Economía y Empresa 


Puerto Rico, una economía en problemas

Mientras todos los sectores financieros de Europa andan con un ojo puesto en lo que está aconteciendo en las últimas semanas en Grecia, al otro lado del Océano Atlántico Puerto Rico está sufriendo una situación similar a la del país heleno.

El gobernador de la isla, Alejandro García Padilla, reconoció la imposibilidad de hacer frente al vencimiento de la deuda en manos de los bonistas que tienen la deuda de Puerto Rico Electric Power Authority (PREPA).

Si se mira la evolución del país, la economía de Puerto Rico ha experimentado una progresiva caída desde 1970. El modelo económico existente, basado en gran parte en las inversiones de grandes empresas que se sienten incentivadas por beneficios fiscales, no ha funcionado. Agudizándose la crisis, en gran medida, con la eliminación de ciertas exenciones fiscales que otorgaba el Gobierno Federal de los Estados Unidos a empresas localizadas en la isla, las cuales, una vez eliminado dicho beneficio, se marcharon de Puerto Rico y volvieron a tierras continentales. Esto agudizó la crisis fiscal del Gobierno, justo en medio de la Gran Recesión del 2008. Los aumentos de impuestos y las medidas, algo tímidas, de austeridad asumidas por sucesivas gobernaciones no fueron capaces de desacelerar el ritmo de endeudamiento, el cual hoy ya es insostenible.

La tasa de desempleo en la isla casi duplica a la de EE.UU. La fuerza laboral es una de las más bajas del mundo, lo que indica que a un alto porcentaje de puertorriqueños les resulta más fácil depender de los beneficios del gobierno que trabajar.

El Producto Interior Bruto per Cápita en Puerto Rico no llega a 30.000 US$ anuales, muy inferior al correspondiente a los Estados más pobre en Estados Unidos. El mayor empleador de la isla es el Gobierno. Las empresas con base en EE.UU. cosechan beneficios fiscales como inversionistas extranjeros, pero luego no invierten sus ganancias localmente para impulsar la infraestructura, el crecimiento y el desarrollo de puestos de trabajo.

La revista británica The Economist calculó que de 1990 a 2009 el gobierno estadounidense gastó 182.000 millones US$ más en Puerto Rico de lo que recibió del territorio en impuestos.

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El exceso de deuda condena a Puerto Rico

Otros once estados tuvieron un déficit mayor, pero el de la isla fue el más alto cuando se evaluó su porcentaje de producción económica anual, el Producto Interior Bruto (PIB). El déficit de Puerto Rico fue el 290% de su PIB.

Mediciones comparables indicaron que los estados más cercanos fueron Nuevo México, Misisipi y Virginia Occidental. ¿La conclusión? Puerto Rico se beneficia de los gastos federales más que ningún otro de los estados “pobres” de Estados Unidos.

Deterioro económico

Pero, ¿en qué momento fracasó la economía de Puerto Rico? Un modelo obsoleto podría ser el culpable. La sección 936 del Código de Impuestos Internos de EE.UU. otorgó ingresos libres de impuestos a las corporaciones estadounidenses en Puerto Rico para promover el crecimiento económico.

Este crédito fue derogado por el principio Small Business Act en 1996, pero la medida estableció una transición de diez años que permitió a esas compañías reclamar el 60% de los salarios e inversiones de capital.

Incluso después de que expirara la sección 936, las empresas estadounidenses se han mantenido debido a la infraestructura y la fuerza laboral de la isla. Además, las cargas financieras siguen aliviadas gracias a las leyes fiscales: la tasa máxima de impuestos para las empresas extranjeras que operan en Puerto Rico es solo de 7%.

Otro punto de vista sobre la posible situación que vive el país es que el deterioro de la economía comenzó en los años 70, justo en la época que se promulgo la citada sección 936. Debido a que las autoridades asumieron que dicha aprobación iba a resolver todos los problemas del sistema económico y productico del país, esto provocó que la isla no se adaptase a adecuadamente, impidiendo crear un sistema productivo sólido.

Con tanto énfasis en el capital extranjero durante los últimos años, la economía doméstica de Puerto Rico no ha prosperado. Su Producto Nacional Bruto (PNB), que mide la situación económica de los residentes, se ha reducido drásticamente en los últimos 40 años. En 1970, el PNB representaba el 93% del PIB, que mide cuan fuerte es la economía nacional de un país. Eso significa que casi todos los productos y servicios producidos en Puerto Rico provenían de fuentes internas. En 2010, 40 años más tarde, la producción local sólo representaba el 65,8% de la producción total.

Dependencia de EE.UU.

Además de su dependencia de la inversión exterior, Puerto Rico se ha convertido cada vez más dependiente de Washington. De los aproximadamente US$22 mil millones que recibe de EE.UU. cada año, más de $6.000 millones fueron invertidos en ayuda federal, como cupones de alimentos y fondos para vivienda de interés social en 2011.

El subsidio fiscal tampoco ha sido beneficioso para el Departamento del Tesoro de EE.UU.

Se estima que los créditos fiscales para las empresas estadounidenses en Puerto Rico le cuestan a EE.UU. aproximadamente $3.000 millones al año, según un estudio realizado en 2006 por la oficina de contabilidad del gobierno (GAO, por sus siglas en inglés).

Tal y como reconoce un reciente estudio hecho por tres expertos del FMI, la deuda es impagable,  pero encontrar una solución para este caso es complicado. El  gobernador de Puerto Rico, Padilla, pidió al Congreso que le permitiera declarar la bancarrota de Puerto Rico lo que  lo que le otorgaría protección legal frente a los acreedores. Pero la situación se agrava más grave aún, su condición de Estado Libre y Asociado le hace inelegible para acogerse a las protecciones que las normativas sobre quiebra de los Estados Unidos les permiten a sus subdivisiones políticas, las ciudades y los municipios, que sí pueden declararse en quiebra, tal como hiciese Detroit en el 2013.

Su particular estatus le impide acogerse a los beneficios de la Ley Federal de quiebras. Pero tampoco puede negociar un recorte con los acreedores, sin el apoyo político de Washington. Por lo que la capacidad de reestructurar su deuda está severamente limitada.

Puerto Rico está armando un “grupo de trabajo” para alcanzar una solución a finales de agosto. La economía de la isla lleva casi una década en recesión, lo que dificulta aún más su capacidad de generar impuestos y pagar a sus acreedores. Sólo podemos esperar para ver cómo termina todo.

Vía| Monografía Luis A. Reyes Rodríguez

Más información| BBC , Eduardo Aponte, The Economist

Imagen |  DKR

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