 voluntarios se encontraba en el campo base ayudando en otras tareas. Mientras tanto Ueli seguía suministrando la medicación a Iñaki.

Finalmente a los 4 días el corazón de Iñaki dejó de latir. 3 días de más duró en comparación con la media, pero no fue suficiente. La historia del rescate fallido de Iñaki es única en sí misma. Única porque es la primera vez que montañeros que no están en la montaña están a punto de rescatar a un himalayista. Única porque sólo 4 de los 14 hombres que participaron en el rescate se encontraban en el Annapurna cuando Horia dio el aviso de que Iñaki necesitaba ayuda. Única porque sólo una llamada de teléfono bastó para que el resto se movilizara desde diferentes puntos de Nepal. Única también porque simboliza los valores que tanto gusta pregonar pero que pocas veces salen a relucir: la amistad en su máxima expresión, el estar dispuesto a dar la vida por un amigo y la perseverancia en conseguir los objetivos, por muy difícil que estos parezcan.

El cuerpo de Iñaki descansa a 7400 metros en la arista este del Annapurna, la montaña que fue testigo y protagonista de esta dramática pero a la vez emotiva historia.

Parte del equipo de rescate, de vuelta en Pokhara. De izquierda a derecha: Horia Colibasanu, Mihnea Radulescu, Simon Anthamatten, Ueli Steck, Alex Gavan, Don Bowie, Nancy Morin, Sergey Bogomolov, Denis Urubko (agachado), Valery Gubanov, Alexey Bolotov y Robert Szymczak.

Parte del equipo de rescate, de vuelta en Pokhara. De izquierda a derecha: Horia Colibasanu, Mihnea Radulescu, Simon Anthamatten, Ueli Steck, Alex Gavan, Don Bowie, Nancy Morin, Sergey Bogomolov, Denis Urubko (agachado), Valery Gubanov, Alexey Bolotov y Robert Szymczak.

Vía| Soshimalaya

Más información| putlocker (“Pura vida”, documental que muestra todo el rescate), grifone

Imagen| Annapurna, Iñaki, Equipo de rescate

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